{Tributo} Los 65 años de DAVID BOWIE: una revisión de su carrera
Texto: Sergio Burstein

Hace algunos meses, publicamos una nota en la que nos preguntábamos por el destino del camaleónico y emblemático David Bowie (nacido como David Robert Jones), quien no ha dado muestras contundentes de actividad musical desde el 2006, es decir, dos años después de que emprendiera la que ha sido hasta el momento su última gira.
No ha habido despedida ni anuncio de retiro, pero es evidente que el maestro no tiene apuro alguno en regresar a los escenarios, sobre todo después de sufrir un masivo ataque cardiaco en medio de la realización de la citada gira que, según algunas fuentes, lo tiene ahora en un estado bastante delicado. Y si Bowie ocupa hoy nuevamente los titulares noticiosos no es porque haya decidido romper su silencio y volver a las tarimas (¡qué mas podríamos desear!), sino porque cumple 65 años de vida, sin anuncios de ninguna novedad deslumbrante en el horizonte.
Para muchos, el Bowie de los 70s es el mejor y, por supuesto, el más misterioso, porque fue entonces cuando recurrió con mayor generosidad a una imagen andrógina que se burlaba de distinciones sexuales y tenía además una fascinante impronta procedente de la ciencia-ficción de sus amores. Pero el legado más interesante del periodo -y uno que podemos disfrutar todavía plenamente en la actualidad- se encuentra en composiciones como “Space Oddity” (que salió en realidad en 1969), “Moonage Daydream”, “Ziggy Stardust” , “Suffragette City”, “The Man Who Sold the World” y “Heroes”, por citar sólo algunas.
El brillo de su talento llegó de la mano con una fama que involucró una serie de aventuras en las que hubo mucho alcohol, drogas y parejas eventuales de ambos sexos. En 1990, su ex esposa Angela Barnett asistió a un programa de televisión en el que sembró el rumor de que había lo encontrado un día en la cama con Mick Jagger, de los Rolling Stones (algo que fue fehacientemente negado por los dos cantantes, aunque el primero había confirmado sin reparos su bisexualidad en la misma época).
Los 80s lo encontraron coqueteando (una actividad que nunca le resultó difícil) con música mucho más comercial, lo que alejó probablemente a los seguidores más interesados en su faceta dura y vanguardista, pero le dio a muchos la posibilidad de desplazarse en las pistas de baile bajo el influjo de temas tan pegajosos como “Let’s Dance”, “China Girl”, “Modern Love” y un disparatado ‘cover’ de “Dancing in the Street” que lo reunió con su amiguito Jagger.
Además, la misma década le sirvió para reforzar una carrera cinematográfica que había iniciado ya a mediados de los 70 con su participación estelar en la alucinada “The Man Who Fell to Earth”, donde había encarnado –lógicamente- a un extraterrestre, y que se extendió a un rol de vampiro en la cinta de culto “The Hunger” (1983), a un mágico papel en la producción fantástica “Labyrint” (1986) y hasta a la representación de Poncio Pilatos en “The Last Temptation of Christ” (1988), la polémica película de Martin Scorsese.
Los 90s marcaron un énfasis en la experimentación de nuevas vertientes que se tradujo inicialmente en un abierto regreso al rock con Tin Machine, un excitante cuarteto de tendencia guitarrera que lanzó un gran álbum -y desconcertó de paso a muchos al tenerlo supuestamente como un integrante más-; pero los últimos años de la década lo vieron plenamente metido en corrientes electrónicas contemporáneas.
En 1992, Bowie se casó con la supermodelo somalí-estadounidense Iman, que sigue siendo su esposa hasta el día de hoy. A inicio de los 2000s, lanzó “Heathen” (2002) y “Reality” (2003), la última grabación larga que ha hecho hasta la fecha, y que combina un tanto la tendencia rockera con la electrónica.
En ese punto, había grabado 23 álbumes y vendido más de 250 millones de copias de estos. No necesitaba probablemente de más, como lo contó hace poco un amigo suyo, al asegurar que el Duque Blanco (uno de sus apelativos más populares) no se encuentra ya interesado en la música, y que prefiere “leer mucho, mirar películas, pintar y recoger casi todos los días a su hija de la escuela”.
Según lo que hemos averiguado, el inglés rompió momentáneamente su retiro en el 2008 para grabar algunas voces en el álbum de ‘covers’ de Tom Waits hecho por Scarlet Johansson (“Anywhere I Lay My Head”). Nos imaginamos que fue una invitación a la que no podía negarse, sobre todo si tomamos en cuenta que la deslumbrante actriz dijo en una ocasión: “Aprendí que era un ser sexual gracias a las canciones de David Bowie”.
Aunque es más que evidente que la inmensa mayoría lo recuerda (y lo recordará siempre) por su música, no existe indicio alguno de que vaya a apagar las sesenta y pico velitas del pastel entonando canción alguna. Como él mismo lo dijo en unas declaraciones recientes, parece haber descubierto que las prioridades de su vida madura se encuentran en la familia. Una familia que, por cierto, incluye a su hijo Duncan Jones, el estupendo cineasta que impresionó a todos con “Moon” (2009), una cinta de ciencia-ficción de bajo presupuesto pero de grandes alcances artísticos, en consonancia con el inmejorable legado que lleva en las venas.
Se sabe que el protagonista de esta nota ha estado trabajando en un libro que se titulará “Bowie Object”; se trata aparentemente de un compendio de fotografías sobre artefactos que han resultado esenciales para su existencia, acompañadas por textos explicativos, y podría ser publicado en octubre. Pero los fans queremos verlo de nuevo con el micrófono en la mano. Por favor...



















