Reseñas de cine

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Jun
07

Reseña de PROMETHEUS

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Para los fans de la faceta más creativa de Ridley Scott, el estreno de "Prometheus" será sin duda alguna todo un acontecimiento. Y es que si bien el legendario director británico ha destacado también por las aproximaciones históricas de "The Duellists", "Kingdom of Heaven" y, por supuesto, "Gladiator", los seguidores de la ciencia-ficción para adultos lo siguen idolatrando por su papel esencial en dos obras tan emblemáticas de la escuela como "Alien" y "Blade Runner".

Como ya lo sabrá probablemente cualquiera que se encuentre leyendo esto, "Prometheus", que se estrena mañana, marca no sólo el regreso de Scott a esos viejos terrenos, que no revisitó en treinta años ("Legend", de 1985, era una suerte de cuento de hadas), sino que está relacionada de algún modo a "Alien". Y si lo decimos así es porque todos los involucrados en el proyecto se han esmerado por mantener los detalles de ese lazo en el mayor misterio posible, incluyendo al veterano cineasta, quien llegó a decir que la nueva cinta maneja una nueva mitología.

Como no nos interesa arruinarle el pastel a nadie ni andar con el chisme, los detalles de la conexión serán aquí omitidos. Pero no podemos resistir la tentación de decirles que los amantes de la aterradora saga espacial original no saldrán probablemente decepcionados del cine, porque este título está mucho más cerca de sus deseos de lo que se imaginan.

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Por ese lado, "Prometheus" nos entusiasmó mucho, y estamos completamente dispuestos a verla de nuevo para profundizar en lo que, como Scott dijo, es una mitologia francamente novedosa, aunque relacionada finalmente a la anterior. Pero no sabemos si complacerá igualmente a todo el mundo, sobre todo a los que no tienen conocimiento alguno sobre el universo de "Alien"; e incluso algunos de los conocedores se sentirán quizás insatisfechos con una película que no cumple completamente con su potencial.

En primer lugar, y ya que las comparaciones resultan inevitables, "Prometheus" no es tan escalofriante ni sugestiva como "Alien" (la primera y única de la serie que dirigió Scott). Dicha cinta se  filmó con un tratamiento fotográfico altamente contrastado, en el que la criatura principal no se mostraba abiertamente y en el que una buena parte de la tensión provenía de la situación de encierro en la que se hallaban sus protagonistas a bordo de una nave. En contraste, "Prometheus" es una película mucho más luminosa (de manera literal), que  hace lucir a su antecesora como un título 'indie' debido a sus significativos costos de producción y a sus deudas con el gran cine hollywoodense, incluyendo una ostentosa presentación en 3D. 

De hecho, posee algunos errores en el desarrollo de los personajes que delatan a veces omisiones y en otros momentos desembocan en conductas incosecuentes. El final abierto, sin respuestas concisas a preguntas evidentes, denuncia con demasiado desparpajo que habrá una secuela, algo que no ocurrió por ejemplo en la historia de debut.

Pero la verdad es que nada de esto debe ser un obstáculo para disfrutar del espectáculo, porque la premisa nos sigue pareciendo atractiva, hay escenas memorables y el transcurrir del relato demuestra que no estamos tampoco ante un producto concesivo y comercial. Al principio, nos enfrentamos aparentemente a lo de siempre, es decir, un grupo de explores que llega a un remoto planeta desconocido y que empieza a perder paulatina y sangrientamente a sus integrantes como consecuencia de la acción de fuerzas alienígenas. Sin embargo, hay un giro llamativo y promisorio: la misión tiene como meta descubrir el origen de la especie humana.

Prometheus_raroY si bien algunos de los numerosos personajes dejan mucho que desear, las (inevitables) pérdidas de vidas se sienten a través de la dolida perspectiva de la protagonista, la arqueologista Elizabeth Shaw (magníficamente interpretada por Noomi Rapace, la Lisbeth Salander de la serie fílmica original de "The Girl with the Dragon Tattoo"). Ella misma se ve enfrentada a una serie de peligros que le brindan muchas veces consecuencias fisicas desagradables y muy gráficas, hasta el punto de que existe una en particular que pondrá a prueba los estómagos más fuertes (una expresión especialmente adecuada para ese momento, como lo notarán cuando lo vean). Es, en nuestra opinión, una digna sucesora de Ripley, a quien sigue pero no imita.

Intriga también la presencia del siempre misterioso Michael Fassbender ("X-Men: First Class", "Shame") como David, un robot cuyas cada vez más marcadas similitudes con los humanos que lo rodean no se encuentran plenamente desarrolladas, pero que tiene virtudes suficientes como para convertirse en un personaje emblemático si se le da la oportunidad.

También encontramos, por supuesto, el particular afán de Scott para recurrir en la medida de lo posible a escenografías reales, lo que le da un aspecto realista a los interiores de la nave que da su nombre a la película y a los ominosos parajes extraterrestres. En general, la ambientación resulta excepcional. Hay muchas otras cosas que se hicieron digitalmente, sí, pero que se entremezclan sin mayores sobresaltos con lo que se encontraba realmente allí en el momento de la filmación, como ocurre con una toma final que conquistará de inmediato los corazones de los devotos.

En el plano de la tercera dimensión, las apreciaciones volverán a estar divididas entre los que gustan de esta tecnología y los que la detestan. Nosotros somos de los prineros y, por ese lado, no nos sentimos maravillados con su empleo, a pesar de que se hizo con cámaras de 3D, a imagen y semejanza de "Avatar". Pero nos gustó mucho su pertinencia para acentuar la profundidad de campo y, sobre todo, nos sorprendió que haya logrado mantener los márgenes de luminosidad de la cinta mientras lograba que ésta se viera perfectamente definida.

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