Entrevista con JOHNNY DEPP y PENELOPE CRUZ, de “PIRATES OF THE CARIBBEAN: ON STRANGER TIDES”
Texto: Sergio Burstein

El hotel de Beverly Hill estaba lleno de periodistas de todos los países y de todos los orígenes, que habían llegado hasta allí para asistir a la conferencia de prensa de “Pirates of the Caribbean: On Stranger Tides”, la cuarta película sobre la popular saga inspirada en una atracción original de Disneylandia.
A estas alturas, el nombre es más identificado a nivel mundial con la serie cinematográfica que con la mentada aventura mecánica, y eso es algo probablemente positivo, sobre todo si se considera que se encuentra encabezada por Johnny Depp, unas de las estrellas más carismáticas y desenfadadas de Hollywood (hasta el punto de que vive mayormente en París y no en Los Angeles).
Además, el nuevo filme -que se estrena mañana en todos lados- cuenta con una estrella adicional, destinada a atraer la mirada (y los billetes) de la audiencia hispana: Penélope Cruz, quien hace su primera aparición en la saga, interpretando a Angélica, la hija del temible pirata Barba Negra (Ian McShane).
Estos tres actores estuvieron presentes en la conferencia, y respondieron las preguntas de la numerosa concurrencia, sumándose al director Rob Marshall, al productor Jerry Bruckheimer y a los actores Geoffrey Rush, Astrid Berges-Frisbey y Sam Claflin.
Se trató de una larga sesión, por lo que MANGANZON (que tuvo la oportunidad de hacerle un par de preguntas a Depp, quien luce ahora el cabello corto) ha decidido centrar esta nota en los dos actores que suscitan sin duda el mayor interés en nuestros lectores.
Johnny, ¿cómo se siente estar haciendo ya la cuarta película de un proyecto que empezó simplemente como una suerte de acompañamiento para una aventura de parque de atracciones? ¿Has visto a tu equivalente en esa atracción mecánica?
Bueno, se trata de una experiencia bastante psicodélica; me imagino que la podríamos hacer más psicodélica, pero es probable que no debamos irnos por ese lado en este momento [risas]. Es un honor, porque he formado parte de un proyecto que se ha convertido en un objeto de admiración eterna para muchos.
Penélope, quisiera preguntarte cómo fue la preparación que tuviste para las escenas de acción, si estuviste mano a mano con Johnny o si usaste muchos dobles.
Nos preparamos durante casi dos meses para esto, con Rob [Marshall] y [el productor ejecutivo] John DeLuca. Una vez que empezó al rodaje, ya me había aprendido la mayor parte de las coreografías que se usaron en la película, y que me recordaron lo que hicimos en “Nine”. [Johnny y yo] hicimos muchas de las escenas juntos, tomando siempre en cuenta la seguridad y mi situación [de embarazo]; todos los involucrados se preocuparon mucho por mí, y eso es algo que les agradezco.
¿Cómo fue trabajar con Rob Marshall, Johnny?
Qué regalo tener a alguien de su calibre y verlo cómo se encargó de esta bestia, cómo hizo que este extraño animal se convirtiera en algo. Fue una experiencia increíble. Algunos cineastas que van a hacer una película llegan al set con todo armado y editado en sus cabezas, pero no tuve esa impresión con Rob, sino la sensación de que escuchaba [la historia] como si fuera música, en un sentido raro y rítmico. Su sentido del tiempo rítmico y cómico es impecable. Hacía que elimináramos un milisegundo de un movimiento dado y eso cambiaba completamente la dinámica de la escena. El único problema es que es muy malo [risas]. ¡No! Es la persona más buena del mundo, en realidad.
Penélope, ¿qué fue más importante para ti, en términos de creación del personaje: la ropa o aprender a usar la espada?
Para interpretar a un personaje de este tipo, ayuda mucho tener los disfraces y encontrarse en las locaciones auténticas. Sirvió de mucho que no fuéramos a un estudio hasta que filmamos dos o tres meses en Hawai. Después de eso, construyeron una playa en los Estudios Universal. Cuando me dijeron eso, pensé que no había entendido, debido a mis limitaciones con el inglés [risas]. Pero era verdad; allí estaba. Luego fuimos a Puerto Rico, a una isla desierta y privada, y de allí nos pasamos a los Estudios Pinewood, en Londres. Todo eso ayudó mucho para que pudiera imaginar lo que era el mundo de los piratas en esa época, porque es una realidad muy alejada de la nuestra. Tienes que usar mucho tu imaginación, y ayudó mucho estar en esos lugares hermosos.
Johnny, ¿cómo fue trabajar con Penélope tras haber estado con ella en “Blow”? ¿Logró esta vez enseñarte algo de español?
Me enseñó el español más rudo que he escuchado [risas]. Es tan sucio que no me atrevo a repetirlo ahora mismo; sería una mala idea. Estoy seguro de que llevaría eso a mis espaldas por el resto de mis días. Ya había trabajado con Penélope en “Blow”, hace 10 u 11 años, y lo raro es que cuando nos vimos de nuevo, parecía que habíamos estado trabajando juntos unos pocos días antes. Nos conectamos de inmediato. Sea lo que sea que existe entre nosotros en términos de química empezó a saltar en todos los aspectos. Se sintió completamente bien. El que tuvo la brillante idea de traerla para este filme fue Rob, y cuando me lo comentó, le dije: “¡Excelente!” Estuve muy, muy excitado de tenerla con nosotros. Sabía que iba a ser no sólo una oponente de gran nivel, sino también alguien capaz de ‘matar’ con sus escenas, y lo hizo. Estuvo increíble.
Johnny, alguna vez dijiste que ninguna de tus películas haría algo de dinero. ¿Te sientes culpable ahora?
No es mi culpa. Hice lo posible, incluso hasta el punto de tratar que me despidieran de la primera [película de “Pirates’], pero no se animaron a hacerlo [risas]. Es interesante experimentar una subida de este tipo, luego de tener básicamente una carrera de 20 años basada en fracasos. De pronto, algo funciona. Lo extraño
es que yo no cambié ni un ápice; el proceso sigue siendo para mí el mismo de siempre. El hecho de que la gente decidiera ir a ver una película en la que yo estaba es probablemente lo más chocante que me ha sucedido.
¿Te ves haciendo este papel por décadas?
Sí. Me tendrán que llevar en una silla de ruedas. Mis trenzas estarán enredadas en ella. No lo sé. Curiosamente, para mí, un personaje como el Capitán Jack me hace sentir con ganas de continuar interpretándolo. Las posibilidades son infinitas e interminables. Puedes llegar a todos los límites del absurdo y de la locura, y por eso sientes que nunca has terminado con él.
¿En qué te pareces al Capitán Jack?
Somos totalmente distintos. No hay nada suyo con lo que me sienta identificado [risas]. No, la verdad es que cada personaje que interpretas tiene una parte tuya, en término de los ingredientes con los que haces el platillo. Hay definitivamente una parte de mí en el Capitán Jack, y ahora, para fortuna o desgracia, hay mucho del Capitán Jack en mí. Básicamente, no me lo puedo quitar de encima. No me deja solo. Se aparece frente a mí en los momentos más extraños. De hecho, lo vi esta mañana mientras preparaba a mis hijos para la escuela. Tuve que espantarlo para que se fuera.
¿Cúales son tus sueños para el futuro, como actor y como hombre de familia?
¡Una navegación tranquila! Eso es lo que anhelo. Estoy bien sin grandes subidas y sin grandes bajadas. Como hombre de familia, todo lo que quieres, como padre, es feliz pura para tus hijos.
Si decides dirigir de nuevo [NE: lo hizo por única vez en “The Brave” (1997)], ¿tomarás el papel protagónico de la película?
No, no. Ya lo probé. Sólo la primera es gratis. La idea de dirigir una película es extraña para mí; por ese lado, me siento anti-matemático. No me gusta cuando las cosas tienen sentido. Prefiero que no lo tengan. Por lo tanto, si hago una película, no tendrá sentido alguno y nadie la verá. Quizás lo mejor sea hacer peliculitas en casa con mi teléfono, que nunca serán lanzadas.













