Reseñas de cine

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Mar
05

Reseña de LET THE BULLETS FLY

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Sin contar a las películas de Bruce Lee, hay una gran cantidad de latinos que no se exponen voluntariamente al cine chino. Es una lástima, porque éste ha traído en los últimos años varias sorpresas de consideración internacional, excediendo los ya proverbiales logros de John Woo y Ang Lee (que, dicho sea de paso, es taiwanés) y las empresas más artísticas de Zhang Yimou.

Este es justamente el caso de Jiang Wen, quien se hizo inicialmente popular como actor, pero que es considerado ahora como unos de los puntales de la “generación de los 90” debido a su trabajo de dirección en títulos como “In the Heat of the Sun” y “Devils on the Doorstep”. “Let the Bullets Fly”, que se estrenó el viernes en salas selectas de Los Angeles y Nueva York y se extiende en las semanas sucesivas a otras ciudades, es su cuarto largometraje tras la cámara (y frente a ella, ya que también lo protagoniza). Por si les interesa el dato, luego de estrenarse en China, se convirtió en la película más taquillera de toda la historia en ese país.

Para empezar, es necesario decir que si bien ésta es una película de época (género que espanta ya a algunos), se trata también de una comedia, lo que hace que muchas de sus escenas tengan un sorprendente tinte humorístico. Esto no quiere decir que Wen se haya tomado las cosas a la ligera, porque el guión (co-escrito por él mismo), sin ser complicado, apunta a varias direcciones y tiene desvíos interesantes.

yun-fat-1En la primera secuencia, ubicada en 1919, vemos a un grupo de bandoleros que ataca un tren imperial y que, luego de someter a sus ocupantes (lo que en otras palabras quiere decir que casi todos resultan muertos), descubre que no hay botín alguno en el vehículo, por lo que su jefe (“Pocky” Zhang, interpretado por el mismo Wen) decide ‘convencer’ a uno de los sobrevivientes, el consejero Tang (Ge You) para que lo deje ponerse en el papel del gobernador fallecido y emplear de ese modo su poder en el pueblo al que el tren se dirigía.

Además de que esta introducción plantea ya una idea temática interesante (Tang le dice a “Pocky” que puede obtener más dinero en un mes como político corrupto que en un año como asaltante), muestra el gran instinto visual de Wen, quien filma todo el proceso con mucho ímpetu, empleando angulaciones, trucos de edición y movimientos de cámara que presagian el advenimiento de un gran director de acción.

Pero, en medio de sus disparos y de sus peleas (que son en realidad escasos), “Let the Bullets Fly” es una comedia dramática de enredos en la que la verdadera esencia narrativa se inicia cuando este peculiar grupo llega al pueblo de Goose, donde los trámites no se darán de manera tan fácil para “Pocky”, debido sobre todo a que el lugar se encuentra controlado ya por el tiránico Maestro Huang (Chow Yun Fat).

Lo que sigue es un largo juego (la cinta dura 132 minutos) entre “Pocky” y Huag, con Tang en el medio, que se respalda en las posibilidades humorísticas de las situaciones y, evidentemente, en el estupendo trabajo de los tres actores, que han tenido largas y productivas carreras dentro del cine asiático.

Pero “Let the Bullets Fly” no es un trabajo ‘indie’ ni un filme que se desarrolla entre cuatro paredes, porque además de contar con un impresionante despliegue de producción e incontables locaciones, los tres protagonistas se encuentran rodeados de una multitud de personajes que cumplen roles de distinta importancia a lo largo de la historia, empezando por los siete secuaces de “Pocky” (a quienes se conoce únicamente como números) y terminando por Flora (Zhou Yun), una cariñosa prostituta que trabaja en el burdel privado de Huang.

numbersixAunque varias escenas se resuelven con ese desparpajo exagerado e irreal para la mentalidad occidental que hemos visto en varias películas chinas, la cinta tiene momentos mucho más serios y marcados por rasgos psicológicos, como los que muestran las engañosas reuniones en las que los distintos funcionarios (legítimos o no) tratan de llegar a un acuerdo que les permita sacar el máximo provecho posible de la situación. Hay más quiebres llamativos, sobre todo después de que “Pocky” se da cuenta de que Huang es un opresor del pueblo que merece ser detenido (lo que en la práctica lo vuelve más delincuente que él mismo) y Tang se enfrenta a ciertos problemas familiares especialmente dolorosos.

“Let the Bullets Fly” es una comedia, sí, pero una en que cada acción irresponsable tiene una consecuencia muy real, lo que se traduce en la muerte de varios personajes, incluyendo la del hijo adoptivo de “Pocky”, plasmada en una secuencia particularmente sangrienta que lo encuentra abriéndose el estómago con un cuchillo para probar que no es responsable del robo de un plato de comida.

Esta clase de detalles podrán desconcertar a los espectadores acostumbrados a comedias en las que los personajes salen siempre libres de todo mal, pero no deberían ser un problema para los que se encuentren interesados en ver una buena película extranjera en la que las claves de humor y los códigos de honor adquieren un significado distinto, pero que encuentra un justo balance entre la comicidad, el movimiento y los respiros reflexivos (aunque es necesario decir que decepcionará indudablemente a los que esperen generosas dosis de acción y de artes marciales).

En todo caso, su sensibilidad no debe ser tan ajena a la estadounidense, ya que se está diciendo ahora que un estudio local indeterminado ha comprado los derechos necesarios para hacer un “remake”. Véanla primero en su versión original.

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