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Feb
15

Entrevista con Steve “Lips” Kudlow, de ANVIL

Escrito por Sergio Burstein


Texto: Sergio Burstein

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Los verdaderos conocedores del metal sabían ya de su existencia, pero las nuevas generaciones adeptas al género los habían dejado injustamente de lado. Esto era lo que indicaba el hecho de que muchas de las bandas que los habían acompañado como sus semejantes en giras y festivales de los 80 se habían convertido en súper estrellas, mientras que ellos se encontraban prácticamente desaparecidos del horizonte.

Pero Anvil no había muerto ni se encontraba en hibernación. Como lo demostró el estupendo documental “Anvil!: The Story of Anvil” (2008), sus dos fundadores y miembros eternos, Steve "Lips" Kudlow y Robb Reiner, habían reconfigurado varias veces la banda y seguían en la brega, presentándose continuamente en clubes de todo el mundo donde eran a veces recibidos por un puñado de personas, lanzando discos de gran calidad pero de escasa distribución y sufriendo toda clase de penurias económicas mientras trabajaban en faenas esforzadas y poco dignas de su historial.

tumblr_l33mjxkPcL1qagwq4Sin embargo, el mismo documental, que fue tan celebrado por los fans como por los críticos, logró que Anvil volviera a colocarse en boca de todos, haciendo de paso que la banda llenara nuevamente los locales en los que se presentaba y fuera invitada a festivales de gran envergadura, como el Loud Park de Japón y eventos similares en Finlandia, Suecia, Francia, Italia y Alemania.

El año pasado, la agrupación canadiense editó “Juggernaut of Justice”, una placa que la encontró en estado inmejorable; y sólo ayer, relanzó sus emblemáticos trabajos “Strength of Steel” (1987), “Pound For Pound” (1988) y “Worth the Weight” (1992), como un regalo especial para los metaleros enamorados (sí, estos también existen).

Esta  noche, la misma banda ocupa las instalaciones del Whisky A Go Go de West Hollywood, como parte de una gira nacional que la ha llevado ya a trece ciudades y que se trasladará luego a Orangevale, Seattle, Tacoma, St. Paul, Chicago, Westland y Akron.

MANGANZON tuvo la oportunidad de hablar extensamente con ‘Lips’, un tipo que, como se prueba en el documental, es muy amable y sencillo, aunque se encuentra plenamente consciente del papel que ha tenido su profunda devoción por un estilo musical que resulta todavía incomprendido.

‘Lips’, el álbum más reciente del grupo, “Juggernaut of Justice”, demuestra que sigues en la ruta del viejo y buen metal. ¿Qué es lo que más te ha marcado en términos musicales?

La música que me sigue gustando es la música con la que crecí, y eso es generalmente lo que le pasa a todo el mundo. La etapa que transcurre entre los 14 y los 20 años es esencial, y para mí, se dio entre 1969 y 1974; ése es el periodo del que vienen todas mis ideas.  Estamos hablando de Black Sabbath, Deep Purple, Uriah Heep, Alice Cooper, Grand Funk Railroad, Cactus, Bloodrock, UFO, Scorpions… la lista es interminable.

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Pero en el momento en que empezaste a componer, se estaba dando la transición entre los 70 y los 80, con un estilo distinto de tocar la guitarra. ¿Cómo asimilaste eso, siendo que eres un guitarrista líder?

El cambio más importante es que se puso de moda tocar rápido. Deep Purple era conocido por hacer canciones así, como “Speed King” y “Highway Star”, pero todavía no en el estilo de lo que hicieron luego Judas Priest, Motörhead y Saxon. Lo que yo hice fue tomar lo que escuchaba ya y doblar el tiempo, y eso es algo que aplicamos también a la batería. Fue algo muy novedoso para la época, aunque ahora es tan estándar como los kleenex [risas].

Si tuvieras que definir tu estilo, ¿dirías que es puro heavy metal? Porque después de eso la música se hizo todavía más fuerte con el advenimiento del thrash, del speed y del death metal.

Sí, se puede decir que es algo tradicional, porque nuestras influencias siguen viniendo principalmente de los 70. No pudimos ni quisimos transformarnos de repente en Slayer, porque ya había un Slayer;  tenemos melodías y tocamos tiempos distintos, a veces rápidos, a veces lentos. Hay gente que nos llama creadores del speed metal, lo que es una contradicción, sobre todo cuando escuchas temas como “Metal on Metal”, que no va para nada por ese lado. Hicimos también cosas muy rápidas como “666” y “Jackhammer”, claro, porque tenemos muchos estilos distintos dentro de la misma banda. La verdad es que sólo hay dos tipos de música: la buena y la mala. El resto de clasificaciones dependen del oyente.

large_anvil-steve-lips-kudlowComo dije antes, el nuevo álbum tiene canciones muy buenas. ¿Te cuesta mucho hacerlas a esta alturas de tu carrera?

No; es exactamente lo contrario. Si sufres mucho para hacer una canción, termina sonando de ese modo. Descubrí pronto que componer de manera espontánea, despreocupada y feliz es el mejor modo de hacerlo; fue así que se hicieron nuestros primeros álbumes. La idea era sacar lo que tenías en la cabeza y darle forma del modo más rápido y más sencillo que resultara posible. Si enredas demasiado la cosa, le resultará más difícil al oyente entenderla y gustar de ella. Creo que hacer canciones complicadas es algo egoísta, que responde simplemente a un deseo de exhibir tus virtudes; por lo general, esa clase de aproximación a la música no funciona. Lo que me gusta son las canciones breves y concisas.

Pero sabes que Anvil ha sido a veces acusado de ser demasiado simplista. ¿Será que esos detractores han perdido de vista que las raíces del metal vienen del rock’n’roll?

Completamente. El origen de todo esto es prácticamente tribal; la base es el ‘beat’, el ritmo. Cuando mueves los ritmos de un lado a otro y te metes en una jornada muy descontrolada, pierdes la esencia. Ese es el fundamento del rock y del metal; lo demás viene del jazz y quizás de la música clásica, pero el R&B siempre fue más básico. Tampoco me interesa hacer algo tan simple que resulte estúpido, por supuesto; si vas a ‘pegarte’ a un riff, que sea al menos un buen riff. No me importa lo que digan, pero creo que escribir un riff simple y efectivo es lo más difícil que existe; y es algo que pasa dos o tres veces en tu carrera si tienes suerte. El mejor ejemplo es “Smoke on the Water”; cuando se le acusó de ser una banalidad malísima, Ritchie Blackmore respondió aludiendo a la apertura de la pieza más famosa de Beethoven: ‘bo-bo-bo- booooom’.

De todos modos, además de tocar la primera guitarra, eres el vocalista de Anvil, por lo que tu trabajo no parece realmente sencillo…

Sí; hago dos trabajos a la vez. No hemos dejado realmente de tocar por un periodo de tiempo extenso en los últimos cinco años. ¿Qué es lo que hago para prepararme? Hago mi maleta [risas].

Y siguen presentándose como un ‘power trio’, aunque leí que el bajista Glenn Five los acaba de dejar. ¿Qué pasó con él?

No hay mucho que decir; ya lo reemplazamos, la banda sigue tocando y no hay diferencia. Yo he sido siempre el que escribe y hace las canciones, y he estado en esta banda con Rob desde los 70; Glenn era el bajista número cinco, porque hay muchos músicos que se cansan de hacer esto. No tengo ni una sola cosa mala que decir de él, y lo voy a extrañar; pero no puedo forzar a nadie a trabajar conmigo cuando no quiere hacerlo.

VH1ClassicPresentsMetalShowAnvilSpecialmcYJpAEzfV3lY tú, ¿hasta cuándo seguirás?

Hasta que se me acabe el tiempo en la vida o hasta que la salud me lo impida. Lo he venido haciendo desde chico, y es lo que hago. No le hubieras preguntado a Vincent Van Gogh hasta cuando pensaba seguir pintando, ¿verdad? [risas]. Pues es lo mismo para mí. Mientras lo uses, no lo perderás.

Se ha hablado mucho de la importancia que tuvo el documental en el renacimiento de tu carrera; ¿qué tan cierto es eso?

Fue muy importante, pero sea como sea, Anvil hubiera seguido andando. Hubiéramos grabado todavía “Thirteen” y “Juggernaut” y seguiríamos en lo mismo. Hasta antes de eso, no teníamos ninguna intención de parar; ¿por qué la hubiéramos tenido entonces si no se hubiera dado? El asunto es que Anvil ha sido exitoso; mucha gente lo pondrá en duda, pero desde mi perspectiva, he estado grabando mi propia música a lo largo de treinta años, sin importar si se vendieron diez millones de copias o un millón. Si eso no es éxito, ¿qué lo es? Hace unos cuantos años, Chris Martin, de Coldplay, me dijo que yo había grabado más música de la que él podría grabar en toda su vida.

Sé que han estado visitando Latinoamérica; ¿alguna anécdota interesante por ahí?

Estuvimos en Bolivia el año pasado,  y cuando llegamos a La Paz, la altura nos afectó mucho, dándonos unos dolores de cabeza masivos. En el hotel, tenían unas jarras llenas de té que nos recomendaron tomar, y que resultó siendo hecho con hoja de coca. Fue increíble, porque nos curó de inmediato. Después de eso, teníamos que ir a otra ciudad del mismo país, y como estaba tan cansado, una vez que aterrizamos, le dije al agente de aduanas que estaba viniendo de Bolivia. “Mala respuesta”, me dijo, y me llevó a un cuarto trasero donde empezaron a revisarme para ver si tenía drogas. Pensaron que me las había comido, por lo que me echaron en una banca de madera y me apretaron la barriga. En serio…

¿Y nunca has sido muy fiestero?

No tomo; me bebo a veces una cerveza y un Jägerbomb, pero nada más.  Me gustaba la hierba, pero ni siquiera la considero una droga; para mí, es casi como el café. Es por eso que soy capaz de correr como un maniático en el escenario a los 55 años de edad. Me mantengo saludable, y estoy muy agradecido por ello.

El documental fue interesante no sólo porque mostró tu perseverancia a través de los años, en medio de penurias y miserias, sino porque dio cuenta de que eres una buena persona. Eso contradice la idea que tienes muchos de que los metaleros son malvados…

Y eso es importante porque soy igual que los otros; tenemos una mala reputación que no corresponde a la realidad. Somos las personas más decentes del mundo, y además las personas que harán una diferencia en el mundo a largo plazo. Somos seres pensantes, que nos interesamos en lo que pasa a nuestro alrededor y que lo plasmamos en nuestras letras. Los metaleros están muy lejos de ser estúpidos.

Por ese lado, Anvil tiene una canción anti-bélica como “Winged Assassins”, otra que es muy inocente como “School of Love” y una más que se llama “666” y que puede parecer diabólica a primera vista, pero que es en realidad metafórica, ¿verdad?

Lo que esa canción quería decir es que la maldad que se encuentra en el mundo es el diablo. Lo que hacen personas como Charles Manson o Adolf Hitler. El diablo es el hombre mismo, no un ser ficticio de ninguna clase. No soy una persona religiosa, y no creo en algo así. Creo más bien que el Bien y el Mal conviven en el ser humano día a día. No hay entidades externas que nos observan, nos cuidan o nos tientan; si algo es intangible,  ¿cómo puedes probar que existe? Es una idea completamente ridícula, aunque es también una creación destinada a generar miedo y lograr el control.

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