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Abr
30

IGGY AND THE STOOGES/ “Ready to Die” (Fat Possum Records)

Escrito por Sergio Burstein

Resdy_to_Die_Stooges_portadaTuvo que darse una tragedia para que la épica reunión musical entre Iggy Pop y James Williamson se hiciera realidad: en el 2009, Ron Asheton, guitarrista original de Iggy and The Stooges, murió de un ataque al corazón, justo cuando el mítico grupo se encontraba nuevamente en actividad y en plena promoción de un nuevo trabajo.

Ya para entonces, el hecho de que la banda pionera de 'proto-punk' estuviera funcionando nuevamente era un verdadero milagro, si se tiene en cuenta que no había figurado en el terreno de batalla desde 1974, época en la que se separó tras una carrera que, en su momento, tuvo mucho más de culto que de popularidad masiva. Fue un milagro que se acentuó en el 2007, cuando los Stooges (que se habían reunido cuatro años antes en el estudio para grabar dos canciones que terminaron en el "Skull Ring" de Iggy) lanzaron finalmente "The Weirdness", su primer álbum en 34 años.

La noticia fue buena, claro, pero es probable que hasta los fans más acérrimos del combo admitan que el disco no fue demasiado bueno, más por la falta de composiciones memorables que por cuestiones de producción (su sonido resultó bastante descuidado, pero eso no es algo que deba sorprender ni mucho menos espantar en una banda que se precie de su escuela 'garajera').

En ese sentido, "Ready to Die", que se lanza hoy (y que además de Iggy en la voz y Williamson en la guitarra tiene a Scott Asheton en la batería y a Mike Watt en el bajo), muestra una mejoría notable, no necesariamente en el área de sonido (aunque está mucho mejor producido que "The Weirdness", sigue siendo dignamente sucio), sino en el apartado de las canciones, que se encuentran lejos de ser perfectas, pero tienen momentos particularmente logrados, empezando por el sencillo "Burn", tan entretenido como poderoso.

Stooges_en_el_2013

El siguiente corte, "Sex and Money", es más ligero e intrascendente, aunque le cabida al legendario saxo de Steve Mackay y muestra a Iggy elevando el registro vocal; pero lo realmente bueno llega con "Job", un tema sucio y agresivo con un desenfrenado solo de Williamson en el que el coro primitivo pero elocuente ("tengo un trabajo y paga una mierda") generará sin duda la identificación total de muchos oyentes.

"Si tuviera un arma le podría disparar a todo el mundo", brama el vocalista en "Gun", una implacable crítica a la cultura de la violencia que va de la mano con la portada del álbum, donde encontramos al hombre con un cinturón de explosivos (lo que provocará probablemente polémica debido a su no planificada coincidencia con los sucesos de Boston). Después de eso, el disco empieza a ponerse un poco raro e inestable.

Su segunda parte presenta al menos tres baladas de tendencia acústica, lo que resulta interesante como novedad, pero desentona bastante en un trabajo asignado a los Stooges, sobre todo si se considera su brevedad (dura 34 minutos, como el "Raw Power"). La buena noticia es que ninguna de estas canciones lentas es mala, que todas le permiten a Iggy retomar esa faceta de 'crooner' que tan bien ha aprovechado en sus grabaciones como solista, y que la última de ellas, "The Departed", es un homenaje sumamente convincente para el caído Ron.

Además, hasta los puntos más débiles del "Ready to Die" tienen detalles interesantes; el tema que lleva el nombre del disco suena probablemente demasiado ochentero (nos recordó incluso al Scorpions de la época), pero el solo razonablemente limpio de guitarra permite redescubrir las grandes virtudes de Williamson, y si bien la esencia rocanrolera de "Dirty Deal" se ve afectada por la falta de creatividad de su melodía vocal, el mismo Williamson llega al rescate con sus poderosas cuerdas.

De ese modo, el álbum posee una buena cuota de canciones notables que merecen ser interpretadas sobre un escenario, aunque hay que tomar en cuenta que, debido a problemas de salud, Scott no tocará más en vivo, lo que sacará lamentablemente a los Asheton de la partida. Pero, a estas alturas, lo que nos ofrezcan los maestros será bien recibido. (SERGIO BURSTEIN)

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