Reseñas de cine

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Mar
18

Reseña de THE LINCOLN LAWYER

Escrito por Sergio Burstein

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En los últimos años, Matthew McConaughey se ha puesto al nivel de las audiencias más complacientes al aceptar un sinnúmero de roles en comedias románticas que, por lo general, han tenido un mal recibimiento de la crítica.

Es evidente que el carismático actor no iba a poder establecer un lugar de mínima trascendencia en los anales del cine con títulos como “Fool’s  Gold”, “Surfer, Dude” y “Ghosts of Girlfriends Past”; y eso tiene que haberlo llevado a  aceptar con entusiasmo la invitación para participar en “The Lincoln Lawyer”, donde interpreta un rol que, a nivel de calidad, resulta inmensamente superior a lo que ha hecho como protagonista a lo largo de la última década.

En esta mezcla de drama jurídico y thriller de connotaciones morales, el tejano muestra un nivel interpretativo que no se esperaba ya de él, y que alcanza su clímax cuando el personaje que interpreta se enfrenta directamente a esa clase de conflictos (es decir, los serios y complejos) que brillaban por su ausencia en sus propuestas recientes.

LL_2-reviewEn vista de la mediocridad de dichos roles, de nuestra falta de lectura de la novela original de Michael Connelly y de nuestra ignorancia  sobre el trabajo del joven director Brad Furman (que tuvo comentarios divididos con su película anterior, “The Take”), no sabíamos realmente qué esperar de este filme.

Pero debemos decir que nos sentimos gratamente sorprendidos desde la escena de apertura, una efectiva combinación de estilos contemporáneos y guiños a la escuela cinematográfica de los 70s (sobre todo en lo que respecta a las técnicas de pantalla partida) que llegó servida con una generosa ración de música soul.

La cinta mantiene siempre un ambiente de artificio que contrasta, quizás involuntariamente, con sus intenciones realistas, empujada por un ambicioso tono de thriller y encabezada por unos actores que, al ser tan reconocibles, diluyen aún más la impresión de que se trata de algo espontáneo.

Pero Furman -un residente reciente de Los Angeles- aprovecha el entorno urbano en que nos encontramos para sacarle el jugo a locaciones que no se emplean normalmente en el cine de gran escala (o en el que se no dedique a reflejar el espíritu ‘gangsta’), y que en este caso van desde Inglewood hasta Boyle Heights. De ese modo, Los Angeles ‘real’ se convierte en un protagonista más, con sus contrastes, sus atractivos y sus contradicciones.

LL_3-_reviewEl filme recurre también a otras estrategias íntimamente relacionadas con el cine moderno, jugando con puntos de vista y flashbacks que van cambiando según lo que cuenta cada uno de los implicados. Las escenas del juicio en el que Mick Haller (el personaje interpretado por McCaughney) debe probar la inocencia de su acaudalado cliente, Louis Roulet (Ryan Philippe), son importantes para el desarrollo de la trama, pero no hacen que “The Lincoln Lawyer” se convierta en otro ‘drama de corte’; y esto se ve reforzado por la original idea de que Haller no tenga una oficina, sino que reciba sus casos a bordo de un autómovil (el Lincoln del título) que se encuentra siempre en movimiento.

A pesar de su carisma y de su competencia, Haller tiene problemas con la bebida, y cuando estos se suman a las profundas dudas que siente sobre la inocencia de su protegido, le brinda a McConaughey la posibilidad de interpretar a un personaje que empieza como un tipo seguro y vanidoso (es decir, semejante al de las películas recientes del mismo actor), pero que poco a poco deja aflorar sentimientos contradictorios y sufre una impetuosa transformación física y espiritual.

Como era de esperarse, y en consonancia con el estilo de los best-sellers estadounidenses del género, la historia tiene muchos personajes, vueltas de tuerca y sorpresas.

No todos funcionan. Marisa Tomei está encantadora, como siempre, pero su interpretación no aporta gran cosa al desarrollo del relato; varias de las decisiones legales que se dan en la corte resultan discutibles; y el desenlace no es necesariamente verosímil.

Pero, por lo general, los trucos empleados se adaptan muy bien al nivel de artificio del que hablamos más arriba. A fin de cuentas, “The Lincoln Lawyer” es una película que, en medio de sus imperfecciones, se deja ver con gran gusto.

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