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Feb
10

Lo que el GRAMMY 2015 nos dejó (y no, no fue todo negativo)

Escrito por Sergio Burstein

acdc grammys

Para ser sinceros, como no somos precisamente amantes de la música extremadamente comercial, ver los Grammy no era una prioridad en nuestra vida hasta que tuvimos que empezar a cubrirlo por razones de trabajo. Y aunque nadie nos va a quitar la idea de que el evento de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Grabación se dedica conscientemente a celebrar lo que se inclina de manera abierta hacia los gustos más ‘mainstream’ que resulten posibles, lo cierto es que la celebración anual tiene siempre algo interesante para aquellos cuyos gustos no sean estrictamente radicales.

En lo que a nosotros respecta, el hecho de que la edición que se llevó a cabo el domingo pasado en el Staples Center de Los Angeles haya tenido como acto de apertura a AC/DC es un motivo de celebración, no sólo porque nos encanta esta banda y porque se le permitió tocar dos temas, sino porque lo hizo mucho mejor de lo que esperábamos, con un Brian Johnson que mantiene en estado increíble su voz y un juego de guitarras cuyo poderío no se vio mermado por la lamentable audiencia de Malcolm Young, reemplazado por su sobrino Stevie.

Como ya se sabía, Chris Slade ocupó el lugar de Phil Rudd, quien se encuentra metido en problemas legales; pero lo importante es que la ‘performance’ fue realmente notable y que incluyó al clasicazo “Highway to Hell”, interpretado mientras la audiencia presente lucía unos cuernitos rojos de luces, es decir, un ‘combo’ que tiene que haberle puesto los pelos de punta a esos fanáticos religiosos que se suelen parar a la entrada de las ceremonias de celebridades para acusarlas de todos los pecados posibles.

annie lennox hozier

Las presentaciones en vivo no dejaron de lado las invocaciones católicas de rigor, como fue el caso de la de Pharrell Williams y su “Happy“, con bailarines disfrazados de feligreses evangélicos y todo, y la de Katy Perry y su balada “By the Grace of God” (el nombre lo indica); pero los integrantes de AC/DC no fueron los únicos que pudieron provocar incomodidades en la comunidad devota de la espiritualidad convencional, probablemente sin demasiada malicia en su caso, porque, más adelante, Hozier, un joven irlandés al que conocimos durante nuestra investigación anterior a este evento, nos puso la carne de gallina al interpretar “Take Me To Church”, una imponente pieza que, en lugar de ser una loa a la divinidad, funciona como una dura y conmovedora crítica a la Iglesia, su homofobia y sus sacerdotes pederastas.

Además de probar su propio talento, Hozier tuvo el inmenso tino de compartir su acto con Annie Lennox, vocalista de los Eurythmics, quien le hizo primero los coros a su compañero de tarima con una rabia justificada, y cantó luego por cuenta propia una impresionante versión del “I Put a Spell On You” de Screamin' Jay Hawkins. Este simple momento le dio validez al Grammy entero, aunque, por otro lado, con todo lo que nos gustó que Beck ganara en las categorías de Mejor Álbum y Mejor Álbum de Rock (sin importar que lo suyo no sea muy guitarrero que digamos), su decisión de entonar “Heart is A Drum” al lado del complaciente Chris Martin nos resultó inexplicable. También estuvo por ahí Juanes con “Juntos”, el tema que ha hecho para la nueva película de Disney; pero este colombiano ha caído hace tiempo en una zona de confort y de intrascendencia de la que nada parece sacarlo, a diferencia de la politizada rapera chilena Ana Tijoux, cuya apasionada interpretación de “Vengo” fue injustamente relegada al segmento no televisado del mediodía.

Ana Tijoux Grammys

En lo referente a los premios, fuera de lo de Beck, ya todos saben que el triunfador principal (con cuatro gramófonos) fue Sam Smith, quien no tiene nada de rockero y ha sido acusado de copiar descaradamente el “I Won't Back Down” de Tom Petty en su super hit “Stay With Me”, lo que se presta al debate; pero la misma investigación previa a la que aludimos antes nos llevó a descubrir “I’m Not the Only One”, una composición del británico que nos parece de lo más lograda, o sea que no tenemos ánimos de dilapidarlo.

Tampoco tenemos objeciones para la victoria de Jack White en el rubro de Mejor Interpretación de Rock (su último disco, “Lazaretto”, es estupendo), y si no nos complace en absoluto que Paramore haya ganado la categoría de Mejor Canción de Rock por una canción de pop, “Ain't It Fun” (esto debería ser considerado como uno de los errores más garrafales de la presente edición), no podemos dejar de sonreír ante lo obtenido por Tenacious D en el apartado de Mejor Interpretación de Metal por su convincente ‘cover’ del “Last In Line” de Dio, aunque estamos seguros de que el 2014 tuvo lanzamientos mucho más representativos del género (es probable que los votantes de la Academia ni se hayan enterado de que Judas Priest, Exodus y Overkilll sacaron discos nuevos, porque dos de sus cinco nominados procedían del álbum en homenaje al desaparecido Ronnie James).

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