Película estadounidense contra Mahoma causa protestas entre las que se incluye la muerte del embajador de EEUU en Libia mientras se busca a sus realizadores (que aparentemente no son judíos)
Texto: Sergio Burstein

Un adelanto fílmico de sólo 14 minutos ha causado ya no sólo protestas violentas en Egipto y Libia sino que, hace unas horas, incitó quizás un ataque armado en la ciudad de Benghazi que terminó con la vida de Chris Stevens, embajador de los Estados Unidos en el segundo país.
Hablamos de “The Innocence of Muslims”, una cinta de ficción extremadamente amateur y precaria que, además de parecer una burla, presenta al profeta Mahoma como un homosexual que promueve el sexo fuera del matrimonio y la pedofilia. Aunque su video de adelanto ha estado en YouTube desde julio, parece que su reciente traducción al árabe y su subsecuente difusión a través de canales televisivos egipcios han prendido una mecha que resulta ahora difícil de extinguir.
Hoy, la agencia AP entrevistó a Nakoula Basseley Nakoula, un autoproclamado cristiano de Los Angeles que ha confesado proveer apoyo logístico para la producción de la cinta. Aunque dijo que no era el director de la misma –éste se llama supuestamente Sam Bacile-, su número de celular corresponde al mismo domicilio en el que la agencia contactó el martes a un tipo que se identificó como el cineasta.
Nakoula aseguró que es un cristiano copto, es decir, proveniente de la rama egipcia de esta religión, y agregó que le dio su apoyo al proyecto debido a que Bacile se encontraba de su lado en lo que respecta al trato que sufren sus compañeros de fe por parte de los musulmanes en la región. Lo interesante del caso es que se ha señalado que Nakoula se encuentra involucrado en crímenes financieros, ya que en el 2010 tuvo que pagar una fuerte suma de dinero ante una acusación de fraude que lo relacionaba con varios robos de identidad y de números de seguridad social, además de ser sentenciado a 21 meses de cárcel y haber sido prohibido de usar computadoras o la Internet por cinco años.
El pastor Terry Jones, que quemó copias del Corán en Florida durante el noveno aniversario del 911 y despertó con ello un escándalo mundial, dijo que se ha comunicado con Bacile y que se encuentra de su lado, aunque no lo ha conocido en persona y está seguro de que ése no es su nombre real.
Mientras tanto, los “actores” del filme -que se habría proyectado un solo día en el desvencijado teatro Vine de Hollywood, donde recordamos haber visto una cinta de serie B de horror- lanzaron hoy un comunicado en el que juran que se los manipuló y que varias partes de sus diálogos fueron alteradas sin su conocimiento durante la posproducción. De hecho, la versión en inglés del trailer posee segmentos hablados contra Mahoma que parecen justamente provenir de esa etapa, ya que no se ve las caras de los intérpretes cuando se enuncian o parecen provenir de la nada.
Pero aquí viene lo más grave. Además de definir al Islam como “un cáncer”, la persona que dijo ser Bacile afirmó ser un ciudadano israelí de 56 años que trabajaba como escritor y director. Sin embargo, poco después, Steve Klein, un colaborador del proyecto, afirmó que Bacile era un seudónimo, que el cineasta no era judío ni israelí y que el filme fue en realidad hecho por estadounidenses con lazos en el Oriente Medio. Las autoridades de Israel negaron también tener información sobre el sujeto.
Otras fuentes confiables han dicho que Klein es un ex marine, un fanático religioso que ha entrenado a milicias de derecha en una iglesia californiana y el fundador de Courageous Christians United, una institución que organiza protestas en las afueras de clínicas de aborto, templos mormones y mezquitas.
Por su lado, el rabino Rabbi Abraham Cooper, del Centro Simon Wiesenthal de Los Angeles, ha acusado de irresponsable a los medios de comunicación -principalmente a AP, empeñada ahora en reparar los platos rotos- que se apresuraron en decretar que “The Innocence of Muslims” era el producto de realizadores israelíes, insinuando que las acciones de estos periodistas tienen que ver con las consecuencias funestas que se están produciendo ante la difusión de una información a todas luces errónea, manipuladora y perjudicial para la comunidad que representa.













