Reseñas de cine

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Ene
04

Reseña de A SEPARATION (candidata de Irán a las nominaciones al Oscar)

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Hace unos días, publicamos el resultado de nuestra delicada conversación con Ashgar Farhadi, director y guionista de “A Separation” [léanla aquí], una cinta que, además de encontrarse en salas de Los Angeles y Nueva York desde el viernes pasado y de expandirse esta semana a otras ciudades, es la candidata oficial de Irán a las nominaciones al Oscar que se harán en la categoría de Mejor Película Extranjera (y una de las nominadas confirmadas en la misma categoría del Globo de Oro).

Si decimos que la conversación fue delicada es porque, como muchos sabrán, la situación en ese país no es un precisamente un lecho de rosas para los que no son devotos del islamismo radical, y ese selecto grupo incluye evidentemente a varios artistas y cineastas de importancia.

En realidad, el temor para mostrar abiertamente lo que ocurre por allá en términos de libertades civiles y derechos de la mujer es tan grande que los informes fílmicos más completos que nos han llegado han sido creaciones de iraníes que viven en el extranjero; el caso más conocido es probablemente el de “Persepolis”, de Marjane Satrapi, aunque hace poco publicamos la reseña de “Circumstance”, una película hecha por Maryam Keshavarz -una iraní que vive en Nueva York- que se desarrolla supuestamente en Teherán (aunque se filmó en el Líbano) y muestra el modo en el que unas adolescentes liberadas se las ingenian para burlarse sistemáticamente de la represión institucionalizada.

Pero la prueba más convincente de lo que allí sucede nos llegó gracias a “This Is Not a Film”, un impresionante documental que sí se hizo en Irán de manera clandestina -y que vimos en un reciente festival de cine-. Está ‘protagonizado’ por Jafar Panahi, un veterano cineasta que acaba de ser condenado a seis años de cárcel y prohibido de salir del país en 20 años luego de darle su apoyo a un político de oposición. Se sabe que su caso no es el único y que, además, cualquiera que manifieste públicamente su desacuerdo con los castigos se expone a sufrir una suerte semejante.

Separation2Eso es justamente lo que estuvo a punto de pasarle a Farhadi, un director más joven, cuando dio unas declaraciones de respaldo a Panahi que pudieron costarle su carrera cinematográfica y que, en primer lugar, lo obligaron a detener momentáneamente el rodaje de su quinta película, “A Separation”. Lo interesante del caso es que Farhadi no es un realizador que muestre abiertamente su postura política en el cine que hace ni que parezca desafiar al régimen; pero eso no quiere decir que desempeñe un trabajo complaciente ni parcializado con su gobierno, sino que ha encontrado aparentemente en la pantalla una forma de deslizar sus comentarios que lo pone en mucho menos riesgo que cuando los dice en persona y que, de paso, le permite superar la censura oficial.

No estamos completamente seguros de que “A Separation” sea un retrato completamente honesto y abierto de la sociedad iraní, pero lo interesante es que no necesita realmente serlo, porque se enfoca en un caso específico y muy doméstico. Sea como sea, se siente profundamente realista, con el respaldo de un lenguaje visual casi documental (se emplea mucho la cámara en mano) y de unas actuaciones tan notables como naturalistas.

A pesar de su aparente sencillez, y más allá del contexto en el que se desarrolla, esta cinta analiza sabiamente los límites de la moral humana a través de una situación incómoda pero nada truculenta, y ésa es probablemente la razón principal por la que le ha gustado tanto a los críticos de todo el mundo. Su primera escena, desarrollada con una toma única e impecable, muestra a una pareja (Nader, interpretado por Peyman Moadi, y su esposa Simin, en manos de la actriz Leila Hatami) que acude a un funcionario al que nunca se ve con el fin de separarse, lo que hace suponer que la película entera tratará sobre el conflicto entre estas dos personas.

Pero, con el paso de los minutos, se hace evidente que se presentarán otros problemas, ya que el esposo es acusado por Razieh (Sareh Bayat), una empleada temporal, de haberle ocasionado un daño irreparable tras una intensa discusión relacionada a asuntos domésticos que terminó con su expulsión forzada de la casa del primero. El enredo judicial que sigue después involucra no sólo a Nader y a Razieh, sino también a Simin y a Hodjat (Shahab Hosseini), el esposo de Razieh.

Separation3Farhadi intenta adoptar permanentemente una postura objetiva que se relaciona no sólo a la exhibición de sus personajes -cuyos puntos de vista se toman siempre en consideración-, sino también al manejo de una cámara que no parece ocultar nada, pero que deja a la vez los suficientes cables sueltos como para que el espectador se vea forzado a recordar lo que ha visto anteriormente para sacar sus propias conclusiones.

Ninguno de los personajes de “A Separation” luce intrínsecamente malvado o manipulador; en todo caso, las circunstancias de la vida y sus propias manías son los que los llevan a actuar de determinada manera (además, por supuesto, de la efusividad de sus temperamentos, muy típicos del Oriente Medio). Y es por allí donde se cuelan las insinuaciones sociales, porque una de las parejas es educada, progresista y adinerada, mientras que la otra proviene de un medio pobre y religioso.

A medida que el enfrentamiento crece, cada uno de sus integrantes va mostrando más características propias y, de paso, enfrentándose de un modo u otro a un sistema que parece estar más interesado en la imposición de penalidades que en la búsqueda de soluciones, aunque sus representantes en la ficción no lo exhiban de forma descarada.

En varias entrevistas, Farhadi ha rechazado la necesidad de explicar con demasiados detalles lo que sucede en la trama, lo que puede ser visto por un lado como un acto de defensa personal, pero también como un deseo artístico legítimo de que la audiencia decida por sí misma. ¿Es el título de la cinta una simple alusión a la separación entre Simin y Nader, o alude además a las distancias que existen entre ellos y la otra pareja? ¿Será también una referencia a la cada vez más creciente desconexión entre el islamismo extremo y la realidad contemporánea? Para decidirlo, tendrán que verla con sus propios ojos. No se arrepentirán, porque es una gran película que, además, tiene serias posibilidades de ser la triunfadora internacional en la noche del Oscar.

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