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May
10

Entrevista con FUSSIBLE, del Nortec Collective

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Hablar con él no fue fácil, y no necesariamente porque se trata de una súper estrella, sino porque un grupo de coleguitas que no mencionaremos se tomó cerca de una hora para entrevistarlo junto a su compañero de batalla Bostich (Ramón Amezcua) cuando los cuatro periodistas presentes disponíamos en total de unos noventa minutos.

Pero MANGANZON cumple con su misión a pesar de las adversidades, y si bien Bostich se nos escabulló de las manos, Fussible (cuyo nombre verdadero es Pepe Mogt) se sentó a nuestro lado durante varios minutos para revelarnos jugosos detalles de “Bulevar 2000”, el nuevo álbum del proyecto Bostich+Fussible, que fue presentado esa misma noche en el auditorio Luckman de CalState (vayan a la sección de Conciertos si quieren leer nuestra reseña).

La entrevista entera se encuentra al final de este artículo en formato de video, pero como la falta de luz no nos permitió una grabación impecable, reproducimos acá con palabras la faena completa, para los que rechazan todo lo que no se ve en HD o son todavía amantes de la lectura (¡ja! o, como dirían los gringos, yeah, right…).

El proyecto Bostich+Fussible va por su segundo álbum, pero Bostich y tú vienen trabajando juntos desde los 90s.

Sí, antes de que se creara Nortec, y nosotros dos fuimos incluso los que juntamos ese colectivo, los que hicimos el primer sello que sacó el primer disco, “Nortec Sampler” (1999). Ramón y yo  funcionamos al principio como los curadores o los productores de las primeras canciones.

Bost_SLos que no aprecian la música electrónica piensan que es aburrida y repetitiva, pero tú has dicho en entrevistas que sí es posible darle cambios a tu estilo entre disco y disco. Me imagino que la tecnología, siempre cambiante, los ha ayudado mucho en ese sentido; ¿hay algunas herramientas específicas que les sirvieron para “Bulevar 2000”?

Yo estudié Ingeniería de Sistemas en la universidad, en Tijuana, y estuve siempre muy expuesto a las nuevas tecnologías, porque también hice un servicio social que venía con la carrera, en el Instituto Politécnico Nacional, y recuerdo que en el 90 o el 91 ya tenía las primeras conexiones en red [de Internet], que me permitían comunicarme con gente de Estados Unidos y buscar información de bandas. Cuando salió Nortec, apliqué todo lo que tenía a la mano, para que se pudieran bajar los tracks en línea o aprovechar lo de Napster. La música de Nortec se distribuyó bastante.

Hoy en día, hay evidentemente nuevas tecnologías que usamos desde el momento de la producción, como el iPad, con aplicaciones que son abiertas y diseños que nosotros mismos hemos hecho para controlar nuestras máquinas en vivo. Cuando sale un nuevo aparato electrónico, estamos siempre abiertos a usarlo en nuestra música, porque una nueva tecnología te lleva necesariamente a una nueva forma de creación artística.


¿Cómo ha afectado todo eso a la fusión entre música electrónica y norteña que Uds. realizan? Me parece que no se meten demasiado en las letras polémicas, como las de los narcocorridos, y eso se ve acentuado en el nuevo álbum, donde los cantantes participantes usan letras en inglés.

No es tanto así; la música que hacemos es por lo general más instrumental, lo que puede llevar a pensar que no abordamos las temáticas que mencionas, y que son una realidad en la ciudad. Pero sí lo hacemos; realmente, lo de Nortec maneja de una u otra manera nuestras vivencias en la ciudad, lo que hacemos. En el nuevo disco, por ejemplo, el tema “Must Love” puede parecer una balada cuando lo escuchas por primera vez, pero tiene por ahí una voz con ‘vocoder’ que ni entiendes lo que está diciendo, pero que fue sacada de una especie de narcocorrido muy violento, sobre todo en relación a la falta de igualdad entre los géneros que existe en Tijuana. La letra hablaba de un tipo que golpea a su esposa mientras ella tiene que soportarlo. Recortamos todas las sílabas y las mezclamos ‘en random’, para que pareciera que está hablado en otro idioma.

Este es el disco menos instrumental de Nortec, porque hay muchos temas cantados. ¿Cómo se trabajó esa parte?

Son sólo dos voces: la de una chica de San Francisco, Kylee Swenson, del grupo Loquat, y la de un chico de Canadá, Bryce Kushnier [del grupo VItamins For You]. A él lo conocimos en Mutek, un festival de música electrónica, y después de eso fue a Tijuana, por gusto propio. Ya le habíamos platicado que teníamos la idea de hablar sobre el Bulevar 2000 [una avenida tan amplia como peligrosa]; él se puso a investigar, le dimos unos datos y terminó haciendo una letra que es como la de un cuate que está enamorado de esta chica pero que tiene que cruzar esta avenida de noche y se encuentra con una serie de situaciones que son presentadas de manera metafórica, pero que sí se refieren a la violencia que sucede allí.  Ahora la cosa ha cambiado un poco, pero en esa época, cruzar el bulevar era como jugar la ruleta [rusa].

Te escuché decir en otro momento que la idea de este álbum era mostrar una perspectiva de Tijuana que no fuera necesariamente la de sus residentes. ¿Fue por eso que eligieron a estos invitados “foráneos”?

Sí, porque son personas que conocimos en el camino, durante una gira, y que escuchaban los demos que armábamos en el hotel y que les poníamos. Eran ellos mismos los que escogían unos y dejaban otros. “Last View From Slussen” habla de un barrio de Estocolmo, por ejemplo; era el último día de la gira, es decir, un momento muy emotivo, por lo que la canción refleja un ambiente frío, como de nieve, aunque el sonido es a la vez muy melancólico, porque nadie se quería ir.

Y es un tema que no tiene muchas referencias norteñas…IMG_2849

Casi no las tiene, aunque mantiene el bajo sexto y el acordeón. Puede ser un presagio de lo que viene, pero vamos a seguir empleando la música norteña; lo que pasa es que creemos que con la música norteña se pueden hacer muchas cosas, de manera muy sencilla, porque lo que distingue a este tema es que no recurre a procesadores modernos, sino a unos pedales antiguos y una caja de ritmos de pilas, de ésas que son portátiles. Usamos en realidad los elementos que se usaban en el rock psicodélico de los 60s.

El primer sencillo, “I Count The Ways”, parece tener también un estilo medio setentero, medio funky, que tampoco corresponde exactamente al molde norteño.

Siempre terminamos utilizando los instrumentos norteños, como el acordeón y el bajo sexto; pero cuando grabamos los demos, hacemos piezas puramente electrónicas, que suenan como algo muy ‘vintage’, tipo Tangerine Dream, quizás con algo de ritmo [distinto]. Pero luego traemos a los músicos norteños y les decimos que hagan un ‘cover’ de la misma canción, y cuando vamos al estudio, decidimos el balance que nos gusta, como si se tratara de una receta de cocina o de una limonada.

Esta noche tocarán con una banda; ¿desde cuándo ocurre eso?

Ya habíamos tocado antes con una tambora, que es un conjunto de músicos que tiene tuba, percusiones y otros instrumentos de viento; pero se trataba realmente de algo más visual, porque uno que otro músico tocaba y el resto se quedaba sin hacer nada. Pero cuando hicimos [el primer álbum] “Tijuana Sound Machine” decidimos armar una banda que tuviera los elementos más representativos del género, es decir, el bajo sexto, el acordeón, la trompeta y la tuba, a lo que se suma un amigo, que se encarga de los videos y la parte visual. Ese es el grupo que nos acompaña; cuando tenemos más presupuesto, juntamos al ensamble completo, es decir, con las tres trompetas y los trombones.

Para terminar, ¿siguen viviendo en Tijuana?

Durante un tiempo, Bostich se fue a San Diego, pero fue algo temporal, y estaba de todos modos cerca de la frontera. Hace unos tres años, la situación estaba muy peligrosa en Tijuana, con mucha inseguridad, muchos temas de violencia y militares por las calles; pero ahora [la ciudad] se siente súper segura. Hace dos semanas tuve la oportunidad de tocar en Tampico, y ahí sí que está súper peligroso; se ven casas abandonadas, con impactos de bala, es decir, cosas que no se veían en Tijuana. Fue más algo de mala publicidad; ahora mismo puedes estar en la calle a las 5 o 6 de la mañana y no pasa nada.

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