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Jun
17

Entrevista con los actores, el director y el productor de “MR. POPPER’S PENGUINS”

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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“Soy Adam Sandler, y trabajo mucho”, fue lo primero que se escuchó durante la conferencia de prensa de “Mr. Popper’s Penguins”, que se llevó a cabo hace unos días en un hotel de Beverly Hills.

Lo curioso es que cualquiera que se encuentre un poco familiarizado con la cinta, que se estrena hoy a nivel nacional, sabrá que Sandler no participa en la comedia familiar, que se encuentra protagonizada por Jim Carrey (“Eternal Sunshine of the Spotless Mind”, “Liar Liar”, “Bruce Almighty”).

Y fue justamente él quien profirió estas palabras cuando se le pidió que dijera su nombre para los micrófonos de la prensa, en consonancia con una reputación de comediante que trasciende la pantalla. (Hay que agregar que el hombre lució una camiseta del extraordinario Iggy Pop, lo que lo hace merecedor de todos nuestros respetos).

Carrey acudió al encuentro en compañía de sus co-estrellas Carla Gugino (“Spy Kids”) y la legendaria Angela Lansbury (“The Manchurian Candidate”, “Murder, She Wrote”), y tuvo también a su lado al director Mark Waters (“Freaky Fridays”, “Mean Girls”) y al productor John Davis. Para quienes no lo sepan, en el filme, Carrey interpreta a un hombre de negocios que se encuentra distanciado de su familia debido al exceso de trabajo, pero que tiene la oportunidad de reconectarse con ésta luego de recibir a una horda de pinguinos que lo harán reconsiderar las metas de su vida.

MANGANZON participó en la divertida conversación, y esto es todo lo que pudo conocer en ella:

MP1Jim, ya has hecho muchas películas con efectos especiales, pero ésta te encuentra bailando con pinguinos. ¿Sabías al leer el guión cuándo se iban a usar animales reales y cuándo se iba a emplear CGI [animación digital]?

Carrey: No sabía cómo se iba a hacer esto de manera diaria. Me encanta trabajar con animales de verdad, porque su nivel de energía es impresionante y contagioso; los artificiales son un problema, porque todo el mundo en estos días lleva encima un aparato electrónico de algún tipo, y los controladores de los muñecos se la pasan tratando de encontrar quién usó el suyo e interrumpió la señal. [Imita voces] “Fuiste tú, ¿no?” “No, no”, “¡Sí, fuiste tú” [risas]. Eso nos llevó a preferir el CGI, aunque la mayor parte se hizo con pinguinos de verdad.

Waters: Cuando trabajas con pinguinos, te das cuenta del nivel de demencia que son capaces de crear y de lo divertidos que resultan. Incluso en las escenas en las que usamos CGI, sabíamos que teníamos que mantener un poco del caos y de la inestabilidad que ellos producen.

Jim, una buena parte de tu talento cómico viene de los gestos que haces con la cara. ¿Eres capaz todavía de encontrarle algo nuevo?

Carrey: En estos días, mi cara trabaja por su cuenta. A veces hace cosas apropiadas y a veces no. Hay gestos que definitivamente no son humanos [risas]; estamos en la sala de montaje y me digo: “mis cejas no deberían ser capaces de hacer eso”. Pero todavía me descubro a mí mismo haciendo trucos y cosas divertidas que se me ocurrieron cuando tenía 10 años.

¿Qué hubieras hecho si no te hubieras dedicado a la actuación?

Carrey: Cuando era chico, quise ser un veterinario, pero el deseo me duró una semana, porque descubrí el asunto de la eutanasia y me dije que no podía hacerlo. Pero ya desde entonces observaba a mi padre [NR: un músico y contador] y veía cómo dominaba la habitación cada vez que teníamos invitados, sorprendiendo a la gente con su creatividad y su inmenso talento para contar historias. No tenía chance; quería ser como él.

Sabemos que, debido a los pinguinos, el set tuvo que mantenerse frecuentemente a una temperatura muy baja. ¿Qué tan difícil fue trabajar en esa condiciones?

Carrey: No sé cómo fue para los demás, pero para mí, era tan frío que estuve tratando todo el tiempo de no enfermarme de neumonía. Pero la verdad es que no lo hicimos únicamente por la salud de los pinguinos, sino porque ellos son actores del Método [risas].

Gugino: Sí, fue muy egoísta de su parte [risas].

Carrey: Hay una escena en la que mi personaje ha transformado el departamento [en una especie de zona ártica], para la que abrimos todas las ventanas; llevábamos capas y capas de  ropa encima, con la intención de lograr un mínimo sentido de comodidad. Fue un verdadero placer.

El mensaje principal de la película parece ser que los pinguinos son capaces de amar a un ser humano de manera desinteresada y que no preferirán siempre al que lleva el pescado en la mano. ¿Qué tan real ese eso?

Waters: Es cierto que preferirán normalmente al del pescado, pero los que tuvimos con nosotros manifestaban una enorme curiosidad por los humanos y terminaron de algún modo queriéndonos. Al final del rodaje, Jim podía no sólo pararse al lado de un pingüino, sino también tocarlo y…

Carrey: Por favor, no vayas más lejos.

Waters: [risas] Fue mucho más decente de lo que suena. Creo que desarrollaron lazos afectivos con nosotros.

Carrey: ¡Pero todavía no me llaman! No sé por qué.

Waters: ¿En serio? Yo les di tu número.

Jim, ¿tienes alguna historia interesante con los pinguinos?MP2

Carrey: Me picaron mucho [risas]. Me encanta la escena de la cena en la que se supone que tienen que estar sentados conmigo de manera ordenada en la mesa mientras comemos pescado. No sabíamos realmente cómo iba a salir; la escena empezaba con la cámara en mi cara y después retrocedía para mostrar lo demás, y en ese momento, los entrenadores tenían que soltar a los pinguinos que tenían sujetados, como si se tratara de una carrera de caballos. Una vez que lo hicieron, se armó un caos total [risas], y yo tenía que permanecer metido en el personaje. Pero cuando pasa algo así, dentro de mí hay una voz que dice: “¡sí, sí! ¡Vamos a ponernos locos!”

Angela, Ud. tiene una trayectoria maravillosa de muchos años. ¿Qué significó estar en esta película y trabajar con este gran reparto?

Angela Lansbury: Fue un evento inesperado en mi vida, pero cuando se dio, me di cuenta de que era muy difícil resistir la tentación de trabajar con un grupo humano tan extraordinario, empezando por el gran Jim Carrey, del que he sido fan por muchos, muchos años. Yo me encontraba trabajando en el teatro, y esto me dio la posibilidad de hacer una película luego de seis años. Todos hicieron que el proceso fuera muy llevadero, y eso hace que me sienta contenta por haber participado.

Carrey: Ella es una persona muy fuerte. Estaba levantada a las cuatro de la mañana, llena de entusiasmo; es un sueño para mí poder tener toda esa energía cuando llegue a ese punto de mi carrera. Angela, trabajar contigo fue realmente fantástico.

Si alguien les regalara ahora mismo un pingüino, ¿qué harían?

Carrey: ¿Me lo comería?

John Davis: Haría una secuela. Hay que pensar en el negocio, ante todo [risas].

Jim, además de las labores humanitarias que realizas, ¿qué haces en tu tiempo libre?

Carrey: Pinto. Cuando no estoy trabajando en la actuación, me levanto cada mañana, tomo café y me apodero de los pinceles. No es un simple pasatiempo; tengo incluso un estudio en Nueva York. He ido soltando cosas por aquí y por allí; de hecho, una de mis pinturas aparece en esta película. Mi escuela es conceptual e impresionista. Es algo que revelaré realmente al mundo en algún momento.

 

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