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Feb
21

In Memoriam: KURT COBAIN y sus 45 años no cumplidos

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Kurt Cobain, el recordado líder de Nirvana, hubiera cumplido hoy 45 años de edad de estar vivo, y sus seguidores y amigos lo han estado recordando en todas partes del mundo a lo largo de la jornada.

El baterista de la legendaria banda, Dave Grohl, lo mencionó indirectamente al agradecer uno de los cinco Grammy que obtuvo recientemente debido a su trabajo con los Foo Fighters, al subir al podio con el productor Butch Vig y recordarle a la multitudinaria audiencia (tanto presente como televisiva) que ése fue el tipo que los ayudó a grabar el emblemático “Nevermind”, cuya edición especial de aniversario se lanzó hace un par de meses.

Es difícil imaginar en qué lugar y en qué posición se encontraría Cobain actualmente si no hubiera decidido acabar con su existencia empleando un fatídico tiro de escopeta en 1994. Grohl se ve ahora muy bien y su conjunto es premiado por todos lados, pero tiene una propuesta mucho más comercial, aunque no podemos negar la vitalidad rockera que mantiene y su buena mano para las composiciones.

En cambio, cuando decidió abandonar este mundo, a los 27 años, Cobain estaba completamente marcado por una adicción a la heroína y por unos males estomacales que ponían indudablemente en peligro su futuro, así como su relación con sus seres más cercanos, incluyendo a Grohl y a Krist Novoselic (bajista de Nirvana) y, por supuesto, a su conflictiva esposa Courtney Love y a su pequeña hija Frances.

Ya había estado a punto de perder la vida debido a una sobredosis quizás intencional y, en vista de los circunstancias, nadie se sorprendió realmente de su triste final, aunque es probable que no se haya hecho lo suficiente para evitarlo.

Además, había lidiado incansablemente con las consecuencias de una fama que parecía detestar, a diferencia de lo que ocurre actualmente con Grohl. El mismo año en que falleció, los Grammy le dieron un premio a su “MTV Unplugged” como Mejor Album de Música Alternativa, por supuesto; pero, tomando los antecedentes, es posible imaginar que el reconocimiento sólo agudizó su mala situación.

Sea como sea y se diga lo que se diga, no cabe duda de que nos encantaría tener todavía al buen Kurt a nuestro lado. A fin de cuentas, su música sigue resultando impresionante, debido sobre todo a su habilidad para transformar el dolor y la frustración en unas canciones que pasaban de las melodías más apacibles a los gritos y acordes más desaforados, sin que el traslado sonara nunca a estrategia publicitaria. Además, era a todas luces un tipo sensible, consciente y vulnerable que no había sucumbido a las arrogancias de la popularidad.

Y no hay que olvidar que sus presentaciones en vivo eran siempre particularmente intensas, como nos lo acaba de recordar un nuevo documental de Keith Shapiro, “Rhino Resurrected”, que se llevó el premio principal en el Festival de Cine de Oxnard del 2012, y que incluye una vibrante actuación de 1989, antes de que se produjera el ingreso de Grohl en la sección rítmica:

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