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Mar
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Entrevista con VERY BE CAREFUL

Escrito por Sergio Burstein

Texto y fotos: Sergio Burstein VBC1Cualquiera que escuche la música de Very Be Careful sin haber visto a sus integrantes ni conocer su reputación creerá que se encuentra ante un grupo de vallenato tradicional conformado por veteranos colombianos.

Pero lo cierto es que éste es un conjunto de Los Angeles que se encuentra constituido por cinco jóvenes desenfadados, hijos de colombianos, mexicanos y peruanos, quienes lucen más como rockeros ‘indie’ que como fanáticos del folklore.

En su sexto álbum, “Escape Room”, VBC no cambia un ápice del estilo que lo ha distinguido desde sus inicios, hace más de doce años, ya que sigue haciendo un vallenato completamente acústico e interpretando letras sencillas.

Sin embargo, sentados en el bar de un popular establecimiento de bolos en el centro de Los Angeles, los músicos muestran una actitud irreverente que debe responder a su propia personalidad, pero que puede también tener que ver con su conocida -y reconocida- afición por las bebidas espirituosas.

Cuando se le pregunta por las razones de su prolífica carrera (el disco anterior, “Horror Club”, salió sólo unos meses antes de “Escape Room”), el bajista Ricardo Guzmán (descendiente de colombianos) asegura que  “el secreto se encuentra en los ‘onion rings’ ” (un aperitivo que degusta en esos momentos), y las respuestas son igualmente ambiguas cuando se habla de otros temas.

VBC2Al tratar de obtener una explicación sobre el nombre del nuevo disco, por ejemplo, Dante -encargado de la campana- le muestra al reportero una misteriosa tarjeta blanca que, como se descubre después, pertenece a un bar de la zona.

Lo que sí revela Arturo -al parecer, uno de los más coherentes de la banda, y fundador de la misma al lado de su hermano Ricardo- es que el disco mantiene la misma línea musical y temática de todos los anteriores, sin agregar fusiones.

“No vamos a cambiar ni a añadir nada; nos dedicamos a hacer vallenato, y seguiremos así”,  agrega Richie Panta, hijo de padre peruano y madre boricua, y responsable de la caja vallenata.

VBC compone muchos de sus temas, pero deja un amplio margen a la interpretación de piezas escritas por otros autores. En el nuevo álbum, el más destacado es Calixto Ochoa, “El Maestro”, que proviene de Valledupar. “Recién estamos grabando sus canciones, pero las venimos tocando en vivo desde hace mucho tiempo”, explica Arturo. “Tenemos un repertorio de como cien temas, pero todos son [tocados] a nuestro estilo”.

Aunque los discos iniciales de VBC fueron editados por Dowtown Pijao, su propio sello, los dos últimos han sido distribuidos por Barbes, una compañía independiente de Nueva York que se encarga de promocionar a artistas folklóricos de distintas procedencias, como Slavic Soul Party!, Las Rubias del Norte, One Ring Zero, Hazmat Modine, Chicha Libre y Juaneco y su Combo.

“Nos han apoyado por la Costa Este, pero no sabemos realmente dónde más lanzarán el álbum”, admite Arturo. “Pero estamos seguros de que nuestra música ha llegado a Japón, Europa y Sudamérica”.

En algunas entrevistas del pasado, los integrantes de VBC comentaron que su público en Los Angeles seguía siendo básicamente latino. Pero las cosas para ellos parecen estar cambiando, si se toma en cuenta que en enero del 2010 les tocó abrir el concierto hollywoodense de Vampire Weeekend, una de las bandas de rock ‘indie’ más aclamadas del momento.

VBC3“Es que en nuestro grupo hay un par de vampiros, y nos entendemos bien con criaturas de esa clase”, dice Ricardo. “Aunque no era nuestra audiencia habitual, nos fue muy bien; mejor con las muchachas que con  los hombres, eso sí, porque a ellas les encanta bailar”.

Cuando se le insiste por las razones reales tras la invitación, el mismo Ricardo admite que uno de los integrantes de Vampire Weekend vio tocar a VBC, y que fue por eso que los llamó.

El hecho de que el combo neoyorquino practique un estilo con influencias internacionales (que en su caso se ha definido como afropop) podría tener que ver con esta colaboración; pero Ricardo no está tan seguro.

“Me gustaría decir que sí, que se trata de algo relacionado a la ‘world music’, pero siento que fue simplemente porque les gustó lo que hacemos”, afirma.“No es cuestión de milagros”.

Los discos pasan, pero VBC mantiene el mismo estilo, y sus integrantes no parecen aburrirse ante ello. “No conozco la palabra ‘aburrimiento’ “, es lo único que dice Ricardo; después, hecha una mirada a su alrededor y agrega algo que, supuestamente, refuerza su punto. “Acá hay como quince juegos de video”.

En el 2010, el grupo pudo tocar con Buena Vista Social Club en Londres y participó en festivales realizados entre Japón e Inglaterra. Nada mal si se considera que, en sus inicios, allá por el 98, interpretaba su música en el servicio ferroviario de Nueva York.

“Cuando nos presentábamos en los trenes, no lo hacíamos por desesperación, porque tocábamos con la misma pasión con que lo hicimos para Vampire Weeekend, o incluso más”, se defiende Arturo. “Hemos avanzado, pero las ‘tocadas’ en los trenes, los parques y las fiestas han sido igualmente importantes para nosotros”.

De todos modos, los músicos -que han estado ya cinco veces en Japón- admiten que les gusta el calor de los clubes pequeños. “Cuando tocábamos en los trenes, estábamos buscando nuestro camino, y todavía lo seguimos buscando”, retoma Ricardo. “Japón es bien exótico, pero también [lo es] Long Beach”.

Lo curioso es que VBC no ha tocado todavía en Colombia. “Tú sabes, eso depende de lo logístico; hay que encontrar un promotor y toda la vaina”, comenta Arturo. “Pero sabemos que los djs de allá pasan nuestras canciones en los clubes”.

Según ellos, no les preocupa tocar ante un público que no lo has visto nunca y que puede considerar el estilo que interpretan como un patrimonio nacional. “Música es música, y después de unas Aguilas ‘[la marca de cerveza local], yo creo que todo estaría bien”, agrega Dante con una sonrisa.

Cuando se intenta investigar sobre el significado de los temas de VBC, la cosa se pone mucho más pantanosa. Esto ocurre, por ejemplo, tras preguntarle a Ricardo por “El viajero del tiempo” (una de sus composiciones recientes), que parece tener un trasfondo lírico psicodélico.

“Yo creo que no sólo estamos aquí, sino también allá, y es más, estamos antes y en lo anterior”, es su respuesta. “Es como si uno va detrás de algo por mucho tiempo, y de pronto le cae como si fuera mucho tiempo pero de verdad no es nada”.

Tampoco resulta fácil averiguar sobre el proceso de composición. “Eso también lo quisiera saber yo”, prosigue el vocalista y acordeonista,

que empezó a tocar el instrumento cuando tenía 7 años, aunque en esa época se dedicaba a interpretar vals, polka y música europea.

Finalmente, Ricardo admite que, por lo general, las letras son hechas tanto por él como por su madre Daisy, una aficionada a la música que empezó a crear textos ante la insistencia de sus hijos.

“Pero eso es sólo una parte [del conjunto]; todos creamos la música”, concluye el entrevistado, mientras se termina la chela. Y ésta parece ser su declaración más cierta.

 

Comentarios   

 
pablo
0 # pablo 29-07-2011 22:05
soy un gran admirador de los very, y nos gustaria ke vengan a la argentina. en la zona norte de la provincia de buenos aires la cumbia colombiana es lo ke mas se escucha, y los very son lo mejor. espero ke vengan x ke la van a romper.
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