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Dic
27

Entrevista con John C. Reilly por su papel en STAN & OLLIE

Escrito por Sergio Burstein

Ollie

La reciente nominación de John C. Reilly al Globo de Oro en la categoría de Mejor Actor en una Comedia o Musical por su trabajo en “Stan & Ollie” es un valioso reconocimiento al desempeño de un intérprete querido y admirado que, este caso, se expuso a un desafío particularmente interesante.

Y es que en la misma cinta, que se estrena mañana en salas de Estados Unidos, Reilly se pone en piel de Oliver Hardy, un legendario comediante estadounidense cuya figura se encuentra irremediablemente ligada a la de Stanley Laurel, quien es interpretado por otro reconocido actor, Steve Coogan. Como ya deben imaginar, además de las demandas naturales al encarnar a una figura real de tanto reconocimiento, Reilly tuvo que lidiar también con la inevitable cuestión del aspecto físico.

En la entrevista que nos dio recientemente y que transcribimos a continuación, el nominado a un Oscar por su papel en “Chicago” (2002), que ha participado este año en varias cintas de relieve, incluyendo a “The Sisters Brothers” y “Ralph Breaks the Internet”, brinda detalles sobre los retos presentes en la llamativa producción sobre ‘El Gordo y el Flaco’ y revalida la importancia de unos artistas que, a pesar de su carácter emblemático, no parecen encontrarse en la mira de los ‘millenials’.

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John, ¿qué tan importantes fueron Laurel y Hardy para ti antes de que aceptaras participar en esta película?

Desde que tengo memoria, ellos fueron parte de mi vida. Para mí, eran como los dibujitos del sábado por la mañana, al lado de “The Little Rascals” y “The Three Stooges”. En ese momento, era algo de puro entretenimiento, pero cuando fui a la universidad y empecé a estudiar actuación, me di cuenta de lo buenos actores que eran y entendí que no era nada fácil lo que hacían, sino que se requería de una dedicación completa para perfeccionar el oficio y las rutinas aparentemente casuales que tenían.

Ellos practicaban algo que no se encuentra tan alejado de lo que Steve [Coogan] y yo hacemos para vivir, aunque tengamos estilos cómicos distintos. Tuvimos que someternos a ensayos de danza y de canciones, así como dar con el ritmo adecuado de las bromas para que estas fueran divertidas. Fue una manera realmente directa de entender a los personajes, más allá de cualquier investigación que se pudiera hacer.

Ya habías interpretado a personas que existieron realmente, como sucedió en “Hoffa”.

También pasó en “The Aviator”; pero nunca había hecho de alguien que fuera tan conocido y tan amado. Fue a la vez un desafío y una ayuda: el hecho de tener que representarlo de manera digna hizo inicialmente que me negara a aceptar este trabajo, pero, por otro lado, tenía el legado a mi favor, porque la gente sentía ya algo positivo por el personaje.

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Trabajaste obviamente con el guion de Jeff Pope, que se basaba en el libro de AJ Marriot “Laurel and Hardy: The British Tours”, enfocado justamente en la etapa final de la carrera de estos comediantes, que es la que se retrata en la cinta. ¿Qué más tuviste a la mano? ¿Hay material filmado de detrás de escenas o algo así?

No hay casi nada de eso; quizás algunas fotografías. Existe un fragmento de un noticiero que estuvo dedicado a Oliver. Lo que hay son muchas grabaciones de audio de Stan, porque él vivió más tiempo que Oliver y su nombre estaba en la guía telefónica; la gente lo llamaba y él contestaba, y algunos grababan esas llamadas.

Esa parte fue difícil, porque había que tratar de encontrar como fueron en privado con muy poca evidencia al respecto, recurriendo básicamente a las biografías. Finalmente, hicimos un trabajo de ingeniería inversa usando lo que presentaban en la pantalla, porque estos tipos eran los autores de sus personajes, no solo sus intérpretes, lo que los conectaba directamente con esas representaciones.

Eres muy conocido por tus colaboraciones con Will Ferrell, o sea que hacer un dúo con Steve Coogan no era demasiado raro para ti.

Me parece que no lo fue tampoco para Steve; él ha hecho trabajos así, sobre todo al lado de Rob Brydon. Me gusta trabajar en dúos, porque cuando lo haces, cada vez que sientes que no sabes qué hacer, puedes mirar a la otra persona para encontrar inspiración o estímulo. Creo que trabajar en colaboración con otros para crear algo que no se encontraba ahí antes es una facultad muy especial que tenemos los seres humanos. También puedes generar ideas completamente por tu cuenta, pero ese es un proceso mucho más solitario.

Ollie 2Tú, por supuesto, llevabas literalmente un peso extra sobre ti: las prótesis y el “traje de gordo” que tuviste que usar para interpretar al personaje, y que por lo que he leído formaba parte de un agotador proceso diario de cuatro horas.

Steve también llevaba prótesis, pero muchas menos que yo, claro. Eso me ayudó, pero cuando interpretas a un personaje, no te fijas tanto en su apariencia, sino que tratas de descubrirlo desde el interior. Sabía que la parte del aspecto iba a salir bien porque los encargados eran profesionales reconocidos, pero lo difícil para mí era reproducir la manera en que Oliver se movía, el modo en que sentía las cosas, lo que se encontraba verdaderamente en su corazón.

Era muy romántico; por todo lo que he leído y visto, se trataba de una persona que amaba la vida y adoraba los frutos que le había dado Hollywood, a diferencia de Stan, que era un adicto al trabajo. En todo caso, el suyo fue un gran matrimonio.

OK, pero lo del traje me sigue pareciendo curioso. Me imagino que no existe todavía una manera natural de lograr algo así.

No hay una manera cómoda de hacerlo; siguen poniendo jebe en tu cara y espuma en tu cuerpo. Pero cada vez que me sentía con calor o cansado porque era muy temprano, repetía el mismo mantra: “Oliver, Oliver, Oliver”. Porque no estaba haciendo esto por mí, sino por él, para que la gente lo apreciara nuevamente. Laurel y Hardy eran muy queridos, pero siento que falta que se les dé el respeto que se merecen en la historia del cine. Al final de sus vidas, tuvieron que luchar mucho para sobrevivir, haciendo giras muy pesadas y muy extensas; y cuando Laurel murió, vivía en la casa de suegra.

Stan my man

Esta película puede ser también importante para que las nuevas generaciones descubran a Laurel y Hardy. Le pregunté hace poco a mi hija de 21 años por ellos, y no tenía idea de quiénes eran, lo que me sorprendió mucho.

Pero conoce sin duda a Wreck It Ralph, un personaje en el que usé mucho de lo que aprendí con ellos. Creo que este es un momento importante para recordarlos, no porque me gustan y porque ando nostálgico, sino porque su arte es todavía divertido y se ha mantenido vigente. Ellos fundamentaron cosas esenciales de la comedia y llegaron a tener un atractivo mundial.

Claro; en Latinoamérica son conocidos como ‘El Gordo y el Flaco’, y cualquiera que se interese en ellos puede encontrar muchos de sus filmes en YouTube, con traducciones a distintos idiomas.

Llegaron a hacer incluso películas en español; se aprendieron las líneas de manera fonética, y con eso, la gente los sentía todavía más cercanos, no como parte de un producto importado. Hicieron lo mismo en Alemania e Italia, obteniendo con ello un gran logro para un comediante, que es superar la barrera de los lenguajes. Muchas veces, lo que hacemos tiene referencias específicas que solo se entienden en un país, pero ellos eran universales, porque decían algo real sobre los seres humanos, sobre nuestra existencia. Fue por algo que un escritor tan serio como Samuel Beckett los usó como inspiración para [su obra teatral] ‘Waiting for Godot’; vio definitivamente algo eterno en estos tipos.

La primera vez que yo los vi, me parecía que habían existido por siglos; llegaron desde el comienzo completamente formados. Esa es una cualidad que se mantuvo con el paso del tiempo, aunque ni siquiera cambiaron de trajes. Es realmente difícil encontrar algo que funciona en un momento determinado y que sigue funcionando cien años después.

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