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Sep
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Entrevista con MIGUEL RODARTE, de “SALVANDO AL SOLDADO PEREZ”

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Narcos en Irak. Esa es una de las descripciones que se han hecho de “Salvando al soldado Pérez”, la cinta mexicana que se estrena hoy en las salas de los Estados Unidos. Lo interesante es que, fuera de lo descabellado que puede sonar el tema y del título alusivo a la súper producción de Steven Spielberg, no estamos ante una cinta de ínfimo presupuesto que ha sido vapuleada por los críticos, sino todo lo contrario.

Calificada por varios analistas cinematográficos como un ingenioso producto de entretenimiento sin pretensiones intelectuales, pero con una gran eficacia narrativa y una factura técnica impecable, “Salvando al soldado Pérez” es una de las películas más caras que se hayan hecho en el país vecino, ya que se rodó entre Coahuila, Durango, Sinaloa y la ciudad más grande de Turquía, Estambul.

El filme llega también a los Estados Unidos con el antecedente de la polémica que despertó debido a la cuestionable profesión de sus protagonistas, en momentos en los que la violencia alcanza proporciones catastróficas en México (como lo demuestra el reciente atentado en un casino de Monterrey).

Rodarte2En esta comedia de acción, Miguel Rodarte (“El tigre de Santa Julia”) interpreta a Julián Pérez, un ‘capo’ de la mafia que se encuentra alejado de su familia debido a sus peculiares hábitos de vida, pero que tiene una última oportunidad de recuperar los lazos perdidos con su madre enferma (interpretada por Isela Vega) cuando ésta le exige un inusual encargo: ir hasta Irak para buscar a su hermano Juan, un soldado del ejército estadounidense que el gobierno ha dado ya por perdido en el campo de batalla.

Con esos fines, Julián se aboca a la tarea de armar un comando de rescate que lo obligará a rodearse de una serie de pintorescos personajes, interpretados por actores de la talla de Joaquín Cosío, Jesús Ochoa y Gerardo Taracena. Un día antes del estreno, Rodarte se comunicó con MANGANZON para hablar sobre su personaje y defender a la cinta de sus detractores.

“Salvando al soldado Pérez” tiene la particularidad de haber sido filmada no sólo en México, ya que las escenas iraquíes se realizaron en Turquía, y eso ha hecho que sea una de las películas más costosas del cine mexicano, ¿verdad?

Sí, y ha sido también unas de las más importantes en relación al número de gente que fue a verla [NE: se estrenó en México en marzo de este año]. Hemos sentido que hay mucha expectativa por aquí debido al estreno en los Estados Unidos; varias personas nos han reconocido ya en la calle, por toda la promoción que se ha estado haciendo, y esperamos que esas mismas personas se entusiasmen y vayan a verla. Les aseguramos que es muy divertida.

Este filme también ha causado polémica debido al origen de sus personajes, relacionados a un tema que se ha vuelto sumamente sensible dentro de la república mexicana. ¿Crees que esos cuestionamientos tienen alguna base?

La película no glorifica al narco, sino que hace todo lo contrario. No es una celebración de los ‘capos’ ni del mundo del crimen organizado, sino que retrata un aspecto bastante folklórico de nuestra realidad. No asume una posición crítica ni toma partido por nadie; lo que hace es presentar una historia sumamente divertida que puede relacionarse de algún modo con una realidad que es muy dolorosa para muchos mexicanos, pero que se convierte aquí en un vehículo para liberar el estrés que provoca ese mismo ambiente. Fuera de eso, presenta también una reflexión bastante compleja sobre el horror de la guerra, porque los mismos personajes son unos antihéroes que resultan víctimas de las circunstancias, tanto en México como en Irak.

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El director de la cinta, Beto Gómez, ha contado que nació en Sinaloa y que vio a algunos de estos sujetos a su alrededor mientras crecía. ¿Cuál ha sido tu acercamiento al fenómeno?

Yo también soy sinaloense. Estuve en Culiacán hasta los 14 años y mi familia todavía está allá. No te voy a mentir; me tocó también una infancia en la que esa cultura se encontraba presente, y podía ver cómo el narco tenía el poder en las calles. Estas personas tenían una forma de vestir y una forma de comportarse muy particulares, y aunque no es algo de lo que uno se sienta necesariamente orgulloso, es una realidad que existe y que forma parte de la historia personal de quienes estuvimos viviendo durante los 80 en esas regiones. Desafortunadamente, es una situación que se ha expandido a varias ciudades del país, por lo que todos los mexicanos la vivimos ahora. Lo que te acabo de contar hizo que tuviera varios puntos de coincidencia con Beto, porque conocíamos muy bien la cultura de estos personajes.

Pero lo cierto es que fuimos mucho más allá de eso; como buena ficción, buscamos darle elementos que la hicieron particular y atractiva, sin basarla en ningún personaje real, sino creando a unos que fueran completamente originales. Es justamente ahí donde se encuentra la riqueza de la película y de la aventura que se lleva a cabo, porque hicimos que las cosas se fueran hasta el límite.

Muchos de los artistas de narcocorridos que han sido asesinados le cantaron en algún momento a un personaje específico, y se dice que ésa fue la causa de su muerte. Parece que Beto y tú aprendieron la lección…

Sí, porque ésas son historias que se oyen todo el tiempo, del mismo modo en que se oyen los corridos en los que se mencionan a los diferentes personajes que se encuentran en un mundo que, finalmente, es de criminales. Pero, como te decía, “El soldado Pérez” va mucho más allá de eso; el tema [de los narcos] sólo sirve como contexto de la historia, porque lo realmente importante en ella es que mi personaje va a rescatar a su hermano para obtener el perdón de su madre. El hecho de que Julián Pérez y los integrantes del Comando Tomate -que es el grupo que arma para ir al rescate- se dediquen a lo que se dedican es meramente circunstancial, ya que toma un elemento de la realidad para que resulte verosímil. Al final del día, Julián es un tipo que tiene las posibilidades y los recursos necesarios como para embarcarse en una misión tan ambiciosa como la que emprende.

Rodarte7Gómez no es un cineasta interesado en el cine ‘de mensaje’, pero la película promueve de algún modo los valores familiares, porque, como lo has señalado, Julián hace todo esto para amistarse con su madre y con su hermano. Por ese lado, la cinta tiene un trasfondo serio que se contrasta con su gran sentido del humor. ¿Cómo se logró establecer dicho balance?

Yo he trabajado en varios géneros; he hecho drama, comedia, melodrama, farsa, pornografía… [risas]. No, no es cierto. El planteamiento que tenía Beto -y que ayudó muchísimo a generar un lenguaje muy fresco y una comedia muy bien lograda- buscaba establecer un vínculo dramático con el espectador y permitir a la vez que las situaciones absurdas que planteaba la película fueran tomadas en serio. Las situaciones tenían que generar la risa en el espectador por su desarrollo mismo, por lo extrañas que resultaban. También sirvió mucho el ‘ensemble’ actoral que logró reunir, porque todos teníamos la misma visión del tipo de comedia que se buscaba, y eso le dio un aspecto innovador a la película.

Esta cinta tiene también un gran nivel técnico y logístico, hasta el punto de que viajaron a un país árabe (aunque liberal) para hacer las escenas de Irak; leí por ahí que, en otras manos, hubiera podido hacerse  simplemente con los decorados del Estudio Churubusco o algo así [risas].

Sí, claro; pero es también un trabajo muy cuidado en cuestiones de lenguaje y en lo que respecta al manejo de la violencia, porque se puede disfrutar en compañía de toda la familia. Finalmente, encierra un mensaje sobre recuperar lo que es más valioso en la vida, porque de nada te sirve ser el hombre más poderoso o más rico del mundo si es que has perdido lo más importante, que son los lazos con tu familia. Ese es el gancho principal que nos permite relacionarnos con esta historia y con estos coloridos personajes.

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