THE WHO y miembros de PINK FLOYD y GENESIS en la clausura de las Olimpiadas (en medio de numerosas figuras del pop comercial)
Texto: Sergio Burstein

Durante la clausura de los Juegos Olímpicos de Londres que se llevó a cabo hoy, el momento culminante llegó de la mano de The Who, que interpretó "My Generation" para una multitud de atletas y seguidores de los deportes que corresponden definitivamente a otra generación.
La presencia del legendario grupo, que en la actualidad sólo tiene a dos de sus miembros originales, el guitarrista (Pete Townshend) y el cantante (Roger Daltrey), demostró en todo caso que su nombre se mantiene vigente en medio de los artistas nuevos y más plásticos que pueblan el universo actual de la música, y que el mismo conjunto sigue además mereciendo el lugar central del espectáculo, porque fue justamente el cierre de fiesta -con hasta cuatro canciones- de una ceremonia que, por otro lado, estuvo llena de actuaciones de artistas excesivamente comerciales.
Claro que, antes de que apareciera The Who, se encontró en el mismo escenario Kaiser Chiefs, un conocido combo alternativo que se esmeró en hacer su mejor personificación de los veteranos que vendrían final, recreando para ello la fabulosa "Pinball Wizard". También hubo otros momentos llamativos para los fans del rock clásico, como cuando el joven Ed Sheeran (una nueva celebridad en su país, pero un cantautor poco conocido fuera de éste) presentó una versión del "Wish You Were Here" de Pink Floyd que contó con la valiosa presencia de Nick Mason, de los mismos Floyd, así como la de Mike Rutherford, de Genesis. Para ser sinceros, la voz de Sheeran no nos impresionó, pero hay que agradecerle que haya elegido homenajear a una banda tan buena, a pesar de que el tema escogido no haya sido precisamente una gema oscura.
A diferencia de The Who, que tiene ya un aura mundial indiscutible, es probable que muy pocos jovencitos hayan reconocido a otro de los invitados, Ray Davies, sobre todo porque el maduro cantante no salió a escena para interpretar "You Really Got Me”, el tema más popular de su antigua agrupación The Kinks, sino para desgranar con aspecto frágil pero con voz todavía potente "Waterloo Sunset", otra pieza del mismo grupo, pero sólo familiar para sus verdaderos seguidores.

Tampoco podemos dejar de lado a Jessie J, que en desmedro de haber desempeñado sin lugar a dudas una carrera del lado complaciente, buscó la compañía del guitarrista Brian May, de Queen, para cantar a su lado "We Will Rock You", lo que para algunos fans fue visto como un detalle positivo y para otros significó una nueva afrenta a la memoria de Freddie Mercury, cuya irrepetible voz se escuchó en otro momento de la velada y en toda su gloria.
Otras eminencias del rock británico tuvieron también alguna participación, como John Lennon, cuya visión creativa en "Imagine" se escuchó bajo la vocalización de un masivo coro infantil; pero el segmento en el que se habló profusamente de David Bowie y que presagiaba una insólita aparición en vivo del camaleónico maestro, que no ha tenido una performance así desde el 2006, decepcionó al limitarse a un jugoso pero poco novedoso compendio videográfico.
Por supuesto, el evento se inclinó mayormente hacia el pop anodino, como lo probó desde el inicio la intervención de One Direction, seguida por actos de Tinie Tempah y Taio Cruz y sellada por la reunión de las ya mayorcitas Spice Girls.
No hubo tampoco asomo alguno de representantes del metal o del rock pesado, como no lo hubo en la ceremonia de apertura, porque no escuchamos por ahí una nota de Priest o de Sabbath ni, por supuesto, fuimos testigos de una nueva reunión de Zeppelin.



















