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Feb
17

Sigue la polémica por el tributo a Bowie de Lady Gaga en EL GRAMMY (y otras ‘perlas’ del evento en el plano rockero)

Escrito por Sergio Burstein

lady gaga david bowie

Hay que tener algo en claro: en lo que respecta a la música popular, el Grammy nunca se ha interesado realmente en lo que no es abiertamente comercial y masivo, y no podía esperarse que la edición del lunes pasado cambiara milagrosamente las cosas. Sin embargo, por circunstancias de la vida, los últimos meses se convirtieron en testigos de las muertes de varios artistas de nivel que pertenecían a las filas del rock, y eso terminó logrando que la ceremonia número 58 de la Academia de la Grabación tuviera un sabor inusualmente guitarrero.

No hay que equivocarse: con la excepción de Kendrick Lamar -un caso aparte que merece un anális en una publicación de otro tipo-, los gramófonos principales acabaron en manos de músicos de pop, y tanto el acto de apertura como el de cierre no podrían haber sido más ‘mainstream’, ya que tuvieron en la tarima, respectivamente, a Taylor Swift (quien nos cae muy mal pese a que muchos adoran unas canciones suyas que nos parecen ampliamente anodinas) y a Pitbull (quien no nos cae mal, pero hace un rap intragable). Sin embargo, no recordamos haber visto un evento de esta categoría en que se haya celebrado tan extensamente a leyendas del género que adoramos.

De ese modo, David Bowie, Glenn FreyLemmy Kilmister contaron con vistosos tributos separados, lo que se sumó a una brillante presentación de los Alabamas Shakes que sonó mucho más funkera que otra cosa, pese a que el combo liderado por la encantadora Brittany Howard se llevó dos gramófonos en categorías estrictamente rockeras. Pero, claro está, la controversia mayor se desató luego de ver el segmento de Bowie, que despertó de inmediato reacciones opuestas: mientras sus defensores alababan sus ambiciones en cuanto a la puesta en escena y los trajes, sus detractores -que a este punto parecen haber sido muchos más- lo destrozaron al considerarlo un amasijo caótico que trivializaba el legado del fallecido y hasta le faltaba el respeto con simples fines de comerciales.

Nosotros mismos, que nos encontrábamos en la sala de prensa del Grammy, no supimos cómo reaccionar ante la ‘performance’, cuyos esfuerzos de producción eran imposibles de ignorar, pero que nos dejó ciertamente fríos. El tributo fue una idea de Lady Gaga, quien se lo propuso a la Academia de la Grabación en lugar del tema propio que le tocaba presentar. La misma Gaga contrató como musical director del acto a Nile Rodgers, quien trabajó efectivamente con Bowie como productor, pero únicamente en los discos “Let’s Dance” -que era muy comercial pero muy bueno- y “Black Tie White Noise” -que no nos gusta-, y que se ha dedicado normalmente a hacer música sumamente comercial.

El mismo Rodgers, quien estaba tocando guitarra en el escenario, tiene que ser responsable de que las versiones hayan sonado como sonaron (es decir, bastante plásticas), aunque tuvo que contar con el aval de Gaga; y ya se sabe que el estilo de ella nunca ha sido precisamente experimental, porque en su caso, el lado “atrevido” se limita al ‘look’. Debemos admitir que los segundos iniciales del asunto, con el primer plano de Gaga entonando la fabulosa “Space Oddity” mientras llevaba el maquillaje de Ziggy Stardust, resultaron sobrecogedores; pero lo que vino después fue cada vez más en picada, sobre todo porque la imitación era externa y, por más que la mujer haya puesto todo su corazón en ella, no fue nunca capaz de tocarle ni siquiera los talones al sentido de misterio y de expresividad vocal de Bowie, mientras que la inclusión de 10 temas en cerca de ocho minutos fue un exceso inmanejable.

Por otro lado, con su brevedad y su concisión (se centró en una única composición, “Take it Easy”), el homenaje a Frey por parte de algunos integrantes de Eagles y de Jackson Browne fue mucho más certado, aunque debemos reconocer que su música nunca nos dijo mucho; y tampoco nos sentimos decepcionados por la celebración de Lemmy en la que participaron los Hollywood Vampires (Alice Cooper, Johnny Depp, Joe Perry, Duff McKagan y Matt Sorum), luego de interpretar su corte propio “As Bad As I Am”. En honor a la verdad, Cooper, al que siempre hemos admirado, no lucía en el mejor de sus estados y, sobre todo, no fue capaz de entonar la letra de “Ace of Spades" con la intensidad gutural del líder de Motörhead, ni siquiera con la ayuda vocal de McKagan; pero la banda entera tocó con una enorme potencia, y eso es algo que se agradece especialmente en un evento de este tipo.

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