Reseñas de cine

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Jul
23

{Análisis} La tragedia de THE DARK KNIGHT RISES: Nolan no tiene la culpa

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

Nolan_inocente

 “Imponemos un sentido en el caos de nuestras vidas. Creamos forma, moralidad, orden. Es una elección que tenemos que hacer cada segundo de cada minuto de cada día”.

                                         Batman (en el cómic “Absolution”, 2002)

El título de esta nota puede sonar innecesario y hasta absurdo para todos aquellos que, como nosotros, se encuentran cansados de la cacería de brujas que se ha producido a lo largo de la Historia con artistas del planeta entero cuando estos han querido introducir en sus creaciones elementos perturbadores o polémicos, muchas veces para presentar realidades cotidianas o simplemente para fabricar historias absolutamente ficticias pero con alusiones a los momentos que viven.

Sin embargo, hemos asistido en estos días con pesar al resurgimiento de todos los que quieren culpar nuevamente al cine de los males que se presentan en la sociedad, más precisamente, de fomentar crímenes o actos irracionales que terminan con la pérdida de vidas. Es cierto que lo ocurrido el viernes pasado a la medianoche durante una función de estreno de The Dark Knight Rises se encuentra muy ligado a la película misma, por razones que ya todos conocen; pero no ocurre lo mismo con quienes pretenden sepultar al director Christopher Nolan, a sus actores y a sus productores por haber hecho una cinta que, siendo indudablemente violenta y oscura, no promueve  nunca este tipo de acciones, como no lo ha hecho ningún capítulo de la trilogía.

Bat_duelo

¿Qué pretenden quienes lanzan estos ataques? ¿Que la pantalla grande se limite a mostrar fantasías inocentes de Disney o comedias de Adam Sandler en las que la agresión al espectador viene por muchos otros lados, empezando por el del gusto? ¿No está acaso la mayoría de seres humanos de cierta edad capacitada perfectamente para distinguir la realidad de la ficción, sobre todo cuando hablamos de una película de superhéroes?

Nolan no es un tipo desprovisto de talento que recurra a la violencia en sus obras por falta de otros recursos o con intenciones de explotación. Antes de poner su firma en la primera parte de la saga aquí aludida, “Batman Begins” (2005), el cineasta inglés-estadounidense, cuyos estudios en Londres incluyeron no sólo el cine, sino también la literatura, ya había dirigido “Memento” (2000), una de las mejores cintas del cine contemporáneo debido a su originalísima estructura narrativa y a su brillante manejo de temas  psicológicos.

Posteriormente, hizo “The Prestige” (2006), otro ‘thriller’ fascinante, esta vez con discretos elementos de la ciencia-ficción que partían de una historia relacionada a la magia y coronada con una estupenda actuación de Christian Bale, el mismo actor que ha hecho de Bruce Wayne/Batman en la trilogía y que ha tenido una carrera consistentemente brillante, con participaciones en filmes de la talla de “American Psycho”, “The Machinist”, “3:10 to Yuma” y “The Fighter”, hasta el punto de que puede ser considerado como uno de los mejores intérpretes actuales.

Se podría decir, claro, que James Holmes, el asesino de Colorado, era también supuestamente brillante y que eso no le impidió cometer la atrocidad que cometió. Pero eso es probablemente una exageración, ya que si bien era un estudiante universitario de neurociencia (!) aparentemente inteligente y destacado, no hay prueba alguna de que haya hecho nunca nada provechoso para la sociedad en campo alguno, a diferencia de Nolan y Bale, cuya colaboración en las tres cintas ha sido mundialmente reconocida como el mejor retrato cinematográfico de una figura del cómic; y una que, además de manejar sabiamente temáticas complejas, posee indudables cualidades artísticas en su planteamiento estético.

AlexPor supuesto, la saga es también muy siniestra y poco apropiada para menores, muchos de los cuales han podido verla sin problemas. Pero eso no quiere decir que provoque en los que sometan a ella más instintos asesinos que los provoca de hecho la desconcertante facilidad para comprar armas en tiendas públicas, el progresivo deterioro de los hogares estadounidenses de cualquier clase social y la percepción por parte de los jóvenes de que la agresión y el eliminar a los demás humanos son cosas normales, no necesariamente por lo que ven en el cine, sino por lo que observan día a día en las noticias mientras su país se encuentra involucrado por más de diez años en dos guerras simultáneas.

Todavía falta descubrir realmente si Holmes era fan de Batman, pero cualquiera que conozca mínimamente las aventuras del superhéroe sabrá que, aunque el asesino de 24 años le dijo supuestamente a uno de los policías que lo arrestó que era el Joker, llevaba según la misma fuente el pelo pintado de rojo, mientras que el ultra villano aludido lo tiene verde (no sólo en las historietas, sino también en la celebrada y genial interpretación del fallecido Heath Ledger en “The Dark Knight”).

Eso indicaría que se trató de un tipo que quiso aprovechar la indudable convocatoria masiva de la función a la que asistió para llevar a cabo su macabro plan y tratar de simular una conexión que en realidad no existía. Es muy tarde para saberlo a ciencia cierta, sin duda; pero incluso si Holmes era un admirador absoluto del Hombre Murciélago, concluir que sus relatos ficticios fueron los que lo llevaron a meterse en una sala con tres armas para matar a 12 personas y herir a 58 es un argumento que deja un sabor preocupante, digno de tiempos oscurantistas propios de la Inquisición.

La insana matanza de Holmes acabó con la vida de Jonathan T. Blunk (26), Alexander J. Boik (18), Jesse E. Childress (29), Gordon W. Cowden (51), Jessica N. Ghawi (24), John T. Larimer (27), Matthew R. McQuinn (27), Micayla C. Medek (23), Veronica Moser-Sullivan (6), Alex M. Sullivan (27 -en la foto-), Alexander C. Teves (24) y Rebecca Ann Wingo (32). Creemos que es necesario mencionarlos y recordarlos, porque ellos sí eran fans verdaderos del género fantástico y de los cómics, como muchos de los que escribimos en este portal y de los que nos leen. No está demás derramar unas lágrimas por ellos, y lo hemos hecho.

Pero imaginar que cualquiera de ellos sería capaz de provocar una masacre simplemente porque Nolan y Bale les lavaron la mente con sus ‘diabólicas’ películas es no sólo una falta de respeto hacia su memoria, sino también una reverenda estupidez.

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