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Dic
04

AC/DC/ “Rock or Bust” (Columbia)

Escrito por Sergio Burstein

Rock or Bust portada ACDCA fines del 2014, cualquiera que espere que un nuevo disco de AC/DC presente un contenido novedoso y revolucionario no sólo está viviendo en las nubes, sino que no es simplemente un fan de AC/DC. Lo cierto es que no hay que ser ni siquiera un experto en el asunto para saber que la banda australiana ha venido repitiendo la misma fórmula a lo largo de 40 años y que, a pesar de ello, no ha perdido su popularidad.

En el caso de estos rockeros, lo relevante es el modo en que manejan esta fórmula y su inconfundible simpleza para crear canciones que pueden parecerse mucho entre sí, pero que tienen todavía el atractivo necesario como para no pasar completamente desapercibidas. Esta es una tarea que se les ha hecho cada vez más difícil con el paso de los años, y que, en el caso de que decidan hacer más lanzamientos, se verá indudablemente afectada por el retiro al parecer definitivo del guitarrista Malcolm Young, aquejado de un serio caso de demencia.

Sin embargo, tal y como van las cosas, "Rock or Bust", la décimo sexta placa en estudio de los aludidos, es algo que se debe celebrar con entusiasmo, pese a que cerca de la mitad de sus composiciones son justamente descartables y a que la mayoría de sus letras resultan francamente ridículas. Y se debe celebrar no porque sea un trabajo absolutamente fallido pero procedente de una banda legendaria que se mantiene de pie, sino porque la otra mitad tiene momentos realmente logrados y hasta excitantes, al menos para quienes disfrutamos de la poderosa sencillez que es capaz de conseguir el combo cuando se dedica a ello (y cuando Malcolm participa en la composición, porque los temas están acreditados a él y a su hermano Angus, quien sigue siendo la estrella principal).

Siempre hemos sido mucho más adeptos a la faceta dura de AC/DC que a su lado comercial y amable, por lo que, en este caso, nos inclinamos igualmente por los cortes de ese tipo, que afortunadamente no han sido eliminados; pero, claro, el disco se abre con la otra vertiente, más precisamente, con la pieza que da su nombre al trabajo -y que se nos hace bastante intrascendente- y con "Play Ball" -que es también de lo más festiva, pero resulta mucho más entretenida y tiene un segmento medio interesante-. Es probable que éstos sean los únicos extractos del disco que se incluirán en el repertorio de la próxima gira, lo que sería una pena, porque hay material mucho mejor en esto.

ACDC nueva formacion

Nos referimos, por ejemplo, a la canción que sigue, "Rock the Blues Away", cuya letra deja muchísimo que desear ("manejando mi carro/ hacia el bar local/ esta noche busco a mi chica/ todo será fenomenal"), pero que posee una melodía absolutamente seductora; a "Dogs of War", donde la crítica al belicismo es casi infantil, pero que llega acompañada de una seriedad y de un malévolo sonido de guitarra que nos convencieron; y, por supuesto, a "Emission Control", cuyas referencias sexuales son también primarias, pero que se sustenta en un riff monstruoso y un coro tan primitivo como efectivo.

Ya sabemos que todos los méritos señalados en este párrafo vinieron antecedidos por un "pero", pero -dale con la palabrita-lo cierto es que no se puede esperar que AC/DC dé en el blanco sin causar antes varios destrozos con sus dardos, como lo saben bien los críticos que se sintieron confundidos ante la caótica efervescencia de sus primeras obras.

Como ya lo hemos señalado, hay cosas que no funcionan. "Miss Adventure" tiene un ritmo trepidante y la sección típica de coros ajenos, pero no llega a convencer; "Got Some Rock & Roll Thunder" decepciona desde su nombre hasta su anodina instrumentación, y hay otras piezas que no tienen los elementos necesarios para sostenerse, como "Rock the House" y "Sweet Candy". Sin embargo, todo el personal -incluyendo a Stevie Young, el reemplazante de Malcolm, así como sobrino del mismo y de Angus- cumple lo suyo con una eficiencia que parece burlarse del paso de los años, sobre todo en el caso del vocalista Brian Johnson, que ya cumplió los 67, pero mantiene la voz inconfundible de siempre.

Por su lado, Phil Rudd, el baterista que se encuentra ahora mismo en serios problemas legales -y que podría por ello ser separado del grupo-, mantiene el beat con la falta de complicaciones y la contundencia requerida, pese a que algunos de sus (¿ex?) compañeros comentaron recientemente que no lo notaron realmente involucrado en el proceso de grabación. Ahora mismo, es difícil predecir el futuro de AC/DC, un combo que ya ha cumplido ampliamente su parte pero que, como se recordará, fue capaz de sobreponerse a la muerte de su cantante original y de alcanzar luego una apabullante fama mundial; sea como sea, si la aventura se acabara ahora mismo, este "Rock or Ball" sería un digno final.

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