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Mar
22

Reseña de THE RAID: REDEMPTION

Texto: Sergio Burstein

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Hay mucha gente que dice estar cansada de ver tanta violencia en el cine; pero lo más probable es que estén en realidad hartos de ver películas malas en las que la violencia es gratuita o se encuentra simplemente filmada con una falta de destreza que acentúa su caótica expresión.

“The Raid: Redemption” es, en cambio, una cinta decididamente R en la que los estallidos de agresividad resultan incontables, pero que se encuentran siempre presentados con un dominio cinematográfico que dejará a cualquier espectador con la boca abierta. No es, por supuesto, un trabajo destinado originalmente a un público femenino, porque tiene a un solo personaje del “sexo débil” -que es completamente secundario- y se encuentra sobrecargado de adrenalina; pero cualquier persona con un mínimo aprecio por el buen cine de acción tendría que celebrar su llegada.

Bueno, es probable en realidad que tenga dificultades incluso con esta clase de audiencia si nos referimos a la anglosajona, porque es una cinta filmada en Indonesia, con actores locales, que se encuentra completamente hablada en el idioma del país asiático, lo que ha hecho, entre otras cosas, que obtenga una distribución limitada por aquí (sale mañana en L.A., NY, San Francisco y Chicago, y se extiende después de manera paulatina a otras ciudades estadounidenses, como se detalla en esta lista).

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Pero nos ha gustado tantos que tenemos que convertirnos en abogados del diablo para promocionarla, y en ese sentido, puede ser útil informarles que ha causado tanta sensación entre los grandes miembros de la industria que la han visto que estos se encuentran ya planeando un ‘remake’ hollywoodense.

La trama de “The Raid” (que es a fin de cuentas su título original -es decir, una vez traducido, porque el indonesio es “Serbuan Maut”-) es desconcertantemente simple: trata sobre un comando policial especializado que debe tomar por asalto un edificio en el que se encuentra albergado un grupo de mafiosos. La sencillez del argumento no da pie a un desarrollo demasiado complejo de los personajes (ésa sería nuestra principal queja), pero resulta por otro lado ideal para centrarse en lo que aquí importa, es decir, el asalto mismo, presentado con un ímpetu y una lógica que nos mantienen no sólo pegados a nuestros asiento, sino que permiten que las vertiginosos hechos que transcurren en la pantalla se sigan sin ningún problema.

No queremos decir con esto que se trate de un filme realista, porque la mayoría de los personajes se someten a una serie interminable de peleas que serían imposibles de resistir para alguien que no fuera un superhéroe. Pero lo que sí se encuentra muy desarrollado es la impresión de realismo y de verosimilitud, ya que lejos de recurrir a efectos digitales, sombras engañosas y cámaras lentas, todo lo que se ve respeta las leyes de la física, de la casualidad y de las posibilidades.

Nada de esto tendría importancia si lo que se aprecia no resultara tan espectacular e inclemente, orquestado a través de unas brillantes coreografías que son seguidas de manera inexplicable (pero comprensible) por la cámara, y que generan un nivel de adrenalina que no habíamos sentido desde hace mucho tiempo en las salas de cine. Hay que darle un enorme crédito por esto al director Gareth Evans, que no es oriental, sino galés; pero también al protagonista, Iko Uwais, un intérprete indonesio que fue entrenado en las lides del Pencak Silat (un tipo de pelea tradicional de su país) desde que tenía 10 años, y que coordinó todas las coreografías del filme.

5En este punto, nos damos cuenta de que hemos dejado de lado un detalle particularmente importante: además de ser una gran cinta de acción, “The Raid” es una gran cinta de artes marciales. Y no de cualquier arte marcial, sino de una combinación de estilos que le otorgan diversidad a los encuentros, y cuya novedad mayor se encuentra en el empleo del Silat, cuya técnica es de lo más vistosa.

Ya lo hemos dicho antes, pero éste es un producto para adultos. Tiene golpes, patadas, tiroteos, machetes, torturas, ‘gore’, niños muertos (sicarios infantiles) y una tensión que se ve acentuada por la banda sonora compuesta especialmente para las copias destinadas a los Estados Unidos por Mike Shinoda (de Linkin Park) y Joseph Trapanese (autor de la música de “Tron: Legacy”).

La faena -que se desarrolla completamente al interior de una única locación, el edificio- no tiene casi descanso, y cuando lo tiene, es para intentar otorgarle una personalidad más o menos definida a sus participantes, lo que se logra a veces con unos quiebres dramáticos que serían predecibles si no se encontraran insertados en medio de una situación tan presurosa. No podemos olvidar tampoco una notable escena de suspenso en la que Uwais se esconde entre dos muros 'falsos' mientras el villano principal los atraviesa con una espada, en lo que constituye ya una secuencia digna de antología (y que posee además una culminación inesperadamente astuta).

Detestamos las frases hechas, pero no nos queda más remedio que decir ésta: si tienes que ver una sola película de acción en el 2012, que sea “The Raid: Redemption”. Sospechamos que la versión ‘gringa’ (cuya dirección no estará en manos de Evans) no le llegará ni a los talones.

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