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Jul
17

{Tributo} GEORGE A. ROMERO, el padre de los zombis modernos (1940-2017)

Escrito por Sergio Burstein

Romero 2
Hace 10 años, me reuní con él en uno de los patios del hotel Four Seasons de Beverly Hills, durante una temporada relativamente calurosa pero todavía tolerable, que se encontraba alejada de la atmósfera ominosa de sus filmes, pero que para mí fue el marco ideal para conocer a un cineasta al que había admirado desde chico.
 
Ese fue mi único encuentro en persona y en privado con George A. Romero, producido como parte de la promoción de la película “Diary of the Dead” (2007); y es además uno que quedó grabado para un artículo que publiqué en su momento y que no logro encontrar por ningún lado, aunque tengo la esperanza de que el audio esté presente en algunas de las viejas cintas que andan desparramadas por mi caótica habitación. 
 
Sea como sea, lo importante aquí es el recuerdo que todavía tengo de un tipo extraordinariamente amable que, a pesar de lucir muy bien para su edad y de tener una presencia ciertamente majestuosa, recibía con tanto placer como alabanza los elogios que se le hacían a su obra, mientras conversaba abiertamente y sin problema alguno sobre cualquier detalle de su obra que fuera de interés.
 
 
Esa es una de las razones por las que duele tanto su inesperada partida del día de ayer, a la temprana edad de 77 años; sin embargo, la principal para todos los que no lo conocieron directamente, pero que crecieron apreciando sus creaciones, es que se trataba de uno de los grandes maestros del cine de terror que permanecían vivos, y con la promesa siempre pendiente de sorprendernos con un nuevo título relacionado a sus inevitables muertos vivientes.
 
Es cierto que sus incursiones más recientes en el género, convertidas a la vez en sus últimas cintas, no estuvieron a la altura de las primeras, sobre todo en el caso de la aventura final, “Survival of the Dead” (2010), que los críticos dejaron por los suelos, pero cuya mala fortuna no fue tanta como para quitarle la idea de prolongar el tema, aunque sí para encargarse de dirigir algo relacionado al mismo, como lo demostró el hecho de que le encomendó el puesto de realizador a otro artista (Matt Birman) para “Road of the Dead”, el siguiente episodio de la saga, que él mismo coescribió y del que no hay novedades en estos días.
 
Pero incluso si Romero hubiera dejado de hacer películas a fines de los ’80, su legado sería incuestionable, porque ya en esos momentos había estrenado los episodios más celebrados de la franquicia, incluyendo, obviamente, a la decisiva “Night of the Living Dead” (1968), que cambió las reglas del universo zombi al hacer que sus monstruos fueran seres humanos fallecidos en estado de descomposición, lentos en su caminar y con un irrefrenable apetito por la carne humana (lo de comer cerebros vino después, con la versión satírica “Return of the Living Dead”, lanzada en 1986 y dirigida por Dan O’Bannon).
 
 
Pese a ser presentada en blanco y negro, “Night” rompió también más de un tabú al recurrir a escenas explícitas de violencia y emplear generosamente el ‘gore’, lo que desató más de una controversia pero terminó sentando escuela y expandiéndose a la siguiente entrega, “Dawn of the Dead” (1978), en la que el uso del color permitía que esta clase de efectos fueran incluso más impactantes (el soldado partido en dos es memorable), y que al emplear un centro comercial como locación principal le permitió a su autor plasmar interesantes comentarios sobre el consumismo desmedido de los estadounidenses. 
 
La tercera parte, “Day of the Dead” (1985), que se enfocaba en cuestiones éticas alrededor de la medicina, no tuvo un recibimiento tan positivo, sobre todo porque parecía dejar al descubierto varios mecanismos de la serie B (entre ellos la falta de actuaciones profesionales); pero los fans la tienen todavía en un lugar privilegiado de estima, sobre todo por la gran labor de Tom Savini en el área de los efectos especiales, que resulta esencial para el desarrollo de esas escenas sangrientas que tanto llaman la atención en esta clase de propuestas.
 
A inicios de los 2000, Danny Boyle retomó a la idea básica de Romero tras los muertos vivientes para hacer la lograda “28 Day Later” (20002), que fue seguida por “28 Weeks Later” (2007) y que intentó alterar nuevamente la mitología, aunque lo que resultó más novedoso fue hacer que sus depredadores corrieran. Y en el 2010 se estrenó “The Walkind Dead”, una de las series de televisión más exitosas de todos los tiempos. Nada de esto hubiera sido posible sin los antecedentes fundamentados por Romero, un visionario al que vamos definitivamente a extrañar. Que descanse en paz.    
 

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