Reseñas de cine

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Sep
23

Reseña de “MONEYBALL”

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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La foto que hemos elegido para iniciar este artículo no exhibe precisamente uno de los momentos más eufóricos de la película que aquí se comenta. De hecho, es una de las primeras imágenes que aparecen en la escena inaugural de "Moneyball, y muestra a Brad Pitt interpretando a un entrenador de béisbol que se encuentra en un estadio desierto mientras escucha a través de una radio portátil la transmisión de un partido que acaba de ser perdido por el equipo que dirige.

Aunque no es necesariamente representativa del espíritu general de la cinta, resulta adecuada para abrir este artículo, no sólo porque revela el ánimo del protagonista al inicio del filme, sino porque, en realidad, la confrontación de la derrota y de los sentimientos que ésta conlleva es un elemento esencial en el desarrollo de una historia que, como se puede esperar, plantea un camino difícil hacia la victoria.

Es más que probable que los que hemos crecido en países donde el deporte nacional es el fútbol y el béisbol resulta una disciplina incomprensible no sintamos inicialmente un entusiasmo demasiado grande por ver esta cinta, a diferencia de lo que ocurriría si se tratara de una sobre fútbol (o sea, ‘soccer’ para los agringados). Pero hay que decir que, fuera de la presencia de Pitt -que es una súper estrella del cine aquí, en la China y en la Cochinchina-, “Moneyball” merece verse porque tiene una trama interesante y unas grandes actuaciones, además de manejar situaciones a las que cualquiera puede haberse enfrentado, aunque lo haya hecho en campos laborales totalmente distintos.

Si le arrancamos cualquier detalle beisbolístico, la película -que representa el regreso a la dirección de Bennett Miller, ausente en las salas de cine desde su excelente “Capote” (2005)- cuenta la historia de un tipo que hizo de muy joven ciertos sacrificios para desarrollar una profesión en la que no logró concretar sus metas, y que se encuentra ahora tratando de que sean otros los que obtengan los resultados que fueron tan esquivos para él mismo. En ese sentido, el personaje requiere de una fortaleza emocional que le permita atravesar por etapas distintas, y Pitt –en algún momento considerado únicamente como una cara bonita- demuestra tener la suficiente madurez histriónica como para ocupar el puesto.

Moneyball4Con un dejo de arrogancia que le deja siempre espacio al carisma y a la sensibilidad, Pitt le otorga verosimilitud y forma cinematográfica a Billy Beane, el manager general de un equipo de béisbol (Oakland Athletics, más conocidos como los As) que pasó de perder todos sus partidos a convertirse en una auténtica sensación. Tras ver las fotos de Beane, resulta claro que las diferencias físicas entre el marido de Angelina Jolie y el representante deportivo son muchas; pero lo que importa aquí es que el actor logra que su interpretación sea convincente, a través de un desempeño que lo aleja de algunos de sus roles más conocidos, como el dócil protagonista de “The Curious Case of Benjamin Button” y el salvaje incitador de “Fight Club”.

Los músculos que ostenta tienen esta vez justificación, porque tanto el Beane auténtico como el de la ficción poseen un pasado deportivo y luchan consecuentemente por mantenerse en buen estado; pero los logros reales de la ‘performance’ de Pitt se encuentran en las prolongadas escenas de diálogo que su personaje sostiene, y que podrían parecer demasiado largas para una película sobre deportes si no estuvieran tan logradas y no fueran el verdadero sustento de la historia, firmada por los notables guionistas Aaron Sorkin (“The Social Network”) y Steven Zaillian (“American Gangster”).

En la cinta, los primeros duelos verbales del impulsivo Beane se dan con sus asistentes dentro del equipo, que se rehúsan a aceptar sus nuevas estrategias de trabajo (y que, en muchos casos, lucen realmente decrépitos); más adelante, el mismo personaje encuentra una contraparte adecuada en Peter Brand, un sujeto que parece su opuesto en casi todo sentido (tiene sobrepeso y es muy tímido), pero cuya habilidad con los números resultará decisiva para la reconfiguración histórica de los As.

Aunque es teóricamente el jefe del equipo, Beane tiene superiores, como se hace pronto evidente; por más que manifiesten a viva voz sus desacuerdos, los consejeros que lo rodean no pueden realmente hacer nada contra él, pero los empresarios que manejan al equipo no dudarán en ponerlo en la calle si su estrategia fracasa. Y lo cierto es que su estrategia luce particularmente riesgosa, porque pretende reconstruir a los As (que acaban de perder a tres jugadores clave) con la llegada de jugadores que nadie quiere, pero que para él y para Brand tienen talentos particulares que se puede -y se debe- desarrollar.

En la práctica, lo que sucede es no sólo una historia sobre mejoría personal y superación de obstáculos (es decir, lo que se suele ver en las “películas inspiradoras”, o como sea que se las llame en español), sino también una historia sobre una política institucional deportiva de tendencia extremadamente conservadora que, en vista de los hechos, parece afectar a varios equipos del mundo, aunque se encuentren en otra línea deportiva. Lo que Beane hace al desafiar tan abiertamente a sus asistentes es, en la práctica, un golpe de estado, que puede traerle consecuencias especialmente enojosas.Moneyball3

Por ese lado, la cinta no se apura en darle la razón, sino que muestra sus contradicciones (quiere que su equipo mejore, pero no le gusta alternar con los jugadores) y la posibilidad de que su plan resulte un fracaso (como era de esperarse, la nueva combinación tomará tiempo en cuajar, lo que se traduce mientras tanto en una serie de bochornosas derrotas). Además, los triunfos posteriores, con todo lo significativos que resultan para la trayectoria del equipo, no llegan hasta el nivel que anhela Beane, lo que le permite a la película mantenerse dentro de un cauce realista.

Cuando se encuentra entre hombres, “Moneyball” acierta. No ocurre lo mismo, sin embargo, cuando lo intenta con sus personajes femeninos; es de algún modo refrescante ver una película en la que Pitt no tenga siquiera un romance, aunque resulta difícil de creer que no haya tenido a una o varias damas al lado durante este duro trance.

Pero nos referimos, sobre todo, al modo en que se maneja al mayor desfogue emocional del protagonista, es decir, su hija Casey (Kerris Dorsey), que sí parece cumplir un papel accesorio, en el sentido de que no resulta muy creíble como la adolescente sincera y preocupada que, además, posee un enorme talento como insospechada cantante ‘indie’ (en esa línea, hasta el padrastro de la niña, que tiene una sola escena, resulta más logrado).

Por su parte, Johan Hill (que interpreta a Peter Brand, y que se lanzó a la fama con “Superbad”) no se encarga de un papel demasiado distinto al que le ha tocado en cintas más recientes como “Get Him to the Greek” y “Cyrus”, aunque el contexto sea completamente distinto y logre aportarle un discreto aire cómico a la historia. En todo caso, la película cuenta con un reparto lo suficientemente poderoso (en el que se incluye al gran Philip Seymour Hoffman) como para que la mayoría de sus escenas merezcan ser vistas.

Y, por supuesto, también tiene béisbol. No vamos a empezar a ver partidos de este deporte luego de haber visto “Moneyball” ni entendemos mejor sus reglas, pero es indudable que los fanáticos de la disciplina podrán disfrutar aún más la película, porque ésta contiene varias secuencias que reproducen de manera tan fiel como entusiasta lo que se ve y lo que se vive en un campo de juego.

Comentarios   

 
Íván
0 # Íván 07-10-2011 05:41
Billy Bean revolucionó el pensamiento del beisbol, ya que se fijó en estadísticas poco tradicionales y les dio más importancia que a las tradicionales, por ejemplo, para él es más importante que un jugador tenga un porcentaje de embasamiento de .350, aunque batee .280, que tener uno que batee .300 y su porcentaje de embasarse sea de .330.
En realidad son muchas las estadísticas del beisbol que empezaron a tomar mayor relevancia a partir de esta apuesta de Beane. A este convcepto es a lo que llaman hoy sabermetría.
Ahh, y Beane fue el primer jugador de Grandes Ligas en declarar públicamente que era gay, tal vez por ello no hay romance en la cinta.
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Emi
0 # Emi 24-10-2011 20:22
Iván, Billy Bean fue quien declaró ser gay. Billy Beane es el personaje del que se habla en esta historia (Moneyball). Son dos personas diferentes sin ninguna relación entre sí.
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