Reseñas de cine

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Feb
18

Reseña de NOW & LATER

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Angela (Shari Solanis) es una inmigrante nicaraguense que vive en un desolado edificio de Los Angeles. Sus padres, unos médicos comprometidos con causas sociales que colaboraban con los guerrilleros sandinistas, fueron asesinados por las fuerzas aliadas al sangriento dictador Somoza, y en tributo a su memoria, la aguerrida muchacha mantiene una posición muy crítica sobre el rol cumplido por los políticos estadounidenses en los países latinoamericanos.

¿Qué tiene esto que ver con un título  que muchos han querido catalogar casi como un filme pornográfico? Sucede que, en medio de sus razonables predicamentos sobre el nefasto papel del Capitalismo gringo en el resto del mundo, la chica se dedica a tener sexo duro con Bill (James Wortham), un banquero caído en desgracia y, eventualmente, con Diego (Adrián Quiñonez), un fotógrafo periodístico que se encuentra de paso. Y estos son sólo los compañeros de cama -y de azotea- que tiene en los escasos días que se muestran en la película.

A fin de cuentas, el papel de la impetuosa centroamericana en el país del que no tiene una opinión precisamente positiva parece ser más el de copular con quien se le ponga delante que el de difundir su bien fundamentada ideología. Esa es la principal contradicción de “Now & Later”, una cinta llena de ideas apasionantes y de largas ambiciones, pero sin una intención realmente precisa.

Now__Later_2En medio de todo, vale la pena reconocer la valentía y la audacia de un filme que combina escenas del sexo más explícito (y probablemente real) con un intento francamente didáctico por brindar información histórica sobre unas realidades que, como el personaje de Angela se empeña en repetir, muchos de los habitantes de los Estados Unidos ignoran por completo.

El peso político de la historia proviene de su director y guionista, Philippe Diaz, que a pesar de tener un apellido latino, nació en París, y siguió estudios de filosofía en la Sorbona (una carrera que habla abiertamente de sus méritos intelectuales).

De hecho, el tratamiento que le da al sexo en esta película tiene mucho más que ver con los desprejuiciados modos del cine europeo que con el conservadurismo habitual de los países latinoamericanos.

Curiosamente, Diaz parece creer y no creer a la vez en el poder de las imágenes: muestra las relaciones sexuales con franqueza y apertura, hasta el punto de que parece claro que los actores las tuvieron realmente, pero trata a la vez de explicar con largos discursos las maldades del ejército yanqui.

Sin corroboración visual o actual de ningún tipo, las aseveraciones de la muchacha terminan sintiéndose como opiniones, a pesar de que el director parece creer firmemente en lo que proclama, como lo prueba el hecho de que, antes de esto, él mismo se encontró al mando de “The End of Poverty?” (2008).


Now3El polémico documental recorría varias ciudades del mundo y entrevistaba a toda clase de analistas para brindar una soberbia lección de Historia sobre las repercusiones del Colonialismo europeo y del Capitalismo moderno en las naciones pobres; en este caso, las teorías presentadas sí tenían un buen sustento.

Por supuesto, los meritorios créditos de Diaz no garantizan que los revolucionarios tercermundistas de la vida real apoyen la conducta libertina de la fogosa compañera que protagoniza “Now & Later”; pero tampoco le quitan valor alguno a la actuación de Solanis, ama y dueña de un desenfado y de una libertad que calzan perfectamente con el carácter de su personaje, y que sirven de necesario contrapeso para el inerte desempeño de Wortham.

Para reafirmar su identificación con los ideales socialistas, Diaz presenta una banda sonora en la que desfilan piezas musicales interpretadas por pilares de la “canción protesta”, como Canto Libre, Carlos Puebla y Quilapayún.

Filmada en un formato de video que se hace evidente sobre la pantalla, “Now & Later” no impresiona por sus virtudes visuales, sino por su atrevimiento. Pero no deja de ser curioso que las reacciones más inflamadas que provoca provengan de las diatribas políticas de su protagonista y no de unas escenas sexuales que, por más explícitas que sean, terminan resultando poco excitantes.