Reseñas de cine

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Ene
21

Reseña de MISS BALA

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Aunque muchos pretendan ignorarlo, el impresionante nivel de violencia que se vive en México es tan preocupante como evidente. Y, como ha ocurrido en muchos países del mundo que han sufrido situaciones semejantes -y mantenido a la vez unas condiciones mínimamente democráticas-, el cine le ha servido a algunos para volcar sus inquietudes por un tema que no por controvertido deja de ser trascendente.

En los últimos meses, los latinos que vivimos en Los Angeles hemos tenido la oportunidad de ver dos películas mexicanas recientes que lidian con la situación: una de ellas, “Salvando al soldado Pérez”, es una comedia disparatada y no demasiado lograda que algunos cuestionaron por el ‘glamour’ que le daba a los ‘narcos’, y la otra, “El infierno”, es una cinta que, en medio de su tendencia farsesca, manejaba un gran oficio cinematográfico y planteaba una mirada más comprensiva.

La lista se ve sumada a partir de hoy con el estreno en L.A. y Los Angeles de Miss Bala, que es sin duda la versión más seria y más dramática del conjunto, pero dueña a la vez de una falta de excesos que le otorga un aire particularmente realista. Se trata de una cinta dirigida por Gerardo Naranjo, autor de las celebradas “Drama/Mex” y “Voy a explotar” y, por lo tanto, orientado hasta el momento hacia una impronta independiente que determinados críticos relacionaron con la Nueva Ola francesa de los 60.

miss-bala05Por ese lado, “Miss Bala” mantiene la crudeza y la falta de sentimentalismo de sus antecesoras; pero la sorpresa más grata es que las combina con arranques propios del cine clásico de acción, lo que marca una novedad en el caso de Naranjo y se encuentra relacionado a su trabajo con el co-guionista Mauricio Katz, quien posee una escuela más hollywoodense, como nos lo contó el mismo director en una extensa entrevista que publicamos aquí.

Estas secuencias no se encuentran llenas de efectos especiales ni de cámaras lentas, sino que mantienen un gran sentido de verosimilitud que, además, va estrechamente de la mano con el manejo de un punto de vista muy preciso, el de una joven mujer llamada Laura (interpretada por Stephanie Sigman), que aparece en todas las escenas y, por ello mismo, se convierte en un lazo de conexión directo para trasladar al espectador a un siniestro mundo del crimen que se muestra siempre con impactante honestidad, y que se oculta también a veces, en concordancia con la mirada de un personaje inocente que se ve involuntariamente involucrado en este universo.

Como ocurrió en el caso real en el que basó el guión, Laura es una muchacha que accede al puesto más importante de un concurso de belleza (en la película, Miss Baja California) debido a ciertas conexiones que se ha visto obligada a labrar. En el filme, que según todos los indicios se aparta mucho del hecho real, la chica cae en las redes de los mafiosos por tratar de ayudar a una amiga y porque, evidentemente, forma parte de una familia pobre y no tiene quien la proteja. Sin grandes aspavientos ni declaraciones de principios, “Miss Bala” deja pronto en claro que lo que le interesa es mostrar el modo en que una persona común y corriente se encuentra muchas veces a merced de desgracias así cuando se vive una situación de tanta inestabilidad y falta de control como la que afecta al norte del país vecino.

Por ese lado, y en medio de las críticas que ha recibido por encargarse del complicado tema, la cita de Naranjo no muestra atisbos de explotación ni de aprovechamiento, porque no es realmente explícita en su exhibición de la violencia ni del evidente abuso sexual al que se ve sometida Laura en manos -por no mencionar otras partes corporales- de Lino, el “jefe de jefes”, que es interpretado con absoluta competencia por Noé Hernández, un tipo que parece ser muy agradable en persona, pero que metido en el papel resulta tan aterrador como repulsivo.miss-bala-8701

“Miss Bala” se filmó en Aguas Calientes, y aunque no sabemos realmente si logra reproducir con fidelidad la atmósfera de las calles de Tijuana en las que la historia se desarrolla, la ambientación resultó para nosotros absolutamente convincente, así como las escenas de persecución (en cierto momento, Laura trata de escapar de sus factores) y las de acción, encabezadas por una desconcertante balacera que nos mete de lleno en el momento. Aunque Naranjo es un tipo de clase media,logra plasmar adecuadamente las aspiraciones y las conductas de las clases populares de provincia, con sus atuendos, sus actitudes y su estentórea música.

Hay algunas otras secuencias que no nos convencieron del todo, como una que se desarrolla en medio del concurso de belleza y que nos pareció desenfocada, lo que pudo deberse quizás a un desperfecto técnico de la sala, pero era con mayores probabilidades parte de la estética, con la probable finalidad de quitarle cualquier atisbo de glamour al evento. 

Lo más curioso es que, en desmedro de sus evidentes méritos en cuanto a la propuesta narrativa y de su meticuloso cuidado en el lenguaje cinematográfico, la película no nos dejó completamente impresionados; no sabemos si esto se debe a que su tratamiento es tan naturalista que no nos provoca sorpresa, a que estamos ya desensibilizados ante lo que vemos en los noticieros o a que el personaje de Laura se deja llevar demasiado por los hechos y no asume nunca una posición demasiado activa e involvente. Sea como sea, es un trabajo importante que hay que ver, y que merece celebrarse también por su sinceridad completa, aunque ésta pueda ser confundida con pesimismo y desesperación.

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