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Dic
08

Entrevista con FERNANDA ULIBARRI (sobre su primer álbum "átOma")

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Aparte de la labor desempeñada por Pilar Díaz como solista y como integrante del recordado grupo Los Abandoned, no se tiene mucha información sobre la presencia femenina en la escena alternativa en español de Los Angeles.

Pero Fernanda Ulibarri se encuentra no sólo como una representante más del mal llamado ‘sexo débil’ en dicha área, sino que tiene serias posibilidades de destacar ampliamente en el empeño, porque su primer álbum como solista, “átOma”, esta despertando ya la atención de quienes aprecian la delicadeza de un pop que, sin ser descaradamente comercial, se mantiene en unos cauces particularmente placenteros y, sobre todo, muy orgánicos, a diferencia del proyecto anterior gestado por la misma autora.

Y es que, antes de esto, Fernanda había liderado en la Gran Manzana un proyecto de tendencias electrónicas con el que grabó un par de producciones, y que marcó su debut en los escenarios alternativos de los Estados Unidos: Uli & The Gringos. Esa primera aventura fue una consecuencia de sus estudios profesionales de música en la afamada escuela de Berklee, en Boston, a la que llegó luego de terminar la ‘prepa’ en el Distrito Federal que la vio nacer.

Ya instalada en Los Angeles, la artista mexicana empezó a cocinar un proyecto solista que acaba de dar sus frutos gracias a “átOma”, un álbum que está siendo distribuido digitalmente por Cósmica Records, y que se puede encontrar en formato físico en los conciertos de la dama, como el que se llevará a cabo esta noche, desde las 9 pm, en Pins & Needles (1623 Allesandro St., 2ndo piso, Los Angeles, CA 90026), al lado de Las Cafeteras y de la citada Pilar Díaz.

Si se lo pierden, pueden verla todavía antes de que acabe el año en el Bootleg (2220 Beverly Blvd., Los Angeles, CA 90057) o visitar su página oficial aquí para recabar más informes.

Ulibarri5A pesar de que tu primer grupo, el de Nueva York, te encontró rodeada de gringos de verdad, la mayoría de las canciones eran en español, ¿no?

Es que yo hacía todas las letras, porque era la que cantaba, y mi primer idioma es el español; pero a veces los demás llegaban con ideas y salían algunas cosas en inglés.

Y a pesar de que Uli & The Gringos se hizo conocido como un grupo de electro-pop, he escuchado por ahí una canción que llevaba tuba, y que era interpretada con un estilo muy mexicano.

Nuestras intenciones iniciales eran experimentar, aunque el público de Nueva York nos empujó a ser más electro. Esa canción se me ocurrió a mí, en un estilo medio de ‘banda’; pero la verdad es que empleábamos varios géneros, porque teníamos cosas que eran más reggae. Era un grupo muy ambicioso, porque acabábamos de salir de la escuela de música y queríamos que todo fuera perfecto. Tocamos del 2004 al 2008 y grabamos dos EPs.

¿En qué momento decidiste trasladarte al Sur de California y hacer un proyecto solista?

Fue en el 2008, porque quería estar más cerca de México y tener una mejor calidad de vida. Pero Nueva York me dio muchísimo, al igual que la Costa Este, porque fue allí donde alcancé la madurez. Justo cuando llegué por aquí, Julieta Venegas me invitó para que formara parte de su grupo en [la gira del] “MTV Unplugged”, específicamente para hacer lo que hizo Natalia Lafourcade en el disco, es decir, cantar coros y tocar varios instrumentos, como banjo, cavaquinho, xilófono y serrucho. Después de esa gira, me cambió el ‘switch’ en la cabeza; decidí tomar un ‘break’ del grupo y empezar a escribir, todavía sin una meta fija, y fue recién después que decidí llamar al proyecto con mi nombre.

¿Quedó alguien de The Gringos en el proyecto solista?

Sí, mi novio Eugene [Toale], que era el saxofonista y se vino conmigo de Nueva York. El fue quien grabó el disco “átOma”.

El álbum es muy orgánico, muy acústico, y en las notas de prensa dices que es una especie de oposición a Uli & The Gringos, aunque no me queda del todo claro qué tan electrónico era ese grupo…

Usábamos secuencias, un ‘chorro’ de sintetizadores, una MPC, un ‘vocoder’ y guitarra eléctrica; es decir, todo lo contrario a lo que hago ahora. Las canciones de este nuevo disco se hicieron en el piano, y cuando empecé a pensar en la producción y en los arreglos, quise quedarme en algo que yo misma pudiera tocar sin la ayuda de nadie más. Quise que todo fuera con instrumentos reales, tocados. Durante la grabación, le pedí a Eugene que hiciera tomas enteras, sin edición, para capturar las canciones del modo más puro que fuera posible. Sólo usamos una guitarra eléctrica en “Canción animal”; hicimos todas las bases con bajo, batería y piano, y después agregamos coros femeninos -algo que me interesaba mucho- con la ayuda de Pilar Díaz y otras dos amigas, así como distintos instrumentos para cada canción. Hay saxofón; invité a Money Mark a tocar el órgano en [el tema] “Corro”; Sol Pereyra estuvo en la trompeta. En vivo mantengo la misma base y los coros, pero como no puedo llevar a todos los demás, la parte de los instrumentos cambia; a veces hay cello, a veces trompeta, pero la intención es que se trate de instrumentos orquestales. Yo, además de cantar, toco en vivo un instrumento llamado timple canario, que es como un ukulele, así como el cavaquinho y un pandero.

¿Por qué “átOma”?

Trabajo en Bedrock Studios, que es como la meca de la música en Echo Park. Cuando estaba componiendo las canciones, escuchaba música por todos lados, y me di cuenta de que era sólo una más en medio de una escena muy vibrante.

¿Y ser un granito de arena en esta escena es bueno o malo para ti?

Lo estoy tomando paso a paso. Este proyecto ha tenido mucho apoyo desde que lo empecé; cada show ha sido mejor que el anterior, y eso me tiene muy contenta. Pero es una exploración; no sé realmente si valdrá la pena seguir haciendo discos o si debo hacer más bien sencillos. Estoy regresando más al DF a tocar, porque es el lugar en el que nací y crecí, pero donde nunca había trabajado. Fui varias veces este año, y mis tres últimos conciertos han estado muy ‘padres’.

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Hay también un video bastante elaborado para “Se sacude mi cabeza”, que se lanzó hace poco.

Lo hicimos a finales del verano. He sido muy afortunada.

Tu música es muy tranquila, pero también muestra elementos de diferentes estilos y géneros, aunque de manera discreta; “No es para mí”  tiene algo medio cabaretero, y “El sol está solito” recuerda un poco a las rancheras.

Es un proyecto menos forzado que el anterior; se dio todo de manera muy natural, producido por mí, tocado con mis amigos y grabado por mi pareja. No traté intencionalmente de hacer algo, sino de aflojar el cuerpo para ver lo que salía. La producción se hizo para apoyar a la composición; no me clavé demasiado en ella. Puedo tocar estas canciones en el piano y se escucharán igual que en el disco, o se reconocerán al menos.

¿Sientes que lo que haces se inscribe en un rollo musical determinado, quizás relacionado a la escena angelina?

Creo que tiene que ver con la música “Latin Alternative” de ahorita, aunque también escucho un poco lo tradicional. Pero lo bueno es que la gente se está abriendo cada vez más a la música pop "diferente". Actualmente, he estado escuchando mucho [el proyecto solista de] Jónsi, de Sigur Rós; PJ Harvey; Bon Iver; y los Yeah Yeah Yeahs, a pesar de que son más rockeros que yo. Escucho mucha música en inglés, y es la que más me ha marcado; pero ahora que he estado yendo a México he empezado a retomar la que se hace en español.

¿Y la folklórica? Porque se nota también esa huella en tus canciones…

Fíjate que no soy tan folklórica. Cuando era chiquita, en mi casa se escuchaba mucha música cubana, boleros y cosas así; a lo mejor viene de ahí.

Ulibarri2Lo que sí es evidente es el homenaje a Soda Stereo en el ‘cover’ de “Canción animal”.

Cuando tenía 14 años, Soda para mí era lo más increíble del mundo. Cuando pasó lo de Cerati [el accidente cerebral que lo tiene en estado de coma desde mayo del 2010], me puse a tocar la guitarra, y esa canción salió solita. Fue por eso que decidí grabarla a manera de tributo, pero poniéndole un tono cabaretesco, teatral.

¿Qué hay con las letras?

Las letras representan para mí más trabajo que la música, y creo que la mayoría tiene un lenguaje muy claro y digerible, como “Mundos” [donde habla de la creación de un universo nuevo, “sin dinero, sin guerras”], “No es para mí” u “Hoy”. La más misteriosa es “El sol está solito”, que tiene más mensajes ocultos, aunque habla evidentemente de la soledad. Pero creo que, a pesar de su sencillez, no son obvias.

Sigues con tu novio, pero no parecen haber muchas canciones románticas en tu repertorio… [risas] 

Sí, no son de amor. Siento que son muy universales; me gustan las canciones de amor, pero no las compongo.

¿Y de qué trata “Se satura mi cabeza”?

Del control de los medios; de cómo prendes la televisión, abres el periódico o te metes a la Internet y todo es un desastre. Te meten miedo por todos lados, y ya no sabes qué es cierto y qué no. A mí me está yendo bien, pero tengo amigos sin trabajo y sé que para muchas personas las cosas no están funcionando.  Hay momentos en los que se te antoja tirar la televisión por la ventana y gritarle a todos que se callen.

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