Imprimir
Sep
19

MONEYBALL y el interés del béisbol en la comunidad latina

Escrito por MANGANZON

mb

Nuestra fuerte presencia en el deporte, que requiere gran destreza y precisión, es un resultado muy lógico, teniendo en cuenta los puntos de encuentro entre el fervor que genera el béisbol y los sentimientos que son tan sagrados para la comunidad latina.

Según los aficionados, la señal más clara del verano no es la temperatura del barómetro ni las vacaciones escolares, sino el inicio de la temporada de béisbol. Aunque resulta increíble para sus detractores, el juego consume a espectadores y partícipes, ya sea por la supuesta maldición adjudicada por tanto tiempo a los Boston Red Sox, la ansiedad por mantenerse victoriosos -aún reflejada en los sueldos astronómicos de muchos jugadores- o el anhelo por el éxito de los pequeños clubes -causa de la revolución estadística que popularizó Billy Bean, manager de los Oakland A’s, celebrada en ‘Moneyball’, un libro tan popular que ahora está siendo llevado al cine con un elenco que encabezan nada menos que Brad Pitt y Jonah Hill-.

¿Cómo es posible, en pocas palabras, que el béisbol genere tanta ansiedad y tanta pasión? Una clave se encuentra enterrada en las odas y abalanzas creadas por el deporte; allí, hasta en las opiniones llenas de estadísticas, se desliza inevitablemente alguna anécdota familiar, de largos atardeceres veraniegos en el parque de béisbol. Más que ninguna otra cosa, los latinos encuentran que el campo de la figura de diamante es el espacio más acogedor de toda la geografía norteamericana.

La muestra de la pasión latina por el juego es abrumadora: la infinidad de semilleros de las Grandes Ligas en toda Latinoamérica, las históricas leyendas hispanas, las estrellas actuales que se han vueltos celebridades con portadas de revistas. Hasta los rumores falsos son parte de la mística del juego, como ése que decía que Fidel Castro probó alguna vez suerte con los New York Yankees, o el comprobado y enorme éxodo de peloteros cubanos, muestra dramática del amor por el deporte en América Latina.

El béisbol es esencia cultural norteamericana; su influencia en el habla coloquial inglesa es indiscutible, y su influencia política -con la mera presencia de Jackie Robinson abriendo un nueva etapa en la lucha por los derechos civiles- resulta innegable. El latino también representa la lucha de ‘los de abajo’, que es parte de la tradición pelotera, donde no sólo los campeonatos sino los récords son venerados eternamente; donde nombres como Babe Ruth y Lou Gehrig siguen en la boca de los comentaristas, así como las rachas de equipos como los Cubs de 1935 y los Oakland del 2002.

No es casual el interés generado por ese episodio, la gran expectativa generada durante la producción de ‘Moneyball’, ni el caché que atrajo, desde el mencionado Pitt en el papel de Billy Beane, el ascendente Jonah Hill, hasta la pluma de Aaron Sorkin y Steve Zaillan.  Es por eso tan importante la impronta latina en el juego. Hoy es inconcebible hablar de béisbol de los 90 sin mencionar a Sammy Sosa, o de los sesenta sin referirse a Roberto Clemente, algunos de los más ilustres entre los latinos, sin contar los últimos récords de Johan Santana o Vladimir Guerrero, Most Valuable Player del 2004 y tercer latino ganador que obtuvo ese premio en forma consecutiva.

¿Cómo es posible esta fuerte presencia latina? La respuesta esté tal vez en esa conexión nostálgica con el verano y la familia. Ya sea como espectadores o como partícipes, el béisbol genera oportunidades de tiempo compartido entre padres e hijos, y como bien sabemos, no hay nada más sagrado para los latinos que el tiempo en familia. Es por eso que el béisbol es un deporte que nos envuelve y nos apasiona, y de esa manera nos hermana muy especialmente con los habitantes de todas las Américas.

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar