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Oct
05

EL REGRESO DE CAIFANES: Entrevista con el bajista SABO ROMO

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

Caifanes_promo

Todos saben ya que Caifanes, una de las bandas más célebres del rock latino, se encuentra reunida, al menos para una gira que actualmente recorre México, y que regresa a los Estados Unidos la próxima semana, con fechas en Nueva York (el 12 de octubre) y en Los Angeles (el 14 y el 15 del mismo mes). [Ir aquí para los detalles] Las dos presentaciones de L.A. se darán como parte de una edición doble del emblemático Reventón Super Estrella.

Pero no todos los admiradores de la célebre agrupación conocen realmente a fondo a los músicos que la integran, a no ser que se trate de Saúl Hernández, el cantante y guitarrista rítmico -que es en sí mismo una verdadera entidad-.  Es por eso que MANGANZON le presenta a sus lectores una serie de entrevistas con los demás miembros del grupo, que iniciamos hoy con la publicación de la larga charla privada que sostuvimos con el bajista Sabo Romo, quien lejos de haberse limitado a ser un Caifán, cuenta con una amplia experiencia como instrumentista y productor, como se revela en las siguientes líneas.

Los fanáticos de Caifanes saben que Romo sufrió recientemente una serie de problemas cardiacos que fueron de la mano con los males de su compañero de banda Alejandro Marcovich- nuestro siguiente entrevistado-, por lo que era razonable empezar la sesión de preguntas con una alusión al suceso; pero, como lo asegura el bajista en la presente entrevista, las razones para el histórico reencuentro van mucho más allá de lo evidente.

¿Qué sensaciones está generando en ti este regreso? ¿Tiene algo que ver con los males que afectaron a dos de ustedes y con la noción de que no son inmortales?

Es como si regresara de nuevo a casa; cambiaron el tapiz, los sillones y el excusado, pero es prácticamente el mismo lugar. Tiene quizás las  mismas grietas, las mismas tuberías un tanto picadas, pero encontramos una manera de hacerlo funcional. Podríamos no estar haciendo esta gira y seguir cada uno con sus propios quehaceres musicales, porque más que ser una cosa romántica, nos da simplemente la gana hacerlo. No creo que Saúl haya pensado: “Puta, si no nos juntamos, el Sabo se va a ‘petatear’ [morir]”; te aseguro que no es eso. Efectivamente, dos de nosotros pasamos por un momento complicado, pero como te dije, cada quien podría haber seguido en lo suyo. Claro que yo celebro cada minuto de lo que está pasando, porque además la familia creció mucho, en todos los sentidos, y ahora puedo compartir todo esto con los hijos de mis amigos, con mis hermanos -los de sangre y los adquiridos- y con un montón de gente que preguntaba siempre cuándo iba a pasar. Al final, los conciertos de Caifanes son muy emocionales, porque el 80 o 90 por ciento de lo que sucede [en el escenario] tiene que ver con el público. Es una celebración que podamos coincidir de nuevo, más que una cuestión romántica, patológica o psiquiátrica.

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¿Por qué crees que se dieron tus males de salud?

Ya estoy arañando el medio siglo de vida, y dentro de esa vida, han pasado desde luego muchas cosas y ha habido muchos excesos, muchas situaciones que eventualmente me iban a hacer daño. El infarto se produjo en un momento de mi vida en el que estoy más saludable que nunca, haciendo mucho ejercicio y comiendo bien, porque me quiero mucho, créeme. Pero, de pronto, mi corazón decidió detenerse. Más que considerarlo un jalón de orejas o una situación que tenía que pasar en algún momento, fue sencillamente como un freno para quitarle la urgencia a mi vida y a todas las cosas que hago -porque hago muchísimas cosas todo el tiempo-. Por supuesto, la diferencia entre que pueda estar aquí y que no se llama Eliseo y se apellida Reina; es mi manager desde hace 17 años, quien supo afortunadamente en ese momento cómo reaccionar y no perdió la calma,  manteniéndome vivo hasta que empecé a recibir la ayuda de la medicina occidental. También tuvieron que ver las ganas de no dejar abandonado todo lo que me quedaba por hacer, y hay además una situación que agradezco todos los días a partir de entonces: los cientos de miles de anónimos que prendieron una veladora, que dijeron una oración, que usaron las redes sociales o el correo electrónico para mandar palabras de apoyo, y que estaban genuinamente preocupados por lo que me estaba pasando.

Parece que siempre has tenido prisa, porque antes de Caifanes, habías estado ya en cerca de siete grupos distintos.

Sí; todo mi bagaje musical se desprende justamente de esa promiscuidad. En ese sentido, cuando empiezo a tocar, tengo la fortuna de que mi primera banda sea firmada por una transnacional, y hago un primer disco en mi vida con una producción importante, “Rock para bailar”, del grupo Taxi, que contó con un video en 35 milímetros y una post-producción en Los Angeles, en un momento -era 1984- en el que eso no existía para el rock mexicano, sin importar el género que practicaras. Desde luego, esa circunstancia eliminó muchas piedras del camino, y cuando grabamos lo primero que grabamos con Caifanes, en 1988, ése fue para mí el disco número 13 o 14 que había hecho. No se trataba de que tuviera más experiencia o un mayor recorrido, sino simple y sencillamente que tenía ya el foco de lo que quería hacer con mi carrera. Hacer lo que hicimos al inicio con Caifanes y en las condiciones en que lo hicimos -que no eran las mejores del planeta, pero eran muy buenas- fue un logro importante; pero antes de eso, había tenido la fortuna inmensa y maravillosa de haber tocado con Guillermo Briseño y con Ricardo Ochoa -ex Peace and Love-, que son mis ‘masters’, y de haber tenido una banda muy divertida con Oscar Sarquís, a quien también admiro mucho.

Sabo_CoachellaSiempre me sentí muy protegido y muy arropado, no sólo musicalmente, sino también emocionalmente, porque ha pasado mucho tiempo y seguimos queriéndonos como el primer día. Lo que pasó en los 17 años en los que no existió Caifanes fue consecuencia de todo ese principio, poniendo en práctica lo aprendido -para bien o para mal- en los discos que hice tanto con Tania Libertad, con Marcial Alejandro, con "Chabelo" o quien se me ocurriera, porque finalmente, mi oficio es hacer música; no estoy casado con un género. Tener la posibilidad de aplicar ese conocimiento en lo que está pasando ahora mismo resulta de lo más interesante. Pero si hay gente que comenta sobre Cee Lo Green y otros artistas nuevos que están haciendo cosas maravillosas, yo hablo de Grand Funk, de Mike Laure, de Pérez Prado, de La Sonora Santanera, de X, de Elvis Costello; es decir, de la música que ha sido una parte esencial de mi formación. Aunque tengo que reconocer que ya somos adultos desde hace algunos años [risas], en el fondo, sigo siendo un ‘chavo’ de 17, y espero no perder eso nunca.

Has hablado del concepto de “familia”, pero eres el único que no ha tenido hijos en el grupo ni que se ha casado. ¿Se trata de una decisión personal o simplemente de algo que se ha dado?

Hay muchas cosas en mi vida que no son decididas por mí; no estoy condicionado a ello, pero me apellido Rómulo Guerrero porque soy hijo de Salvador y de Rosa María, algo que no lo elegí -aunque lo celebro cada minuto de mi vida-, y de ahí en adelante, soy zurdo, soy daltónico, y te podría decir que casi no decidí ser músico, sino que es algo que apareció de pronto. No elegí tocar el bajo; un buen día tuve uno, dije: “qué maravilla”, y ahí está. El resto de las cosas han pasado avaladas por muchísimo esfuerzo, pero me atrevería a decir que muchas de ellas han sido fortuitas,  circunstanciales, incluso casuales; no es que haya decidido consagrar mi vida a hacer música, pero así es, y también lo celebro, porque todos lo que están cercan a mí tienen hijos y los disfruto como si fueran míos, sobre todo a mis sobrinos, a los que me ha tocado cambiarles el pañal y todas esas cosas inherentes a la paternidad. Habrá tiempo en esta vida o en la que sigue -si es que hay otra- para hacerlo de otro modo.

Se dice que tu origen social, al igual que el de Saúl, tiene que ver con las colonias populares de México, y que ésa es una de las razones por las que Caifanes introdujo muchos elementos de música tradicional en su estilo originalmente rockero.

Tiene que ver con eso, pero más que orígenes populares o humildes -como le dicen otros-, Saúl y yo provenimos de familias que son muy musicales, independientemente del entorno que les correspondió. Tener la posibilidad de escuchar música popular mexicana y de otros países, mientras escuchábamos también a los Beatles y a The Who, nos ayudó a conformar un bagaje musical importante. Además, en todo este proceso en el que nos conocimos, nos hicimos amigos y empezamos a tocar juntos, encontramos puntos de coincidencia bastante más emocionales que los del origen, como por ejemplo el de la pérdida materna; pero, en realidad, lo que nos ha permitido mantener una amistad sólida a lo largo de tantos años son las cosas que no tenemos en común, con las que generamos nuestra propia polémica, con las que discutimos y que nos hacen finalmente llegar a un entendimiento.Sabo_5

Saliste de Caifanes en 1993, cuando ya no le quedaba mucho tiempo de vida al grupo. ¿Sientes que la situación que se presentó en ese momento se ha superado y que por eso has aceptado la reunión?

Dejé al grupo en el 93 porque sentí que ya no podía darle nada mi recibir nada de él; el paso siguiente era retomar lo anterior, es decir, la promiscuidad musical de la que hemos hablado. Hasta el día de hoy, me sigue pareciendo una de las mejores decisiones que haya tomado en mi vida, por todo lo que te he contado.

No han estado dando mucha información sobre el futuro de Caifanes, pero inicialmente se dijo que sólo iban a hacer dos conciertos (el del Vive Latino y el del Festival de Coachella) y ahora se han enfrascado en una gira completa a la que van sumando fechas. ¿Qué más planes tiene el grupo?

Muchas de estas cosas tienen que ver con las hadas del rock, porque cuando decidimos que tenemos el tiempo y, sobre todo, las ganas de hacer esto, todas nuestras energías se concentraron en esos dos conciertos. En un momento determinado, todos supimos que, mientras estuviéramos aquí, siempre habría la posibilidad de juntarnos nuevamente. Cuando pasaron esos shows, fue obvio que podíamos expandirlos. Acabo de cerrar la gira de Los Fingers -un proyecto mío que está muy divertido y que vengo haciendo desde hace dos años- y de terminar la producción de lo que será el nuevo disco de Tania Libertad, por lo que el momento era ideal. De ser una gira de 12 fechas pasó a ser una de 29, y está bien que así sea, porque va ser un reencuentro con mucha gente que yo no he dejado de ver, pero que me encontraré esta vez bajo la forma de Caifanes. Está muy chistoso todo.

Y sin planes a largo plazo…

No lo sé; seguramente existirá un DVD documentando el asunto, o un cassette o un VHS, si te quieres poner nostálgico; pero no sé si vamos a hacer música inédita o sacar del baúl algunas canciones que nunca se grabaron. Supongo que si sucede tendrá que darse del modo en que todo se ha dado en la historia de Caifanes, es decir, de un modo muy natural. Por el momento, no hemos hablado de eso; estamos abocados a que la gira 2011 sea inolvidable y emocionalmente nutritiva para todos.

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