Reseña de EXTRATERRESTRE
Texto: Sergio Burstein

Aunque no figuraba en la lista inicial de películas que se presentarían en el Festival de Cine de LA del 2011, “Extraterrestre” (llamada aquí “Extraterrestrial”) fue uno de los títulos más interesantes del evento entero y, sin duda alguna, el más interesante para todos los amantes locales del género fantástico que quedaron gratamente sorprendidos con “Los cronicrímenes” (“Timecrimes”, 2007), el estreno anterior del mismo director y guionista, Nacho Vigalondo [puedes ir aquí para leer la entrevista que le acabamos de hacer].
En consonancia con la reputación que debe mantener cada realizador del género que se respete, Vigalondo no ha repetido el plato anterior. Ciertamente, “Extraterrestre” (que se estrena este fin de semana en la sala Laemmle’s Noho 7 de North Hollywood, está ya en NY y Seattle y se encuentra además en VOD) es también una cinta de ciencia-ficción desarrollada y hecha en España, pero posee un concepto mucho menos enrevesado que el de “Los cronocrímenes” (resulta perfectamente comprensible desde el inicio mismo) y recurre a un generoso sentido del humor, digno de las mejores comedias de enredos.
A pesar de su título, “Extraterrestre” no es una película sobre alienígenas, del mismo modo en que “The Walking Dead” y la mayor parte de las películas sobre zombis no son en realidad sobre muertos vivientes; pero Vigalondo ha llevado la tendencia al extremo, puesto que (y esperamos que esto no sea un ‘spoiler’) no deja sólo de explicarse por completo el motivo de la llegada de estos seres a la Tierra, sino que los seres mismos nunca se ven, aunque se supone que están allí, porque los protagonistas pueden observar a simple vista un inmenso platillo volador que se encuentra suspendido a baja altura, del mismo modo en que lo hacía en la teleserie ochentera “V”.
La decisión no se debe evidentemente a razones de presupuesto (a estas alturas, Vigalondo es lo suficientemente famoso como para conseguir el dinero que quiera, como lo demuestra el hecho de que está haciendo un proyecto conjunto con Mark Millar, autor de “Kick-Ass”), sino al deseo de emplear a las criaturas como una simple excusa para mostrar las reacciones de sus personajes humanos ante una situación extrema.
Lo interesante aquí es que, sin dejar de lado el temor y la paranoia típica en esta clase de productos, la película toma como ruta más importante la del humor abierto y descarado, lo que se plasma en una serie de situaciones y de diálogos que no funcionarían si no fueran tan hilarantes, sobre todo para los que hablamos español y entendemos los giros idiomáticos del idioma oriundo de la Madre Patria (aunque debemos decir que el público de la función a la que asistimos, formado en su mayoría por anglosajones, rió también a mandíbula batiente).
Y es que si bien “Los cronocrímenes” era bastante seria, “Extraterrestre” se encuentra llena de personajes graciosos y ocurrentes, metidos en una serie de intrigas y de mentiras que dicen mucho de la condición humana ante la llegada de los visitantes imprevistos. Los alienígenas nunca se ven, pero luego de ver la película, es razonable imaginárselos en su nave, espiando a los terrícolas, sumidos en el mayor de los desconciertos ante las irracionales actitudes que muestran estos (es decir, en el plan en que se los suele presentar en muchas caricaturas).
La cinta empieza con unos créditos en negro que sólo permiten escuchar una fuerte música ‘tecno’. Muestran inmediatamente después a un tipo que despierta en una cama ajena y que, al poco rato, ve caminando a una mujer que evidentemente no reconoce. La situación se explica de inmediato por sí misma, y antes de que Julio (Julián Villagrán) tenga la posibilidad de conversar demasiado con Julia (Michelle Jenner), una chica que obviamente tuvo algo con él pero que no logra recordar, la trama agrega a dos personajes adicionales: Angel, un vecino fisgón e insoportable (Carlos Areces), y el mismísimo novio de la chica, Carlos (Raúl Cimas).
Estos cuatro personajes son suficientes para armar una historia en la que unos se encuentran en la luna, otros guardan secretos y unos más juegan sus cartas del mejor modo posible, pero en la que nadie resulta realmente inocente. Aunque el punto de vista se mantiene esencialmente en Villagrán y en Jenner, que hacen una muy buena pareja (ella es guapísima, por cierto), la parte más cómica recae en manos de los personajes de Angel y Carlos, porque son justamente los más irracionales y los más apasionados.
En medio de los disparates y de las bromas, Vigalondo se toma tiempo para complacer a los seguidores del fantástico con un relato en el que no faltan las referencias a clásicos de la ciencia-ficción terrorífica como “Invasion of the Body Snatchers” y “The Thing”, ya que en un momento dado de la película, por desesperación de algunos y por simple conveniencia de otros, los personajes empiezan a acusarse mutuamente de no ser quienes dicen ser, es decir, de haber sido suplantados por extraterrestres.
En manos de este hábil director, lo que podría haber servido únicamente para un ‘sketch’ televisivo adquiere proporciones decididamente cinematográficas, porque si bien no hay muchos efectos especiales ni persecuciones espectaculares, la cámara se coloca en posiciones siempre expresivas para graficar una historia que tiene algunas escenas callejeras muy bien ambientadas, pero que se desarrolla esencialmente al interior de un apartamento. Con este “Extraterrestre” en las salas, la diversión se encuentra asegurada.













