Reseñas de cine

Imprimir
Oct
16

Reseña de “LA PIEL QUE HABITO”

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

piel-habito-elena1

Para los cinéfilos de todo el mundo, el reencuentro entre el director Pedro Almodóvar y el actor Antonio Banderas es un verdadero motivo de júbilo. No habían hecho nada juntos desde “¡Atame!”, la película de 1990 que cimentó la fama internacional del segundo pero que, paradójicamente, propició su mudanza a los Estados Unidos y el inicio de una carrera hollywoodense que lo separó por completo de su mentor original.

Con todo lo bueno que resultó, “¡Atame!” no fue el único proyecto conjunto de los dos españoles; de hecho, recordamos con mucho aprecio “La ley del deseo” (1987), un excelente y polémico drama en el que Banderas interpretaba con inusitada valentía a un joven ‘gay’ obsesionado con un artista mayor.

La trayectoria ‘americana’ de Banderas [lee aquí la entrevista que le hicimos] es mucho más conocida, y va desde su personificación de “El Zorro” hasta la interpretación vocal de El Gato con Botas en la saga de “Shrek” (cuya existencia se prolonga ahora con "Puss in Boots"). Pero verlo en un papel tan arriesgado y complejo como el de “La piel que habito” (que se estrenó ayer de manera limitada) es comprobar que se trata de un actor con posibilidades mucho más amplias de las que suele ofrecerle la típica comedia gringa.

la_piel_3En este trabajo, Banderas hace del Dr. Robert Ledgard, un cirujano plástico de gran reputación que se encuentra trabajando en una revolucionaria técnica para elaborar un tipo de piel prácticamente indestructible. El problema es que su estrategia implica el uso de un manejo celular entre distintas especies que, por supuesto, será rechazado por sus superiores, quienes lo conminan a dar por terminado el proyecto.

Ledgard no opone resistencia, y el asunto podría haber terminado allí ante los ojos del espectador si es que Almodóvar no hubiera decidido meterse inmediatamente después, de manera cada vez más intrusiva, en la mansión del mismo doctor, quien esconde más de un secreto, empezando por la presencia de Vera (interpretada por Elena Anaya), una misteriosa mujer a la que no se le permite nunca abandonar la residencia,  y que se encuentra por lo tanto supervisada por una celosa ama de llaves (encarnada por la veterana Marisa Paredes).

En los últimos años, Almodóvar ha asumido plenamente una vena de ‘thriller’ clásico que le ha permitido brindarle a sus títulos un sentido del suspenso digno del mejor Hitchcock. Pero el manchego no es un simple copista (Banderas nos dijo de manera acertada que “Pedro es un género en sí mismo”), por lo que “La piel que habito” posee fuertes pinceladas de comedia negra y una generosa ración de irreverencia post-franquista que no se encontraban obviamente presentes ni en la obra del autor de “Notorious”  ni en la de los directores del ‘film noir’ estadounidense a los que alude fílmicamente.

Esta cinta tiene un giro dramático especialmente creativo que no revelaremos, pero es razonable decir que la película entera se maneja en términos polémicos, mediante la presencia de arcos narrativos que aluden sin cesar a la ruptura de los lazos familiares tradicionales, a la sexualidad aberrante, al uso de drogas y a lo transgénico (en distintos sentidos de la palabra). Serio y siniestro como nunca antes lo habíamos visto, Banderas desarrolla a un villano sumamente convincente, que puede actuar de manera completamente funcional ante la sociedad, pero es capaz de las mayores atrocidades en su vida privada.

No se trata tampoco de que Almodóvar haya decido incursionar súbitamente en el ‘gore’; aunque tiene una conclusión bastante violenta, la sangre se derrama de manera muy contenida a lo largo de la película, por lo que la agresividad de la misma se indica a veces fuera de cámara y, en otros casos, posee una impronta completamente psicológica.

La-piel-que-habito-elena_2Este es el filme de Almodóvar más cercano al género de terror que ha hecho en su carrera, y no cabe duda de que plantea muchas interrogantes morales que quedarán en la mente del espectador una vez que abandone la sala. Pero los espectadores sensibles no deben pensar que se trata de un producto truculento ni de algo francamente ofensivo, porque el cineasta tiene ahora el suficiente tacto y la suficiente elegancia artística como para que su historia no resulte indigesta.

Colabora mucho en esto un sentido del humor que se infiltra permanentemente en el relato, y que encuentra a veces refugio en el disparate (un recurso usado y abusado al inicio de su filmografía), como ocurre cuando se presenta al extravagante personaje de Zaca (Jan Cornet), un hijo del ama de llaves que es buscado por la policía, y cuya invasión de la casa de Ledgard resulta tan llamativa como inverosímil.

Le va mucho mejor, como ya dijimos, al personaje de Ledgar, interpretado por Banderas con una frialdad clínica que no le debe nada sus roles más comerciales; y no hay que dejar de lado a Anaya, quien se somete a toda clase de presiones físicas y emocionales en un papel fantástico que puede cambiar su carrera (hasta ahora, ha interpretado regularmente roles secundarios, aunque dejó en muchos un recuerdo imborrable tras hacer de una niñera sensual y ‘calenturienta’ en la recordada “Lucía y el sexo”).

Los placeres en la obra contemporánea de Almodóvar no se limitan al guión ni a las actuaciones, por supuesto, porque el paso del tiempo ha desarrollado también en él un sentido visual que le presta mucha atención al encuadre y recurre de manera sabia a las distintas posibilidades del ‘travelling’ y de la angulación.

Pero, en este sentido, uno de los aspectos estéticos más fascinantes de “La piel que habito” es la perspectiva que toma muchas veces la cámara para asumir el punto de vista de Ledgar, un tipo que tiene la casa llena de pinturas excéntricas y que observa a su hermosa creación a través de pantallas gigantes de televisión que parecen ser cuadros. Se trata, en suma, de una obra excepcional que tiene la ventaja de resultar perfecta para la temporada de Halloween sin que sus creadores lo hayan querido.

Comentarios   

 
Maribel Roda
0 # Maribel Roda 26-03-2012 23:51
Casi me salgo del cine; creo que con la edad Almodovar se volviò loco. A pesar delas alabanzas del reseñista de esta nota y de los premios de la pelìcula me parece horrible, abominable y asquerosa, màs alla`de lo que mi sensibilidad puede soportar. Para eso no voy al cine....
Responder | Reportar al moderador
 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar