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May
03

{Tributo} JEFF HANNEMAN, guitarrista y fundador de Slayer (1964-2013)

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Ayer les dimos con pesar la noticia de la imprevista muerte de Jeff Hanneman, uno de los guitarristas más aclamados de la escena mundial del metal y un componente trascendental de la todavía relevante banda de thrash metal Slayer.

La noticia inicial sobre su fallecimiento, que se dio a través de un dolido pero escueto comunicado oficial del grupo -el mismo que no lo tenía actualmente en sus filas-, indicaba que el músico dejó de existir en un hospital cercano a su casa en Los Angeles debido a una insuficiencia hepática.

No se dieron más detalles, pero todo llevaba a imaginar que el mal estaba relacionado a la picadura de una araña que vino afectando severamente su salud desde hace unos dos años; y el asunto parece confirmarse ahora con los nuevos informes que indican que sus padecimientos habían terminado por afectarle el hígado.

Hanneman nació hace 49 años en Oakland, pero se crió en Long Beach, bajo la tutela de un padre que había sido veterano de la Segunda Guerra Mundial y de hermanos que pelearon en Vietnam. Esto despertaría en él una fascinación por las temáticas bélicas que trasladó a algunas de las letras que compuso para Slayer, la agrupación metalera que fundó en 1981 al lado del también guitarrista Kerry King.

Slayer_80s

Con el paso del tiempo, Slayer se convertiría en uno de los representantes más emblemáticos del thrash metal, movimiento que combinaba el poderío del rock pesado con la rapidez del hardcore punk, y lograría mantener hasta hoy de manera bastante fidedigna su respeto por las bases anticomerciales del género, a diferencia de lo que pasaría con Metallica.

En medio de la inmensa fanaticada que consiguió en el mundo entero, el conjunto se sometió también a las críticas de los que creían ver tendencias fascistas en Hanneman, quien además de coleccionar parafernalia nazi, escribió “Angel of Death”, un popular pero muy polémico tema que narra las crueldades cometidas por el cirujano alemán Josef Mengele durante el Holocausto.

Pero el guitarrista siempre negó que sus mensajes apoyaran de cualquier manera a esas ideologías de extrema derecha, y dijo en una ocasión que, de no ser así, nunca se le hubiera ocurrido formar un grupo con un chileno (el cantante y guitarrista Tom Araya) y con un descendiente de cubanos (el baterista Dave Lombardo). Además, algunas de sus guitarras llevaban el logo ”DK”, alusivo a Dead Kennedys, una banda punk abiertamente antifascista.

A pesar del contundente ataque conjunto de guitarras que practicaban, ni él ni King fueron nunca demasiado técnicos para los solos, prefiriendo en cambio sonidos vertiginosos y caóticos que se valían mucho del trémolo y que parecían imitar a veces bramidos surgidos del mismísimo infierno que se representaba frecuentemente en sus canciones y en el arte de sus portadas, como la del memorable álbum “Hell Awaits”.

Jeff_Hanneman_adios_2Aunque Hanneman fue adicto a las pastillas y a la cocaína en su temprana juventud, se retiró luego de los vicios potencialmente mortales, y parecía encontrarse muy bien de salud cuando contrajo la fascitis necrotizante que fue adjudicada a una picadura de araña, y que amenazó ya con cobrarle un brazo hace varios meses.

La enfermedad lo obligó a retirarse de manera supuestamente temporal de Slayer (lo reemplazó para las presentaciones Gary Holt, de Exodus), pero interpretó dos  temas con la banda en el encuentro de los Big 4 de San Bernardino al que tuvimos la fortuna de asistir para ofrecerles la reseña que se encuentra todavía aquí. Esa fue la  última vez que se le vio tocando ante una audiencia. Y se le va extrañar.

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