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Dic
22

Entrevista con Guillermo del Toro, director de THE SHAPE OF WATER

Escrito por Sergio Burstein

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Hoy se estrena a nivel nacional en los Estados Unidos “The Shape of Water”, el décimo largometraje de Guillermo del Toro y, a decir de varios entendidos en la materia, su mejor película hasta la fecha, aunque nosotros nos quedamos todavía con lo logrado por la insuperable “El laberinto del fauno” (2006), como se puede notar en nuestra reseña de la nueva cinta.

De todos modos, el filme, que llega antecedido por siete nominaciones al Globo de Oro (algunas de ellas en categorías tan importantes como Mejor Película- Drama, Mejor Director y Mejor Guión), es un trabajo de enorme nivel y de impresionante calidad artística en el que se cuenta la inusual relación entre la empleada de limpieza muda Elisa Esposito (Sally Hawkins) y una extraña criatura anfibia (Doug Jones), establecida dentro de una base militar estadounidense durante la década de los ‘60.

El extraño humanoide, que ha sido capturado en la Amazonía, se encuentra encerrado y a cargo de un siniestro coronel (Michael Shannon) que no tiene precisamente consideración por su bienestar, pese a las advertencias que le hace el científico (Michael Stuhlbarg) encomendado al mismo caso. Alrededor de todo esto, se respira el ambiente de paranoia correspondiente a la era de la Guerra Fría, sumado por tintes de racismo y de abuso laboral.

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En una entrevista reciente, Del Toro nos habló de las implicancias sociales y políticas de la historia; del modo en que eligió a la protagonista y de sus métodos de trabajo con ella; de las semejanzas y las distancias con trabajos anteriores que lo inspiraron; de la estrategia a la que recurrió para las escenas más complicadas en el plano emocional; y hasta de los trucos empleados para los momentos de mayor brillo visual.

Guillermo, hay analistas que han comparado al personaje de Shannon con Donald Trump, y eso no sería descabellado, porque tú mismo has llegado a decir que este presidente es un cáncer; pero tengo entendido que hiciste el guión antes de que se supiera que él podía llegar al poder, ¿verdad?

La película habla de principios y de ideas que pueden estar ahora mismo en boca de todos, pero no es una película del momento, aunque habla de la actualidad en el sentido de que, si eres un inmigrante o perteneces a una minoría de cualquier tipo, vas a mirar las cosas con una claridad dolorosa. Yo mismo soy uno, y siento que lo que se está produciendo en estos días es consecuencia directa de algo que ha existido desde hace mucho tiempo.

Vuelve a sorprender la atención que pones en los personajes femeninos, una tendencia que has mostrado sobre todo en tus cintas más personales, aunque ha sido una constante a partir de “El laberinto del fauno”. En este caso, escribiste incluso el guión al lado de una mujer estadounidense, Vanessa Taylor.

En realidad, es una idea que tengo desde mi primera película, ‘Cronos’ [1993], donde la coprotagonista era una niña de 11 años y el protagonista era un hombre de 65 años, porque me interesan los personajes invisibles, los personajes sin voz a los que se no suele atender [en el cine]. Lo que sucede es que, en este género [el fantástico], normalmente no hay un protagonismo femenino; no lo había por ejemplo de ninguna manera en la ciencia ficción clásica de los ’50, que fue la que inspiró esta historia, salvo como objeto de amor.

La idea con Sally Hawkins en esta película es que ella fuera el motor de todos los cambios, de todas las aventuras; y que lo hiciera además de una manera no idealizada, lo que quiere decir que se trata de una figura que puedes encontrar en cualquier parada del autobús. Es una mujer con una rutina muy cotidiana, con una vida pequeña pero muy completa, y era muy importante para mí que en esta historia de ‘La Bella y la Bestia’ -otra de las inspiraciones directas-, fuera la Bella la que liberara a la Bestia, y no la que es hecha prisionera por la Bestia.

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Hablando de Sally Hawkins, sé que es una actriz muy talentosa, pero también una mujer que se muestra sumamente nerviosa durante las entrevistas de prensa, lo que me lleva a imaginar que posee una sensibilidad particular. Y tampoco es la típica estrella de Hollywood, por supuesto.

Es una mujer que vive realmente frente a la cámara, que yo encuentro fascinante y que tiene uno de los rostros más cinematográficos de la Historia. Pero lo más importante para mí era que [la protagonista] no respondiera al estándar de belleza de un comercial de perfume. Yo no quería que la Bestia se transformara finalmente en un príncipe aburrido para consumar su amor con la princesa, sino que se mantuviera como es desde el principio. Por ese lado, nuestra princesa es cotidiana, de andar por casa; tiene su propia sexualidad y su propio dinamismo, lo que hace que la historia de amor sea infinitamente más liberadora.

Hablando de sexualidad, hay algunas escenas íntimas que tuvieron que ser complicadas de filmar. ¿Puedes hablar de ese proceso, por favor? No se ven nunca forzadas.

Sí, porque quisimos filmarlas con una naturalidad tremenda; nada se hizo de manera sensacionalista ni perversa, sino con un gran sentido de la humanidad, con una permisibilidad natural. No hay nada de elementos fetichistas o glamorizados. El amor físico es representado de otro modo, muy cuidadosamente, para que no exista una mirada estilizada.

A lo largo de tu carrera, has logrado mantener un balance nada fácil entre los estallidos de violencia y los detalles delicados, y “The Shape of Water” no es solo un ejemplo adicional de ello, sino probablemente su muestra más acertada. ¿Cómo lo logras?

Yo he sido testigo de la violencia toda mi vida, desde que era un niño. Mis películas reflejan lo que ha pasado en mi vida, que podía ser muy artística, muy llena de imaginación y de magia, pero que estuvo marcada a la vez por la brutalidad que se producía en las calles [de México].

GDT 3No puedo dejarte ir sin preguntarte al menos algo sobre la puesta en escena. Sé que diseñaste personalmente el traje del monstruo para que se pareciera al de “Creature From the Black Lagoon” pero resultara a la vez moderno; y la película entera tiene diversas referencias a clásicos del cine. Pero lo que me interesa ahora mismo es que me hables del modo en que desarrollaste las escenas subacuáticas, que son impresionantes.

La película usa un proceso muy antiguo, un recurso que se usaba en el teatro y que se llama ‘Seco por Mojado’, o ‘Dry for Wet’. Consistió en llenar el set de humo para simular luego la luz del agua con un proyector digital, mientras se filmaba en cámara lenta y se dirigía el aire de un ventilador a la ropa y al pelo de los actores para que pareciera que se estaban moviendo en el agua.

Todo el mobiliario estaba sostenido con alambres, y había un titiritero que lo movía. No hubo ni una sola gota de agua ni al principio ni al final de la película; bueno, la única escena submarina es la que se da cuando [los personajes] inundan el baño. Esa sí se hizo en un tanque de agua especialmente construido para la filmación.

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