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Ene
11

LEMMY es enterrado y sus amigos lo despiden con discursos, mientras los fans lo recuerdan en otro lado

Escrito por Sergio Burstein

Lemmy Memorial

Vivimos cerca de la ciudad de Los Angeles, y por lo tanto, teníamos todas las intenciones del mundo de asistir al funeral de Lemmy Kilmister, el icono absoluto del rock duro que falleció el 28 de diciembre pasado, cuatro días después de su cumpleaños número 69, porque el hecho se iba a dar en el Cementerio Forest Lawn de la misma área, al que asistimos en mayo del 2010 con el fin de despedir a otro gigante de la música, Ronnie James Dio.

Pero, a diferencia de lo ocurrido con Dio, los familiares de Lemmy publicaron un mensaje en el que le pedían a los fans no acudir por cuestiones de espacio y, en lugar de ello, celebrar el legado del desaparecido durante la jornada entera escuchando su música y viendo la transmisión en vivo de los discursos que fueron ofrecidos por amigos y colegas del vocalista y bajista en la capilla del mismo lugar, la misma que definitivamente no iba a darse abasto para recibir a la muchedumbre que hubiera llegado de ser invitada, en vista del carácter legendario del homenajeado.

A diferencia también de lo ocurrido con el velorio de Dio, donde hubo varias presentaciones acústicas a cargo de otros iconos del metal, el asunto aquí se limitó a una serie interminable de discursos que no dejó de resultar emotiva, pero que pudo poner a prueba la paciencia de quienes observaban el ‘streaming’ tomándose los whiskeys con Coca de rigor. Y en ese sentido, no fue nada grato que el audio se arruinara justo en el momento en que Dave Grohl se encontraba a punto de ofrecer las palabras más interesantes de su segmento, que fue justamente el final.

Lemmy SunsetAdemás de Grohl, quien habló supuestamente de su primer encuentro con Lemmy -cuando éste le dio cortesmente sus condolencias por la muerte de Kurt Cobain-, así como de la devoción que ambos compartían por Little Richard, también hubo discursos de Slash, Matt Sorum, Rob Halford, Lars Ulrich y, claro está, Mikkey Dee, baterista de Motörhead a lo largo de los últimos 23 años; curiosamente, faltó Phil Campbell, guitarrista de la misma agrupación desde 1984, quien justificó luego su ausencia por Twitter debido a razones de salud que lo mantuvieron en Inglaterra.

En medio de sus defectos, la transmisión estuvo disponible en el mundo entero, y muchos admiradores locales del rockero se volcaron a las calles del Sunset Strip que solía frecuentar, con la mira puesta en el Rainbow Bar & Grill, su bar favorito (vivió muy cerca de él a lo largo de más de dos décadas), que estuvo evidentemente repleto y cerró además sus puertas para un evento privado desde las 5 de la tarde, inmediatamente después del servicio fúnebre que se inició a las 3.

Hasta donde tenemos entendido, pese a que hubo al menos un concierto de tributo (el del emblemático pero reducido club Whisky A Go Go, con una banda en la que figuraron Dave Lombardo, Corey Taylor, Andreas Kisser y el mismo Mikkey Dee), la fiesta mayor se llevó a cabo a la intemperie, con gente que escuchaba sin cesar las canciones de Motörhead y compartía tragos escasamente disimulados con bolsas de papel, porque el acceso a los locales era extremadamente difícil. Sabiendo de antemano que esto iba a suceder, nosotros optamos por celebrar al gran Lemmy en casa, viendo el DVD original (faltaba más) de su vibrante actuación chilena efectuada durante la gira sudamericana del 2011.

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