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Ago
27

{Tributo} TOBE HOOPER (1943-2017), un devoto del terror que no siempre acertó, pero que nunca claudicó (y que nos dio de paso algunas obras maestras)

Escrito por Sergio Burstein

Tobe Hooper

Al enteramos de la noticia de su muerte, nos dimos cuenta de que no recordábamos haber visto nada suyo durante muchos años, aunque lo que sí teníamos en mente era la realización de dos películas que, además de justificar de manera generosa su paso por este mundo, siguen siendo dos de nuestras grandes favoritas de todos los tiempos: “The Texas Chainsaw Massacre” (1974) y “Poltergeist” (1982).

Ahora, cuando revisamos la biografía de Tobe Hooper, descubrimos que el tejano se mantuvo no solamente activo hasta hace poco -como lo demuestra la existencia de su filme final, “Djinn” (2013)-, sino también que permaneció fiel al género de terror hasta el final de su carrera, aunque los títulos que lanzó en las últimas dos décadas fueron continuamente dilapidados por los críticos. Como defensores de una escuela que sigue sin ser apreciada como se merece, no nos queda más que admirar su empeño y tomar la decisión de ponernos al día con su obra.

Sea como sea, es probable que nadie logre alcanzar la intensidad de “Texas Massacre”, una cinta que, además de ser una de las obras maestras del espanto, sigue siendo una de las más perturbadoras, pese a que contiene mucho menos ‘gore' del que podría esperarse en una historia que, a fin de cuentas, narra la tragedia de unos jovencitos de vacaciones que caen en las manos de una familia de caníbales cuyo verdugo principal es Leatherface, un villano absolutamente brutal -e interpretado inicialmente por Gunnar Hansen- que se convirtió rápidamente en uno de los iconos mayores de las aulas del espanto.

poltergeist

Como coautor del guión, Hooper (que en ese momento había dirigido ya dos largometrajes completamente ajenos a esta tendencia) fue en gran parte responsable del contenido de la producción, lo que lo ubicaba ya a mediados de los ’70 como uno de los autores más interesantes del género, a la par de John Carpenter y Wes Craven. Sin embargo, después de eso, se dedicó a filmar tramas ajenas con distintos resultados; apreciamos lo que logró en “The Funhouse” (1981) -sobre unos jóvenes atrapados en un parque de diversiones y acosados por un asesino deforme-, pero recordamos habernos sentido decepcionados de chicos por “Lifeforce” (1985) -que mezclaba la ciencia-ficción, los extraterrestres, los vampiros y el erotismo-.

Claro que en medio de todo esto se encontró “Poltergeist”, una creación de incuestionable valor y probablemente la de mejor factura técnica en toda la carrera de Hooper, lo que reforzaría de algún modo los rumores de que fue dirigida en realidad por Steven Spielberg, quien la coescribió y la produjo y pretendía de hecho dirigirla, pero que tuvo que buscar a otro realizador debido a un contrato que le impedía asumir esa función mientras se encontraba trabajando en “E.T. the Extra-Terrestrial”, que se estrenó el mismo año. Por lo que hemos leído, todo parece indicar que los dos cineastas tuvieron que ver directamente con la puesta en escena y el trabajo con los actores, aunque las versiones de los involucrados varían en su apreciación.

Hooper también tuvo momentos brillantes en la pantalla chica gracias a su labor como director de “Salem’s Lot” (1979), una de las adaptaciones más logradas de Stephen King en plan vampírico, con el entrañable David Soul (el Hutch de “Starsky & Hutch”) en el papel titular; y no podemos irnos sin recordarles que, en 1981, se encargó también de hacer el video de “Dancing With Myself”, el recordado video de una canción de Billy Idol cuya letra hablaba aparentemente de masturbación, pero que en su traslado a las imágenes se convirtió en una fascinante historia post apocalíptica de zombis que se transformó en antecedente directo de lo planeado un año después por su colega John Landis en el monumental clip de ”Thriller”. Que en paz descanse.

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