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Ene
20

{Tributo} ¡Descansa en paz, ETTA JAMES!

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Tuvimos la inmensa fortuna de verla hace unos cuantos años en el escenario del Hollywood Bowl, como parte del Festival de Jazz de Playboy, y aunque en esa época ya se sabía de sus problemas de salud, quedamos gratamente sorprendidos al verla delgada, siempre de pie, dueña de una desafiante sensualidad y, por supuesto, capaz todavía de cantar magníficamente.

Pero el mediodía de hoy nos trae la ingrata noticia de que la gran Etta James, quien tuvo una vida especialmente azarosa, acaba de perder su lucha contra la aterradora leucemia que la atenazaba. Durante sus 73 años de existencia, ella logró no sólo convertirse en una de las mejores intérpretes del R&B -y, a nuestro parecer, una de las mejores voces estadounidenses que se hayan podido registrar-, sino que tuvo que enfrentarse a demonios personales que la llevaron al alcohol, la heroína y el sobrepeso, y que en determinado momento la obligaron a internarse en la clínica Ford.

En los últimos tiempos, James regresó al plano noticioso debido a sus duras críticas ante la interpretación de Beyoncé de su más conocida canción, “At Last”, durante la ceremonia de inauguración del presidente Obama. La cantante joven insistió en el asunto al ser contratada para encarnar a la misma veterana en la película “Cadillac Records”, que James no toleraba ver ni por un segundo, por lo que había que cambiar el canal de televisión cada vez que se anunciaba, según lo acaba de contar su enfermera permanente. Se dice, sin embargo, que ya para entonces la veterana se encontraba atacada por la demencia.

Nacida como Jamesetta Hawkins en 1938 y en la ciudad de Los Angeles, James fue prácticamente abandonada por su madre adolescente cuando era muy chica, por lo que se encargaron de ella tanto sus abuelos como varias familias adoptivas. Formó el grupo de ‘doo-wop’ Creolettes a inicios de los 50, y tuvo con éste un éxito menor gracias al tema “Roll Me Henry”.

Pero lo mejor estaba por llegar, porque en 1960 firmó como solista para Chess Records, y al lado de los productores Harvey Fuqua y Ralph Bass, hizo su ingreso triunfal a las grandes listas radiales con “My Dearest Darling” y “All I Could Do Is Cry”. Un año después, Leonard Chess, el legendario presidente de la disquera, decidió entregarle la balada “At Last”, que registró con un acompañamiento de cuerdas y fue su tema más celebrado.

Su adicción a la heroína llegó poco después, y la llevó en determinados momentos a ser confinada a un hospital psiquiátrico de Los Angeles, afectando de ese modo una carrera que, sin embargo, le otorgó todavía algunos éxitos, como “Tell Mama”, de 1967. A fines de los 70, salió de gira y conquistó a una nueva legión de seguidores, lo que le permitió poco después lanzar el celebrado álbum “Deep in the Night”. En 1994, fue incorporada al Salón de la Fama del Rock and Roll, y siguió actuando hasta hace un par de años, cuando la enfermedad le impidió continuar.

¡Te extrañaremos, querida Etta! No sabemos si estamos también dementes, pero lo cierto es que esa Beyoncé, por más buena que esté y por más famosa que sea, no te llega ni a los talones.

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