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Dic
25

Reseña de THE GIRL WITH THE DRAGON TATTOO

Texto: Sergio Burstein

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Aunque lleva el mismo título que llevó en inglés una película sueca del 2009 que llegó a estrenarse de manera limitada en los Estados Unidos, The Girl with the Dragon Tattoo -actualmente en cartelera- no es un ‘remake’ de aquella, sino de la novela que la inspiró, publicada por primera vez en el 2005.

El libro fue la primera parte de la trilogía “Millenium”, que se empezó a publicar poco después de la muerte de su autor Stieg Larsson, y cuyo impresionante éxito internacional tuvo mucho más que ver con la originalidad de su propuesta, la caracterización de sus personajes y su eficaz combinación de misterio, brutalidad y sexo que con el súbito e inesperado fallecimiento del escritor, quien tenía sólo 50 años.

En ese sentido, los fans de la saga habían tenido ya una dosis bastante generosa -tanto en la página como en el cine- de las correrías protagonizadas por la ‘hacker’ de aspecto ‘punkie’ Lisbeth Salander y el intrépido periodista Mikael Blomkvist. No dudamos, por lo tanto, que muchos de ellos se hayan preguntado por la necesidad de tener otra película sobre lo mismo, sobre todo cuando ésta iba a ser producida por Hollywood. Nosotros, en cambio, confiábamos instintivamente en ella, basados de manera casi exclusiva en las ya probadas cualidades de su director: David Fincher. Y no nos equivocamos.

Girl8Fincher no es sólo el tipo que dirigió “The Social Network”, un título que a principios de este año recibió cuatro Oscars, pero que es muy distinto a éste, sino también el que hizo “Seven” (1995) y “The Fight Club” (1999), dos películas que recibieron críticas contrastadas en su momento de estreno, pero que son sin duda alguna filmes de culto y mostraban un dominio temprano e especialmente interesante de esa combinación entre el suspenso y la violencia que tan necesaria resulta en “The Girl…”

Uno de los mayores temores que existían aquí es que esta nueva adaptación alterara o suavizara lo que se presenta en la novela (que es veces muy brutal) para complacer a la industria estadounidense; pero hay que entender que Fincher es el mismo cineasta que luchó arduamente contra el estudio cuando éste quiso cambiarle el final de “Seven”, en el que Brad Pitt encontraba la cabeza de su esposa en una caja, y que su actual posición de privilegio en el negocio le permite ahora imponer sus decisiones con menos negociaciones.

Por ese lado, esta versión fílmica se encuentra no sólo más apegada a la novela que la anterior (lo que tiene también que ver con su extensión, pues dura 2 horas y 40 minutos), sino que muestra de manera más directa y perturbadora los momentos de agresividad y de abusos sexuales. Los que se encuentren espantados ante temas semejantes deben saber que “The Girl…” tiene escenas muy explícitas de violación y de tortura, aunque deben saber también que éstas no se emplean de manera gratuita ni efectista, sino para darle énfasis a una historia que sirve de algún modo para denunciar la discriminación contra la mujer que existe aparentemente en Suecia y, por extensión, en varios lugares del mundo (de hecho, el título original del primer libro es “Los hombres que odiaban a las mujeres”).

Esto no quiere decir, por supuesto, que las feministas vayan a apoyar la película, ya que el mismo Fincher ha sido acusado por ellas de ser un misógino. Pero, si les sirve de consuelo, el personaje de Lisbeth no es el único que sufre en el film; y no sólo eso, sino que, en medio de los innumerables tormentos que ha sufrido en su vida, de su abierta actitud antisocial y de su fragilidad física, es una mujer fuerte que reacciona con contundencia ante todo lo que se le hace y, sobre todo, que emplea discretamente sus habilidades naturales para sacar adelante cualquier investigación criminal que se le encomiende.

Por ese lado, “The Girl..” aparece en la cartelera para convertirse de algún modo en la respuesta femenina -y muy adulta- a las peripecias mucho más inocentonas y cargadas de testosterona de “Sherlock Holmes: A Game of Shadows” (en la que, curiosamente, actúa la actriz que hizo de Lisbeth en la versión sueca) y “Mission: Impossible- Ghost Protocol”. Pero, fuera sus aspectos controvertidos, lo más importante es que desarrolla extensamente la fascinante premisa contenida en la investigación emprendida por sus protagonistas, mediante el empleo de unas escenas explicativas que nunca aburren (gracias al empleo de recursos fílmicos que no resultan intrusivos) y de unos ‘flashbacks’ de precisión milimétrica cuya eficacia le debe mucho al buen arte cinematográfico de su director.

Girl5En la película, Blomkivst (Daniel Craig) es contratado por el empresario Henrik Vanger (un soberbio Christopher Plummer), quien pretende  desentrañar el misterio tras la  desaparición de su sobrina, producida hace cuarenta años. Para ello, el periodista se instala en una cabaña cercana a las mansiones campestres en las que habitan los miembros de la familia Vanger, que parecen detestarse mutuamente, pero comparten un siniestro rasgo en común: el pasado nazi de sus antecesores inmediatos. En medio de este grato ambiente, Blomkivst conoce a Lisbeth (Rooney Mara), quien ha “hackeado” su computadora personal a pedido de Vanger y que tiene problemas propios con los que lidiar, relacionados sobre todo a las exigencias  hechas por un tutor sádico y pervertido (Yorick van Wageningen) que acaba de serle asignado.

Como se puede ver, la historia tiene muchas ramificaciones y hasta ambiciones de tinte internacionalista; y aunque esta versión se encuentra hablada completamente en inglés, Fincher decidió mantenerla en sus locaciones de origen, lo que tiene sentido si se considera que la  geografía (una gélida región suiza) y el ambiente histórico (relacionado a los nazis) eran elementos intrínsecos de la trama.

Aunque no somos suecos ni hablamos su lengua, nos imaginamos que la impresión de realismo de la película se desmoronaría ante nosotros si lo fuéramos; pero, más allá de este reparo, “The Girl…” es no sólo una adaptación magnífica, que supera incluso por momentos a la novela de base al enfocar su mirada en la fascinante Lisbeth (con tatuajes y todo) y no divagar tanto en otros terrenos, sino que funciona muy bien como una obra de misterio y se convierte por méritos propios en una de las películas más excitantes del año.

Y lo hace no sólo con la ayuda de Craig (ampliamente conocido por ser el más reciente James Bond), quien actúa con menos frialdad que de costumbre, sino sobre todo gracias a los brillantes aportes de Mara, quien era prácticamente una desconocida hasta el momento, pero que se pondrá indiscutiblemente en la mira de todos luego de cumplir un memorable papel cuyas exigencias la obligan a desnudarse tanto física como emocionalmente, y que le permiten además otorgarle a Lisbeth unos rasgos emocionales que se encontraban bastante descuidados en sus presentaciones anteriores.

Por último, sería injusto dejar de lado a la estupenda banda sonora realizada por Trent Reznor, quien refuerza el crujiente suspenso de la oscura aventura con sus punzantes artilugios electrónicos, y engalana los créditos iniciales con un poderoso 'cover' del "Immigrant Song" de Led Zeppelin. 

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