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Jun
25

Entrevista con J.A. Bayona, director de JURASSIC WORLD: FALLEN KINGDOM

Escrito por Sergio Burstein

Bayona 2

Sigue viviendo en Barcelona, la ciudad que lo vio nacer hace 43 años, pero eso no quiere decir que sea precisamente un desconocido en Hollywood. De hecho, sus impresionantes credenciales fueron justamente las que le permitieron acceder a “Jurassic World: Fallen Kingdom”, una megaproducción que se encuentra dirigida por él mismo y que llegó este fin de semana a las salas de Estados Unidos.

Si revisan nuestras páginas cibernéticas, encontrarán que hemos hablado ya varias veces con este talentoso y sencillo cineasta, cuya reputación ha ido subiendo como la espuma y con el que es siempre grato hablar, ya que no esquiva las preguntas y brinda siempre información valiosa sobre su proceso creativo. Eso es justamente lo que se puede esperar de la siguiente transcripción de una entrevista reciente que realizamos poco con J.A. Bayona antes del estreno mundial de la flamante entrega.

Juan Antonio, ¿cómo te sientes con la recepción que está teniendo la película?

Estoy muy contento, porque cuando afrontas un reto como este hay una gran responsabilidad con la gente, sobre todo los fans, y estos han sido muy buenos en sus reacciones. He recibido mensajes de gente que la ha pasado bien viendo la película, que ha reído y llorado con ella, y eso hace que te relajes un poco y disfrutes realmente lo que has hecho.

Arruinar una saga de esta clase puede ser muy destructivo para cualquier director, sin mencionar nombres.

Es un gran reto, pero se siente muy bien coger una historia con la que has crecido y llevarla un paso adelante, porque en esta ocasión la sacamos de la isla y la llevamos a otro lado.

Fuera de eso, hay una novedad con respecto a la entrega anterior; y es que Claire, la ejecutiva egoísta de la cinta anterior (que regresa a las manos de Dallas Brice Howard), se transforma en una activista combativa, lo que no sé si tuvo que ver con todo el asunto de las reivindicaciones femeninas que se viene dando.

La verdad es que mi acercamiento a los personajes femeninos siempre ha sido fuerte; ha sido de hecho la forma en la que me acerco a las historias. Claro que en este caso tenía a una pareja fantástica, porque también está Owen, interpretado nuevamente por el gran Chris Pratt. Trabajé mucho con los dos personajes y me acerqué a ambos por igual, sin poner a ninguno por encima del otro.

Colin Trevoworrow, director de la cinta previa, hizo el guión al lado de Derek Connolly. ¿Modificaste tú algo?

Los trazos básicos están marcados por Trevorrow en relación a la trama y al desarrollo de los personajes. Me senté con él para lograr que, a la hora de llevar sus ideas la pantalla, se contara todo de la marea más efectiva y más interesante que fuera posible.

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En la entrevista que te hice por “A Monster Calls”, hablaste de la influencia de Spielberg, específicamente de su mezcla de ternura y momentos más intimidantes. ¿Cuáles fueron los retos visuales en esta película proveniente de una creación suya que debías respetar pero no necesariamente imitar?

En lo que me contó Trevorrow había una historia de casas encantadas, algo con lo que me siento cómodo, y en ese sentido pude hacerla mía. Me gusta que la apuesta sea tan emocional, porque desde que estás hablando de personas que tratan de salvar a los dinosaurios y pones al frente la relación entre [la velociraptor] Blue y [su ex entrenador] Owen, estás hablando de la empatía, de aceptar aquello que no entendemos.

En la entrevista pasada me dijiste también que pensabas regresar en algún momento al terror; y aunque esta es una cinta para una audiencia muy amplia, tiene momentos muy intensos. Hay guiños a “King Kong”, a “Nosferatu” y otras instancias que te dieron la oportunidad de rendirle tributo a varios clásicos.

Es una apuesta de ciencia ficción en las que existe siempre una serie de referentes que están a la mano, y en esta clase de películas, es divertido buscar esas referencias; hay que recordar el aspecto lúdico de algo como esto, hecho para que la familia la pase bien, pero también para llevarnos a las emociones que tuvimos de niños al ver las cintas de Ray Harryhausen, pasando por el miedo que nos dieron los vampiros. Recuerdo claramente la sensación que me produjo la versión original de “King Kong”; esas son cosas que se quedan con uno y que de repente resurgen.

Pero esta es una franquicia comercial, y por más libertad que se te haya dado, me imagino que tenías al lado a alguien encargado de que no te pasara la mano con lo del terror, ¿o no?

Hay una diferencia muy grande entre “El Orfanato”, que era de terror puro y duro para un público adulto, y el suspenso que se emplea aquí, que es no es mucho más aterrador que lo que hizo ya Spielberg. Además, en estas cintas siempre hay un aspecto de diversión; te clavas en la butaca, pero siempre viene una sonrisa que aligera las cosas para todos los espectadores.

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Por otro lado, “The Impossible” te volvió un experto en las escenas de acción y “A Monster Calls” te metió de lleno en el área de los efectos especiales. Todo esos antecedentes fueron de algún modo una preparación perfecta para afrontar este título, a diferencia de lo que pasó con Trevorrow, quien llegó a la saga con una película muy pequeña a sus espaldas, “Safety Not Guaranteed”.

Cada película es un aprendizaje en muchos sentidos; las que he hecho me han servido sobre todo para dominar lo que es la narrativa, para tener un mejor entendimiento de ello. También te nutres de la parte técnica, y eso sí fue una escuela en la parte de los efectos.

De todos modos, leí por ahí que Trevorrow te invitó a dirigir esto debido a lo que hiciste en “El Orfanato”.

Pensó que era el director adecuado por esa segunda mitad, que se basaba más en el suspenso que en la acción.

Me dijiste anteriormente que te gusta el estilo de autor, con una sola cámara. ¿Cómo trabajaste en este caso?

Cada director marca su forma de trabajar; algunos lo hacen con muchas cámaras, como lo hace Ridley Scott. Yo prefiero hacerlo con una sola y teniendo una idea muy específica sobre el movimiento en el plano. Se me dio la libertad para trabajar como lo he hecho siempre, y en ese sentido, no fue diferente. No sé cómo se darán las cosas en las películas de otros estudios, pero se respetó mi trabajo en el set constantemente.

Empleaste incluso a tu director de fotografía habitual, Carlos Faura, lo que podría leerse como una concesión adicional del estudio.

Yo no hablaría tanto de control del estudio como de la supervisión de Spielberg, que es un director que trabaja siempre con el mismo compositor [musical], el mismo director de fotografía y el mismo montador. Lo que le estás pidiendo es su manera normal de trabajar; él entendía perfectamente lo que yo necesitaba. El único que no provino de mi grupo habitual fue Michael Giacchino, el compositor; pero lo conozco desde hace varios años y ya habíamos hablado de hacer algo juntos, por lo que esto fue una bonita casualidad.

Rechazaste en algún momento dirigir una entrega de “Twilight” y otra de “The Hunger Games”. ¿Qué pasó en esos casos?

No era el momento. Además, tenía la idea de hacer en Europa tres películas que iban más con mi estilo. Ahora ya se sabe bien lo que hago y puedo probar con una película de estudio. Quise protegerme de algún modo. De hecho, me ofrecieron también la primera “Jurassic World”, pero por cuestiones de agenda no acepté.

Hay un momento en el que el personaje interpretado por Ted Levine, que es un mercenario obviamente despreciable, le dice “qué mujer tan asquerosa” a un personaje femenino positivo, en claro remedo de la frase que Donald Trump le dijo a Hillary Clinton durante la campaña presidencial. ¿Fue arriesgado poner esa línea? La gente de la derecha se molesta mucho con esa clase de detalles en las películas de Hollywood.

Las novelas de Michael Crichton [en las que se basa esta saga] fueron siempre un reflejo del mundo en el que vivimos. Hablan de la compleja relación entre el hombre y la Naturaleza, y culpan al hombre, no a la ciencia ni a la tecnología. En ese sentido, son cuentos morales con personajes malvados que son castigados y devorados por los dinosaurios, y esos mismos dinosaurios se convierten en monstruos como producto de la línea roja que hemos cruzado.

Lo que te refieres específicamente es otra manera de reflejar el mundo en que vivimos; no estaba en el guión, pero Ted lo dijo de manera improvisada y decidimos dejarlo porque nos pareció gracioso. No iría más allá de eso.

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