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Jun
12

Entrevista con Saúl Hernández, vocalista y guitarrista de CAIFANES (de gira por EE.UU. y México)

Escrito por Sergio Burstein

Entrevista: Sergio Burstein/ Fotos: Cortesía de Caifanes 

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Durante mucho tiempo, los rockeros latinos echaron en falta la presencia de Caifanes, uno de los grupos más emblemáticos de la movida de finales de los '80 y principios de los '90 y, sin lugar a dudas, un proveedor generoso de composiciones que pasaron rápidamente a formar parte del cancionero popular de toda una generación.

La aceptación de esta agrupación, que dejó también huella en Sudamérica, Centroamérica y la población hispana de los Estados Unidos, tuvo que ver con su hasta entonces original combinación de elementos latinos y sonoridades propias del rock anglosajón tipo The Cure, que fue evolucionando hasta alcanzar un estilo propio en el que se entrometían libremente influencias del rock progresivo, el son jarocho, la música afrocaribeña y hasta el bolero.

Caifanes se separó en 1995, en medio de peleas y desavenencias entre su vocalista y guitarrista rítmico Saúl Hernández y su guitarrista líder Alejandro Marcovich, para dar paso a Jaguares, una banda de orientación más dura que pareció sellar la distancia definitiva entre los dos músicos. Sin embargo, a fines del 2010, pese al escepticismo generalizado, se anunció la reunión de la formación original, que iba a limitarse supuestamente a un par de fechas, pero que continúa hasta el día de hoy.

Saul1En el 2011, cuando la banda regresó por primera vez a Los Angeles, les ofrecimos una entrevista con Marcovich y otra con el bajista Sabo Romo, así como dos reseñas de sus presentaciones locales (una en el Nokia Theatre y otra en el Honda Center); y ahora, en vísperas de sus nuevas actuaciones (estarán mañana en el Nokia y el 22 y el 23 de junio en el Palacio de los Deportes del DF), tenemos para ustedes la transcripción completa de la charla que sostuvimos con Hernández hace pocos días.

Saúl, han pasado más de dos años desde la reunión inicial y ustedes ya han ofrecido cerca de 100 conciertos.

Sí, y ha sido increíble, con conciertos de más de 100 mil personas. Es una sorpresa ver que la gente tiene al grupo en la memora colectiva y que cada vez hay más públicos, porque ahora vemos en los conciertos a muchísimos jóvenes, de hasta 12 años, que se suman a los asistentes de nuestra generación. Es algo muy poderoso, realmente.

Cualquier espacio es importante; nuestra filosofía es ir a tocar donde sea, porque no hay una gran infraestructura en este género en español. Hay que reforzar lo que hay e inventar lo que no hay. Hemos tocado en festivales masivos y nos hemos comportado como una banda más que está participando en conciertos con otros. No hemos entrado en esa dinámica del grupo intocable, porque somos lo que somos y todavía nos falta mucho por hacer. Estamos con ese hambre, con esas ganas y con esa dedicación de sentir que tenemos 18 años y que todo es una gran sorpresa en la vida.

¿Y ya no se pelean...?

[risas] Ya fuimos y venimos varias veces; ahora mismo estamos buscando el alma del grupo, porque 18 años sin tocar juntos es mucho tiempo. Nos están pidiendo un disco, pero eso se hace cuando tienes cosas que decir, cuando el horno está a punto de explotar. Es probable que dentro de algún tiempo brinquemos a la intimidad de un estudio y continuemos con este trabajo más personal, pero por el momento, estamos todavía reconociéndonos.

Pero, mientras más tiempo pase, habrá más exigencia por un material nuevo, porque no se hace mucho ahora con el rock en español.

Lo entiendo, y agradezco mucho que la gente esté interesada; pero tenemos que ser lo suficientemente cautelosos para no morder el anzuelo de la desesperación y para mantener más bien lo que siempre hemos mantenido, porque nosotros sacamos discos cuando estaban pasando cosas internamente, cuando estábamos preparados. Estamos muy contentos tocando, encontrando cosas en vivo; quiero pecar de exceso de armonía para decir que nos hemos quitado todas esas cosas de la cabeza, para ser una banda a la que sólo le importa tocar. Será cuando tenga que ser; puede ser mañana o dentro de un año.

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¿Y que hay con el DVD en vivo que supuestamente se iba lanzar?

Se han filmado varios conciertos y seguimos registrando cosas. Lo que falta es un trabajo de escritorio con un director que nos ayude a ordenar todo este laberinto de imágenes y de historias para darle un tratamiento cinematográfico. Estamos interesados en sacarlo, pero queremos sacarlo bien, para que lo que salga nos deje con la conciencia tranquila.

Los rockeros de vidas azarosas terminan con problemas de salud; se sabe bien que tú tuviste problemas en las cuerdas vocales y que la reunión se dio luego de que Alejandro sufriera un tumor cerebral, y hace pocas semanas Sabo tuvo una intervención cardiaca.

El otro día, Alfonso me dijo que el sello de garantía ya se está caducando; pero nosotros lo vemos como una situación de la vida. Esto es algo que le pasa a un taxista, a un doctor, a un periodista, a cualquiera que tenga cierta historia de vida. Hemos pasado por eventos duros, y todos hemos tenido situaciones que enfrentar; pero me quiero quedar con la frase de Nietzche, ésa que dice "lo que no te mata te fortalece". Los cinco estamos tocando, el grupo tiene un músculo sónico impresionante, y lo que tenga que venir vendrá. No sé qué pasará mañana.

¿Se recuperó Alejandro completamente?

Alejandro está tocando muy bien y está monitoreado por sus doctores. El espíritu de la música te va curando, te va llenando de energía; nos subimos al escenario y pasan cosas muy luminosas, muy fuertes, muy intensas. Seguimos enfrentando nuestros demonios físicos y espirituales. Yo también me cuido; no tengo una vida tan descarriada. Antes no tenía conciencia de la voz; tocaba y tomaba cosas frías, y aunque nunca fumé, estaba siempre alrededor del cigarro. Desde hace años estoy fuera de ese ambiente; se trata de hacer cosas sencillas, que no son realmente un sacrificio. También estoy monitoreado; si siento algo raro, voy donde mi doctor. Lo mismo pasa con Sabo. Estamos haciendo lo que jamás pensamos, es decir, teniendo la conciencia de cuidarnos y de seguir adelante, porque además tenemos familias.

Saul2Acabas de grabar al lado de Los Angeles Azules una cumbia llamada "Entrega de amor" que, además de darte la oportunidad de probar suerte en un género distinto al que practicas habitualmente, te permite demostrar que puedes cantar muy bien, pese a los problemas de garganta anteriores.

Yo sé que puedo cantar. Lo que se escribe a veces en la prensa no me importa; sé lo que puedo hacer. Mi voz está perfecta, igual que cuando tenía 15 años; estoy llegando a los mismos tonos. Conozco a Los Angeles Azules desde que era chico, porque nací en un barrio donde se escuchaba mucha cumbia, y también porque Camilo Lara, uno de los productores de este proyecto, es es un gran amigo mío. Me sentí en un territorio con el que me siento identificado, pese a que no lo desarrollo profesionalmente. Me gusta sorprender por ese lado. Estaba en Los Angeles con la promoción [del álbum solista] "Remando" y grabé ["Entrega de amor"] en una hora; pensé en cómo meterme dentro del personaje, y ahí está.

¿Existe ahora la suficiente apertura en México como para que un rockero pueda hacer una cumbia sin problema alguno?

Todavía hay gente a la que no le gusta y que expresa su opinión de manera muy clara. Pero ahora le gusta mucho mas a la gente, y es obvio, porque la música es música. Hay una frase que dijo Miles Davis y que tenía una genialidad impresionante: "Hay dos tipos de música: la buena y la mala". Para mí, se trata también de romper prejuicios, porque México es un país estúpidamente clasista, algo que es horrible. Hay cierta música que se relaciona a cierta clase social; pero una vez que entra a tallar el alcohol, todo el mundo se siente igual, y la música es la que genera esa igualdad. Finalmente, son expresiones de una cultura urbana que se ha ido manifestando de distinto modo. Yo he trabajado con la Sonora Santanera, que hizo un 'cover' de una canción de Jaguares que se llama "Como tú"; Los Angeles Negros hicieron uno de "Antes de que nos olviden" en un tributo; y en "Detrás de los cerros", el acordeón fue tocado por Eduardo Hernández, de Los Tigres del Norte. En varias de mis canciones, he tratado de entrar en géneros muy mexicanos, muy latinos, por lo que siento que hay una coherencia en todo esto.

Ultimamente has estado dando conciertos personales en la UNAM, y pareces interesado en que incluso tus canciones antiguas mantengan una vigencia de mensaje, pese a que compones por lo general de manera metafórica.

Mis letras no son anecdóticas, de platicar una historia; no porque no me gusten de ese modo, sino porque me cuesta trabajo hacerlas así. Memo Briceño y Rockdrigo González eran unos maestros en eso. Mi lenguaje para describir las situaciones es el de las imágenes; pero son imágenes basadas en situaciones reales, de lo que vivo, de lo que veo, de lo que me preocupa. Así han sido aceptadas y cobijadas por el público, porque cada quien les otorga un sentido propio. En el fondo, estoy hablando de la conciencia, y la recuperación de ésta es uno de los caminos más importantes para salvar a cualquier sociedad.