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Jun
26

Entrevista con Ana Lily Anirpour, directora de THE BAD BATCH

Escrito por Sergio Burstein

Ana Lily 1

Desde el fin de semana pasado, se encuentra en salas estadounidenses y en servicios de Video On Demand “The Bad Batch”, el segundo largometraje de Ana Lily Anirpour, la talentosa directora de ascendencia iraní que dejó un grato recuerdo en la mente de los amantes del cine independiente con referencias de género gracias a “A Girl Walks Home Alone at Night”, una historia de vampiros completamente original y marcadamente feminista.

Como ya lo dijimos en nuestra reseña correspondiente, “The Bad Batch” es una película que, dentro de sus imperfecciones, resulta sumamente impresionante por su mezcla de géneros (tiene ‘gore’, ‘western’, ciencia-ficción y surrealismo por partes iguales), la contundencia de su propuesta, las bondades de su puesta en escena y la diversidad de un reparto encabezado por Suki Waterhouse y Jason Momoa, pero completado por algunos rostros famosos que, en este caso, no son fáciles de reconocer.

Durante una reciente entrevista, Amirpour nos habló de la situación personal que la llevó a plantearse una idea tan fuerte como la que da pie a este relato; de los comentarios sociales que se encuentran en la historia; del ingenioso uso de canciones ochenteras en la banda sonora; del modo en que filmó algunas de las escenas más complicadas; y, por supuesto, de las virtudes de sus actores.

Arlen Suki Waterhouse walks among boxcars in Ana Lily Amirpours THE BAD BATCH courtesy of NEON

Ana Lily, “The Bad Batch” empieza mostrando a tu protagonista, una de las ‘renegadas’ del sistema, desterrada a un desierto en el que es secuestrada y seriamente mutilada por unos caníbales. ¿De dónde te salió una idea tan radical?

Fue una mezcla de cosas que empezó con la curación que estaba intentando en mi vida cuando escribí el guión. Sentía que había perdido mis extremidades y que me habían dejado sangrando en medio del desierto, pero a la vez que iba a sobrevivir e iba a seguir adelante, y decidí emplear una metáfora extrema para referirme al modo en que uno supera el dolor y el trauma de las cosas que nos pasan.

Pero te estaba yendo muy bien como artista después del estreno de tu primera película… me imagino que tu dolor no era por razones laborales ni creativas.

No; era por un corazón roto. Era algo de amor, desamor y cosas así. A veces, perder a tu pareja, a tu trabajo o a un ser querido que fallece puede sentirse como si estuvieras perdiendo partes de ti mismo.

Ese inicio es brutal. ¿No temes que algunas personas se vayan de la sala antes de darle oportunidad a lo que viene después, que tiene mucho que ofrecer?

Está bien que así sea, porque ahora mismo -esta es una observación, no un juicio de valor-, la mayoría de las películas que vemos muestran a miles y miles de personas que mueren a causa de la violencia, en edificios que explotan o situaciones semejantes, y eso ha desensibilizado a la audiencia; es como si no pasara nada. En este caso, quería que el espectador no pudiera escapar de ese momento, porque la violencia tendría que ser un proceso difícil de atravesar.

Si me pusiera a pensar lo que cree cada individuo, me volvería loca y saldría a correr desnuda por las calles [risas]. Tengo que hacer algo que se sienta honesto para mí, para lo que quiero contar en una historia y para lo que busco que el espectador experimente.

Ana Lily 2

Hay también un comentario social sobre personas rechazadas por el gobierno que, en vista de lo que está pasando ahora mismo en la Casa Blanca, no parece una simple coincidencia.

Escribí el guión hace tres años y no había por ningún lado un Donald Trump a la vista como presidente, pero la idea en ese momento era hacer algo sobre la gente que no logra salir adelante, una situación que sucede en muchas sociedades y que tiene que ver con el fenómeno de la colonización. Las coincidencias con lo que está pasando ahora son escalofriantes, pero siento a la vez que este es el momento adecuado para que salga una película como esta, porque si siguen con sus planes, lo que muestro es lo que va a pasar.

De todos modos, la violencia en tu película adquiere una dimensión distinta con el uso de canciones de Ace of Base, Culture Club y otros artistas del pop comercial. Parece un uso irónico que fue empleado ya de algún modo por James Gunn en “Guardians of the Galaxy”…

Sí, y también recientemente por Edgar Wright en “Baby Driver”. Tiene que ver también con lo que hizo hace varios años [Quentin] Tarantino y con lo que está pasando ahora mismo en una serie televisiva como “Stranger Things”, con canciones que no esperamos encontrar en propuestas así. Es como la comida y el vino; van mejor cuando están juntos.

La protagonista de tu historia, Arlen, es interpretada por Suki Waterhouse, una exmodelo; pero ella tiene un papel extremadamente fuerte y muy demandante en el plano físico. Ya que mencionaste a las superproducciones, ¡es tu propia Mujer Maravilla!

¡Lo es! No le tiene miedo a nada; lo que me encanta de Arlen es que hace cosas cuestionables, pero es una sobreviviente que sigue adelante y no deja que nada la detenga.

The Bad Batch 3

¿Cómo filmaste las incontables escenas que la muestran sin un brazo y con una pierna ortopédica? Se ven muy reales.

En el plano técnico, requirieron de mucha preparación y ensayo; hice muchas cosas frente a la cámara, por lo que diseñamos prótesis que Suki empleó en su cuerpo. Físicamente, fue muy difícil para ella, porque estábamos en el desierto, donde había mucho calor, y tenía que estar cubierta de plástico. Se comportó como una guerrera.

Por otro lado, tienes a Jason Momoa como un tipo que come a otros seres humanos, pero hace a la vez un arte de lo más delicado. ¿De dónde te salen todas esas ideas tan locas?

Es difícil definirlo, porque son muchas las cosas que me emocionan o que me llaman la atención y que terminan poblando el universo que construyo. Me encantan “Gladiator”, “Conan the Barbarian”, las películas que ha hecho Schwarzenegger. Pero lo interesante para mí en este caso era mostrar también a alguien así como un tipo sensible, artista y buen padre. Jason siempre ha sido el ‘héroe de acción’, y me parecía divertido darle la posibilidad de hacer algo distinto.

Su personaje, Miami Man, es cubano, y por eso ha sido deportado. Cuando escribiste el guión, los cubanos que pisaban Estados Unidos podían quedarse automáticamente en este país, pero ya no es así.

Sí; qué loco. Yo soy una inmigrante de origen iraní; mis padres vinieron tras la revolución, y siempre he visto a este país como un espacio al que vienen personas de otros lugares. Cuando creé a Miami Man, pensé en todo eso, claro, porque el sistema es el que ha hecho lo que él es.

Ana Lily 3

Esta es una película independiente en la que aparecen de repente estrellas del cine como Keanu Reeves y Diego Luna, al que no reconocí. Pero el más irreconocible es sin duda Jim Carrey, lo que es francamente impresionante.

Me gustó mucho que Jim decidiera conscientemente desaparecer para ponerse en la piel del desamparado que ignoras en cada esquina de la ciudad. Es lo que él tenía que hacer, y lo hizo. Es un actor famoso a nivel mundial, pero actualmente le resulta sumamente difícil desaparecer en un papel, por lo que tenerlo aquí fue muy especial.

El final parece ser de algún modo esperanzador. ¿Es así?

Creo que depende de cada persona que lo vea. Personalmente, pese a todas las dificultades y a las cosas salvajes que son parte de la condición humana, yo soy optimista, e intento encontrar cualquier posibilidad de consuelo que se pueda lograr, aunque no dure mucho.

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