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Ago
30

Entrevista con Issa López, directora de VUELVEN (TIGERS ARE NOT AFRAID)

Escrito por Sergio Burstein

Issa

Aunque llegó a las salas de Estados Unidos casi dos años después de su estreno comercial en México, “Vuelven” (llamada aquí “Tigers Are Not Afraid”) no pudo lanzarse localmente de manera más auspiciosa, ya que luego de haber sido alabada en las redes sociales por el célebre novelista Stephen King, recibió una mención excepcional por parte de Guillermo del Toro durante la ceremonia en la que el aclamado cineasta recibió una merecida estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.

De ese modo, la cinta llega a su segundo fin de semana en la ciudad de Los Ángeles sin dar muestras de flaqueza y se extiende a otras ciudades del país para narrar una poderosa historia de supervivencia infantil urbana en medio de un México arrasado por la violencia pero sometido también a misteriosos designios sobrenaturales.

Hablamos recientemente con Issa López, directora y guionista de un título que sorprenderá incluso más a quienes la recuerdan todavía como la escritora de algunas de esas comedias superficiales que no se caracterizan por dejar huella en la mente del espectador, a diferencia de la obra que tenemos ahora ante nuestros ojos.

Issa, sé que estuviste presente en la ceremonia de Guillermo del Toro y que quedaste muy emocionada con lo que dijo de ti y de tu trabajo ante la mirada del mundo entero.

Estaba ahí; no había hablado con él porque había muchísima gente y yo estaba sentada atrás. Fui para verlo, porque soy feliz viendo a mi héroe. Mientras pasaba la ceremonia, se mencionaba a las celebridades presentes, como Lana Del Rey y J.J. Abrams, y cuando Guillermo empezó diciendo que le gustaría hablar de un compañero cineasta, pensé obviamente que se refería a alguno de esos famosos… pero era yo. No supe cómo contenerme. Dijo que “Vuelven” es una de las películas de terror más importantes de la década, y luego se arrancó con su discurso sobre cosas importantísimas relacionadas a lo que está pasando entre México y Estados Unidos; pero me parece vital que le haya tendido la mano a otro cineasta latino en medio de una situación así. Dice muchísimo de lo que es él y de lo que tendríamos que aspirar a ser nosotros.

Es evidente que tu película le debe mucho en varios aspectos.

La influencia fue enorme. Siempre he admirado muchísimo el trabajo de Guillermo y su imaginación infinita; lo que él tiene es una combinación única de belleza sublime y poesía con lo brutal y lo horroroso. Cuando empecé a escribir el guion de “Vuelven”, me di cuenta de que hay películas específicas que son vitales en tu experiencia como creador y como espectador, y reconocí de inmediato la importancia en mi vida de “El espinazo del diablo” y “El laberinto del fauno”, que presentan a niños en un entorno de brutalidad que se enfrentan al mismo tiempo a los desafíos de lo sobrenatural.

“Vuelven” va por ahí, pero presenta un universo incluso más salvaje y sobre todo más vigente, porque es el del México de hoy, mostrando una situación que explica por qué hay niños cruzando la frontera y por qué hay padres que lo permiten, así como el aspecto mágico que es parte de quienes somos como latinoamericanos. Admito la influencia con orgullo.

Cuando hiciste “Vuelven” tenías ya una larga carrera como guionista y directora dentro del género de la comedia, y eso es algo que retomaste después con “Todo mal”, que es de hecho tu largometraje más reciente. Ya sé que estás trabajando ahora mismo en tu primer proyecto con Del Toro y que hay por ahí algo más de género, pero hasta hace poco, parecía que este iba a ser un caso único en tu filmografía.

Yo separo muy claramente las películas que escribí para que las dirigieran otros y las que escribo para mí como directora. Hay comedias en los dos lados, pero son muy diferentes. He estado orgullosa de todos mis guiones, pero no necesariamente de las películas que han resultado de ellos, porque cuando no diriges, no estás en control de lo que sale; me siento responsable y satisfecha de las que sí he dirigido.

Siempre trato de que haya un trasfondo de cuestionamiento incluso en las ligeras, y creo que mi visión política se asoma en muchos lugares. “Casi Divas” trataba temas muy serios, como la violencia, los feminicidios, el racismo, la homofobia y los trastornos alimenticios.

Estéticamente la diferencia es muy grande, sí, por todo el empleo del fantástico y de una realidad patente con la que se crea esta especie de pueblo fantasma que es el reino ocupado por los niños. Es una salida del closet, porque amo la comedia, pero el cine que me quita el sueño es el que te deja con una mezcla de belleza y dolor, que es lo que tiene Guillermo. Creo que esta mi primera película totalmente personal.

Issa 2

Fuera de Guillermo, ¿qué otras influencias tuviste en este caso?

Me parece que por el lado del terror hay cosas que van desde películas mexicanas antiguas a las que todos hemos estado expuestos, como “Macario”; también homenajes a trabajos iraníes como “Las tortugas también vuelan”, a Alexander Payne, a Ingmar Bergman, a los Goonies, a “Stand by Me” y a todo lo que se ha hecho con la obra de Stephen King en el cine.

No habías trabajado antes con niños, al menos en el cine, y en “Vuelven” ellos resultan esenciales.

Curiosamente, mi primer trabajo pagado fue dirigir a niños en “Plaza Sésamo”, que es la versión en español de “Sesame Street”. Es algo muy diferente dirigir a niños haciendo eso que a estos personajes metidos en una realidad violenta y enfrentados a espectros, claro, pero dirigir actores es dirigir actores, aunque estos no tenían la experiencia de los anteriores.

Lo interesante era crear herramientas para que los niños llegaran a los lugares a los que yo quería que llegaran. Cada uno tenía que mostrar algo diferente; Estrella, interpretada por Paola Lara, tenía que exhibir miedo frecuentemente, por ejemplo. Los niños no actúan; es necesario que transiten por la emoción, pese a que sabían que esto era ficción y estaban rodeados por cuarenta personas del ‘crew’. Tienen la ventaja de poseer imaginaciones tremendamente poderosas, y eso hay que utilizarlo.

Estaba buscando específicamente a actores no profesionales, porque en Latinoamérica hay una contaminación de la actuación televisiva que es terrible y que no funcionaba para lo que yo necesitaba, que debía acercarse al estilo del documental. Algunos de ellos habían hecho un papel pequeño en algún comercial o en un canal educativo, pero de todos modos hice que se olvidaran de lo que creían que sabían.

¿Qué edades tenían?

El más chiquito, que hizo del ‘Morrito’, tenía 7, y el más grande, que hizo de ‘El Shine’, 14. Y no parece que los tiene, porque pasó por una situación de desnutrición; es un huérfano de verdad, y se ve más pequeño de lo que es. Todos ellos formaron un grupo precioso; jugaron, se hicieron amigos. A pesar de lo que muestra la película, el ambiente en el set era un encanto y se la pasaron increíble. Hay una belleza en la mente infantil de entender lo que un juego, y una película es un juego que se acaba cuando se termina de filmar.

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¿Dónde se rodó la película? Creo haber leído que la idea inicial era que sucediera en Ciudad Juárez.

No decimos dónde sucede. Cuando empecé a escribir, sí se daba en Juárez, que era un lugar particularmente violento; pero ahora podría ocurrir en cualquier ciudad. Filmamos todo en la capital.

La historia tiene narcotraficantes, es decir, unos personajes que abundan actualmente en las producciones latinas; pero están vistos desde otra perspectiva.

Tengo una postura muy fuerte en cuanto al exceso de contenido en los medios, incluso en los internacionales, acerca de los carteles y los narcotraficantes, porque aparentemente se está haciendo unas crítica de estos, pero se termina usando a los actores más guapos y reconocidos para contar historias de hombres que vienen de la nada y que se convierten en sujetos todopoderosos con todas las mujeres del mundo a su alcance, aunque terminen asesinados.

No podemos hacer eso cuando tenemos niños con pocas alternativas que pueden pensar que es muy ‘padre’ ser narcotraficante. No quiero hablar de los carteles ni de los narcotraficantes a son ser que sean retratados como los monstruos que son. En esta película, hay amenazas del mundo real que son peores que las del otro mundo.

Se habla en más de un momento de princesas y guerreros, lo que parece apelar tanto al mundo de los cuentos infantiles como al de los antepasados.

Las niñas no pueden permitirse más ser princesas; creo que es hora de levantarse ante muchas cosas que están sucediendo, pero con inteligencia y sin reacciones gratuitas. Las chicas amenazadas tienen que acordarse que son emperadoras de su reino, que son guerreras, porque están sobreviviendo a esta guerra todos los días. Tienen que recordar que son más poderosas que los monstruos que están afuera.

La película luce unos efectos especiales muy orgánicos, aunque hay cosas hechas con animación y me imagino que se realizaron retoques digitales.

Ahora es prácticamente imposible hacer cine que no tenga al menos un par de efectos digitales; lo que pasa es que no son detectables. Fue de todos modos una aventura que requirió mucho trabajo de posproducción y varios desafíos, ya que estaba buscando que los efectos se sintieran realistas y que parecieran parte de un universo roto, no creaciones pulidas provenientes de una película de Harry Potter. El guion original tenía muchos más momentos fantásticos que fuimos eliminando hasta quedarnos con seis o siete en los que pusimos el poco dinero del que disponíamos, y siento que eso terminó siendo bueno, porque de ese modo se sienten más fuertes.


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¿Puedes contarme algo sobre la película que harás con Del Toro?

Puedo decirlo, porque Guillermo ya lo reveló [risas]; es un western con hombres-lobo, en inglés. Estamos bien emocionados. Él produce, yo escribo y dirijo. Guillermo ya tiene mi guion y le gustó mucho, por suerte. Estamos considerando la preproducción.

Sobre lo que haré con Legendary Pictures, te puedo decir que es un ‘thriller’ con elementos sobrenaturales relacionados a la mitología mexicana y latinoamericana. Escribo y dirijo, igualmente.

También está “Three Sundays”, basada en la cultura de baile de los trabajadores latinos de Manhattan que son invisibles durante el día; no hablo de los meseros, sino de los ‘garroteros’, de los porteros. Cuando se acaba el día, se convierten en los reyes y las reinas de la noche. Me encargaré también de la dirección y del guion.

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