Reseña de THE AVENGERS
Texto: Sergio Burstein

El equipo de superhéroes ha estado suelto en varios países del mundo desde hace varios días, pero, para desconcierto de sus innumerables fans locales, se estrena recién en los Estados Unidos el próximo viernes, luego de haber arrasado la taquilla internacional con $178.4 millones en su primer fin de semana.
A estas alturas, es probable que los que se interesen en el filme sepan ya perfectamente que éste es no sólo uno de los estrenos más esperados de los últimos tiempos, sino también uno que ha complacido por lo general a los siempre exigentes críticos. Esa es una buena noticia para sus productores, por supuesto, que gastaron aparentemente cerca de 170 millones de dólares en su realización; pero también para los espectadores, que esperaban la fecha de lanzamiento con una natural mezcla de esperanza y de escepticismo.
Y es que ésta no es una película más de “Iron Man”, “Thor”, “Hulk” o “Captain America” -los hijos favoritos de Stan Lee-, sino una que los suma a todos, interpretados casi siempre por los actores que hicieron lo mismo en sus recientes versiones fílmicas, y sumados a otros superhéroes menos conocidos, como Black Widow (que ya salió en “Iron Man 2”) y Hawkeye (que tuvo un papel menor en “Thor”). Por lo tanto, uno de los retos mayores era lograr que todos tuvieran un espacio adecuado en la historia y que la dinámica de su encuentro funcionara.
En ese sentido, no hizo daño que Marvel eligiera como guionista y director a Joss Whedon, un tipo plenamente identificado con la comunidad ‘geek’ desde que creó las recordadas teleseries “Buffy the Vampire Slayer” y “Firefly”, convertidas desde hace años en referentes ineludibles del género fantástico debido a su frescura y a su subversión de las reglas tradicionales de la misma escuela. Además, Whedon participó en la escritura de cintas como “Alien Resurrection”, la primera “X-Men” y, mucho más recientemente, “The Cabin in the Woods”, una fascinante película de terror que jugaba también con las convenciones del espanto.
Su conocimiento de esta clase de historias era entonces lo suficientemente profundo como para dar esperanzas sobre un gran resultado, aunque sólo había dirigido antes un filme, “Serenity” (que se basó en su serie “Firefly”). Lo primero que podemos decir es que, a pesar de algunos problemas de ritmo en su primera parte, “The Avengers” es ampliamente satisfactoria, hasta el punto de que los fanáticos estarán probablemente dispuestos a verla muchas veces; y no estaría de más agregar en este instante que el empleo de la 3D, que se muestra inicialmente irregular (a fin de cuentas, se recurrió a la conversión en post-producción), alcanza su apogeo en las escenas culminantes, haciendo que valga la pena el gasto adicional.

Lo más interesante del caso es que, en desmedro de su reputación ‘subversiva’, Whedon ha tratado esta historia de manera directa, sin intentar realmente cambiar a los personajes originales ni descubrir en ellos “verdades ocultas”. Lo que sí ha hecho, en cambio, es potenciar las posibilidades dramáticas de cada uno en lo que corresponde a su relación con otros seres semejantes, porque si bien todos terminarán unidos en su lucha contra el Mal (eso no es ningún secreto), estos tipos no se llevan inicialmente bien, y llegan incluso a veces a agarrarse literalmente a golpes, lo que produce de hecho algunos de los momentos más excitantes de la cinta.
Afortunadamente, no todo en “The Avengers” se resuelve a punta de patadas; aunque éste es un producto de entretenimiento, muchos de los conflictos tienen detalles psicológicos y hasta ideológicos que los llevan a trascender el material de base, como ocurre con las intensas diferencias metodológicas entre Tony Stark/Iron Man (Robert Downey Jr.) y el Capitán América (Chris Evans). El primero es un sujeto que prefiere la acción directa a la estrategia y que rechaza tajantemente la definición del segundo sobre el equipo en el que se encuentran (“no somos soldados”, le reclama), mientras que el segundo viene literalmente de otros tiempos y, en medio de su caballerosidad, maneja criterios patrióticos y sociales evidentemente anacrónicos (hay una escena hilarante en la que le da una propina al afroamericano Nick Frost, administrador de S.H.I.E.L.D., quien es encarnado con la elegancia de siempre por Samuel L. Jackson).
Por su lado, Thor (Chris Hemsworth) es el que tiene que manejar situaciones emocionales más intensas a pesar de su rudo aspecto, porque el villano principal es Loki (Tom Hiddleston), su hermano, lo que permite desarrollar una apasionante tensión de tinte familiar. Como sucede en estos trabajos con tantos personajes, no todos se encuentran desarrollados con la misma fortuna; por ejemplo, y pese a que celebramos la inclusión de Scarlett Johansson en la partida, su interpretación de Natasha/Black Widow no posee la suficiente exposición ni tiempo en el ecran como para resultar convincente, al igual que la que Jeremy Renner hace de Hawkeye, lo que en su caso es quizás más grave porque es la primera vez que se lo presenta de manera extensiva.
Una de las expectativas más grandes era la que se relacionaba con Hulk, que siempre ha tenido problemas al ser trasladado al cine, aunque debemos admitir que la versión del 2008 con Edward Norton no nos disgustó (a diferencia de lo que pasó con muchos críticos), hasta el punto de que anhelábamos que el mismo actor regresara para encargarse del atormentado Dr. Bruce Banner. Pero Mark Ruffalo no lo hace nada mal aquí, ya que se trata de un intérprete claramente sencillo y carismático al que, además, Whedon le recomendó específicamente evitar el exceso de dramatismo, lo que lo transforma más en una especie de adicto a las drogas en recuperación que en un científico constantemente obsesionado con la cura de su mal.
Claro que los fans se interesan probablemente más en ver lo que pasa con Banner cuando pierde la paciencia, y en ese sentido, está claro que el Hulk de Wheddon es el mejor que se ha visto hasta el momento, ya que a pesar de que se encuentra elaborado con un generoso empleo de CGI, maneja todavía los rasgos faciales de Ruffalo (quien hizo realmente las escenas de acción llevando un traje de sensores) y se muestra tremendamente divertido en medio de su descontrolada fuerza bruta. Hay un giro relacionado a su conducta que no nos convenció, pero verlo brincando sobre un helicóptero, como lo imaginábamos sólo en los cómics y en los dibujos animados, fue tan divertido que le perdonamos todo lo demás.
Aunque el Capitán América actúa muchas veces como jefe de “la pandilla”, Iron Man sigue siendo el líder en muchos sentidos, debido no sólo a que luce increíblemente bien en el traje y a la irreverente caracterización que se le brinda (muy acorde con sus dos cintas individuales), sino también a la actuación del gran Downey Jr., a quien se le da incluso la oportunidad de lucirse mientras lleva la coraza de hierro con una estrategia que le permite a la cámara meterse tras su máscara. Además, el actor se gana completamente nuestro aplauso desde que lo vemos con una camiseta de Black Sabbath que casi nunca se quita.


















