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Sep
25

Entrevista con Andrés Muschietti, director de IT

Escrito por Sergio Burstein

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Acabo de recibir un meme de Halloween en el que Homero (sí, el de los Simpson) aparece en un bar durante la celebración del 2016, rodeado primero de personas disfrazadas de Harley Quinn, e inmediatamente después, en el mismo lugar y en la misma celebración, pero un año después; en el segundo caso, todos los que se encuentran alrededor suyo llevan máscaras del payaso Pennywise.

Es un chiste efectivo, claro; pero lo importante para nosotros es que si bien “Suicide Squad” (la cinta referida en la primera cita) fue un desastre cuyo único valor fue justamente la interpretación de la espectacular Margot Robbie en el rol de la villana, “It”, el segundo título de la broma, es un filme considerablemente superior que ya hemos ensalzado en esta reseña, y que por ello mismo merece atención adicional por parte de este portal de entretenimiento.

Puestas así las cosas, y en vista de que la nueva adaptación de la popular novela de Stephen King acaba de convertirse en el mejor lanzamiento de un mes de septiembre de todos los tiempos, además de continuar acumulando cifras en las taquillas de todo el mundo, no parece inadecuado presentarles ahora la entrevista completa que sostuvimos con Andrés Muschietti (“Mama”), el cineasta argentino que se encargó de la película y que, con este logro, ha ascendido definitivamente a las grandes ligas del terror cinematográfico.

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Andy, eres un director inmigrante, porque naciste en Argentina pero vives en L.A. desde hace poco tiempo, ¿verdad?

Sí. Trabajé en mi primera película, “Mama”, con mi hermana Bárbara, como lo sigo haciendo ahora, y eso se hizo en España, porque fue una producción de ese país. Una vez que la estrenamos en Estados Unidos, nos empezaron a llamar para otros proyectos, incluyendo el de “The Mummy”, que no aceptamos porque no nos parecía el paso adecuado. Pero en medio de todo eso ya estábamos desarrollando otras cosas, y eso fue lo que nos llevó a quedarnos en esta ciudad, hasta que llegó lo de “It”.

El guión viene firmado por Chase Palmer, Cary Fukunaga y Gary Dauberman, y se ha comentado que la versión de Fukunaga (quien dirigió “Sin nombre”) iba a ser mucho más despiadada que la tuya. ¿Qué paso con sus aportes?

El guión de Fukunaga y Palmer fue simplemente un punto de partida, una especia de guía; cuando lo recibimos, lo revisamos y casi de inmediato yo empecé a identificar las cosas que quería cambiar, que fueron bastantes. A partir de ahí empecé a trabajar con Dauberman, básicamente para trasladar la relación emocional que había tenido con el libro original.

A diferencia de la teleserie de los ‘90, los niños aquí dicen malas palabras y hablan de sexo. No recuerdo si pasaba lo mismo en la novela o si esto fue una adaptación a la modernidad, porque la historia se traslada ahora a los ‘80.

Eso es parte del espíritu del libro, que es un retrato muy realista de la infancia de los ‘50, donde los chicos a los 11 años ya están hablando de todos y dicen chistes con referencias sexuales, porque es parte de la realidad que vivió King y es parte de la infancia en general, cuando los niños juegan con eso aunque no lo están experimentando todavía. Yo crecí en los ‘80, y me parecía que no tenía sentido suavizar las cosas.

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Lo interesante es que tu versión es a veces muy brutal y a veces muy dulce.

Es un balance natural, porque Stephen King lo sabe muy bien; para que la gente se involucre emocionalmente con los personajes, tienes que tener momentos tiernos, entrar a través del humor. Esta es una película de terror, pero hay que hacer algo que la película sea también entretenida; cuando te importan los personajes, empiezas a quererlos. Te da miedo cuando están en peligro. Es algo que me viene de manera natural, porque crecí leyendo a King y aprendí de él cómo contar una historia, cómo involucrar al público emocionalmente. No me resultó difícil.

Pero la dureza se establece desde el inicio, cuando muestras al niño al que se le arranca un brazo, cuando se suele pensar que a los pequeños no les pasa nada malo en el cine.

Cuando estableces un monstruo de este tipo, tienes que pegar fuerte, y como esta es una película que depende mucho no sólo del payaso, sino también de la tensión generada entre cada una de sus apariciones, que se cocinan a fuego lento; mientras más intensa sea la presentación del personaje, más miedo va a tener la audiencia.

Esto se ha anunciado como una nueva adaptación de la novela de King, no como un ‘remake’ de la adaptación anterior. Por ese lado, la puesta en escena se encuentra mucho más desarrollada, con recursos que a mí personalmente me recuerdan a veces a Spielberg. ¿Cómo desarrollaste la parte visual?

Tiene que ver con mi manera de contar historias; cada una estimula una visión distinta, y esta me impulsó a contarla de este modo. Tengo una manera de provocar terror que no sé cómo explicar en detalle o de manera muy intelectual, porque es algo muy intuitivo.

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¿Y cuáles son tus directores favoritos?

Definitivamente, Spielberg es uno de ellos, porque crecí en los ‘80, y la primera película que me mostró la magia del cine fue “Close Encounters of the Third Kind”. Tenía 5 años; la vi con Bárbara en un autocine y me cambió la vida, en el sentido de que era algo mágico y atemorizante a la vez. John Carpenter también dejó una marca, así como Joe Dante; en el lado más ligero, me gusta mucho Robert Zemeckis, y también me interesa la comedia, que me resulta necesaria para lograr ese balance entre la inestabilidad y el lado emocional que solo puede ofrecer el humor.

Ya habías trabajado con niñas en ‘Mama’, pero aquí hay muchos más menores de edad, y en situaciones mucho más aterradoras. ¿Cómo lo hiciste?

Para mí, fue una experiencia muy colaborativa y también muy divertida. Era importante que los niños se divirtieran durante el rodaje, porque esa es la mejor manera de trabajar. No traté nunca de imponer nada, sino de lograr un buen balance entre el control y la libertad que ellos necesitaban para crear.

El proceso de casting fue duro y largo, pero cuando encontramos a los actores correctos, obtuvimos un grupo extremadamente talentoso que me daba seguridad como para darle esa libertad. En algunos momentos de la película hay mucha improvisación, y esa misma espontaneidad es la que le da tanta vida a lo que se muestra.

Tiene que haber sido también muy interesante trabajar con Bill Skarsgård, el intérprete de Pennywise, quien ofrece una actuación digna de recuerdo.

Hablé muchas horas con él acerca de las cosas que quería del personaje. Coincidimos en muchos conceptos, y en base a esas coincidencias, él empezó a construir al personaje. Básicamente, el concepto original era hacer un Pennywise que te aterrara por lo impredecible que es; si ves a Bill, él es de algún modo así, porque tiene un comportamiento muy errático, y eso es justamente lo que buscaba.

Tus cintas no son políticas y eres sudamericano, pero eres a la vez un inmigrante latino que trabaja en Estados Unidos. ¿Cómo te sientes con las acciones de Trump?

Esto es algo que le cae a todos, y aunque no nos involucrara, estamos indignados con lo que está pasando ahora mismo. Es un desastre, y apoyamos por completo a los ‘dreamers’; pero dicho esto, me siento muy feliz de haber recorrido este camino, porque sigo estando sorprendido y agradecido por la increíble respuesta que le ha dado el público hispano a mi carrera, pese a que esta se ha desarrollado por aquí.

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