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Ago
24

Entrevista con ‘Mosca’, vocalista de 2 MINUTOS, durante su visita a L.A.

Escrito por Sergio Burstein

Moska 1

Era una noche de inicios de verano, y pese a que estábamos a mitad de semana, los punks latinos locales (que son muchos más de lo que se piensa) habían concurrido en cantidad razonable al Bricks, un club ubicado en Maywood, California, con el fin de ver en vivo a una de las leyendas mayores del género en Latinoamérica: 2 Minutos.

Formada hace treinta años en el barrio obrero Valentín Alsina, esta es una agrupación que sigue gozando del respeto de la hinchada porque, en medio de sus coqueteos ocasionales con las melodías más actuales, no ha perdido su identidad ni su actitud callejera, con el respaldo de clasicazos guitarreros de la talla de “Ya no sós igual”, “Canción de amor”, “Borracho y agresivo” y “Piñas van, piñas vienen”.

Antes del concierto, que fue todo lo enérgico y entretenido que se esperaba, tuve la oportunidad de acceder a los camerinos para conversar con Walter “Mosca” Velázquez, el emblemático vocalista del combo, mientras era asediado por el guitarrista Pablo Velmondo, quien me pedía insistentemente que hiciera un trueque entre la camiseta que él llevaba y la mía, dueña de un diseño de origen peruano del que no me quería desprender. Como me negué, el buen Pablo sazonó permanentemente la conversación con unos gritos de “¡Cambiáme la remera!” que fueron cambiados únicamente por la expresión “¿Eres peruano? Agarrámela con la mano”. Pero así es el punk, ¿verdad?

Mosca, el disco más reciente de 2 Minutos, “Valentín Alzheimer”, se lanzó hace ya cinco años. ¿Cuándo viene el próximo?

El año pasado grabamos algo que se va a transformar en un EP de vinilo de siete canciones, todas ‘covers’ de Los Fabulosos Cadillacs, Sumo, Sui Generis, Nirvana, El “Chapo” de Sinaloa, José Luis Perales y Andrés Calamaro. Debe salir en Argentina en noviembre.

Es interesante notar que han mantenido el sonido callejero pero a la vez accesible de siempre, porque pueden pasar sin problemas del punk melódico a un hardcore mucho más agresivo.

Todo depende del tipo de hardcore que hagas; algunos de esos estilos tienen melodías y otros no. En ese sentido, nosotros somos eclécticos y cambiantes; abarcamos muchos subgéneros del punk.

¿Qué bandas te influyeron al empezar tu carrera y cómo ha cambiado eso?

Sham 69, Misfits, Exploited, Ramones, Buzzcocks, Stiff Little Fingers… puedo estar media hora dándote nombres. No escucho mucho de lo nuevo; siempre vuelvo a las fuentes, a las bases.

Moska 3Acaban de estar en México. ¿Cómo te cayó el triunfo de López Obrador? Se supone que es un tipo de izquierda.

Sí es así, estoy muy contento, porque últimamente en Latinoamérica se está poniendo todo de derecha, y la derecha no me gusta. Los argentinos tenemos ahora un presidente nefasto; ganó en buena ley, pero todo está hecho una mierda. Eso sí, la escena rockera no baja nunca; eso está buenísimo. De hecho, la gente le pone más huevos ahora; levantás una baldosa y encontrás un montón de bandas.

Evaristo tuvo hace poco un problema con la ley en pleno concierto. ¿Has atravesado circunstancias parecidas?

¡Doscientos millones de veces! Te podría hacer un libro sobre eso. Me han pasado cosas así en México, en El Salvador y, por supuesto, en Argentina. Ahora no me pasa tanto, pero siempre se puede dar.

¿Pueden ustedes vivir de la música?

A veces sí, a veces no.

¿Y haces otra cosa para sobrevivir?

No. ¡Soy un vago! [risas] Pero me sigo inspirando para las letras en las cosas cotidianas que pasan en las giras, en el comentario que me hace un amigo, en las conversaciones que se dan cuando te emborrachas, en las películas que veo. Claro que últimamente he visto varias de superhéroes, porque tengo un niño pequeño y no me queda otra. Me encantaron las de ‘Deapool’, que van en plan de antihéroe.

¿Cómo es la vida del padre ‘Mosca’?

¡Es un bicho raro! Mi hijo tiene 14 años; tuvo su época rebelde, pero ahora estamos muy bien y andamos mucho juntos. Está enganchado con todos los ‘traperos’ puertorriqueños; pero también es fan de AC/DC y de Ramones. Cuando viene a casa -porque estoy separado de su mamá- lo hago escuchar cosas como Sepultura y Mudhoney, y él me hace escuchar cosas raras que no entiendo.

Lo que sí pareces entender de algún modo es la cumbia. En el primer álbum, “Valentín Alsina”, de 1994, hicieron un ‘cover’ de “Caramelo de limón”, que es un clásico del género.

Y eso es algo que seguimos haciendo. De vez en cuando deformamos completamente una cumbia y la convertimos en punk rock. Pero también escucho cosas extrañas, como un grupo noruego que es como una mezcla de Simon & Garfunkel con bossa nova. Está bueno para tomarse un vino y relajarse.

Moska 6

O sea que no tomas solo cerveza, pese al mítico tema que hicieron en sus inicios y que se convirtió en un emblema de esa bebida.

Si me das a elegir, prefiero el vino; hace rato cambié. Claro que tomo todo tipo de alcohol. Pero si mi mujer cocina una carne, una pasta o algo así, sale el vino; si comemos hamburguesas o pizza, sale la cerveza.

La resaca es peor cuando uno envejece, ¿no?

Afirmativo. En México uso una bebida que se llama Electrolyte, que es como un suero. Después, trato de aflojar, porque a mí se me cierra el estómago, aunque puedo estar cinco días bebiendo. No me cuido más que eso.

¿Te consideras un punk?

No. Me considero un rocker. 

FOTOS: SERGIO BURSTEIN

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