Entrevista con Kate Beckinsale, de TOTAL RECALL
Texto: Sergio Burstein

Si el título de esta cinta -que se estrena mañana de manera nacional en los Estados Unidos y la próxima en Latinoamérica- les resulta cuando menos conocido, es porque se trata del ‘remake’ de una película de Arnold Schwarzenneger que se vio por primera vez en 1990, y que sin haber dejado una huella impresionante en la historia del cine, cuenta con fans por todo el mundo.
Esta nueva versión, que se inspira igualmente en un cuento del escritor de ciencia-ficción Philip K. Dick, posee una trama similar y muchos personajes que llevan los mismos nombres, pero recurre a los suficientes cambios como para llamar la atención de una generación de espectadores que no había ni siquiera nacido cuando se lanzó la anterior. Además de tener en el papel estelar a Colin Farrell, un actor irlandés que no es desmedidamente famoso -pero que ha hecho ya varias cosas en Hollywood y que es reconocido por su buen trabajo- y de incluir en el reparto a la agraciada Jessica Biel, cuenta con la impetuosa presencia de Kate Beckinsale, la atractiva intérprete británica que ganó para sí misma un enorme contigente de admiradores luego de interpretar varias veces a la imponente Selena, una vampiresa y cazadora de hombres-lobo que lidera la saga de “Underworld”.
En la nueva “Total Recall”, Beckinsale hace de Lori, que es supuestamente la esposa de Douglas Quaid (Farrell), un hombre que cree ser un obrero industrial en una sociedad del futuro, pero que podría ser en realidad un espía de alto vuelo… a no ser que su reciente visita a un local de implantación de recuerdos haya hecho que no esté pensando claramente. Sea como sea, de manera real o imaginaria, el pobre Quaid se someterá a lo largo de la historia al ataque inclemente de Lori, que hará todo lo posible para capturarlo mientras luce sus extraordinarias dotes para el combate, y que fue ya interpretada por la gran Sharon Stone en el filme original.
MANGANZON tuvo la oportunidad de hablar con Beckinsale durante el día de prensa destinado a la cinta, y de preguntarle no sólo por su preparación física y las diferencias entre esta cinta y la que fue dirigida por Paul Verhoeven, sino también por lo que significó para ella trabajar por cuarta vez con el director Len Wiseman, que además de haberse encargado de “Underworld”, se casó con ella en el 2004.
Dado que ya has hecho muchas escenas de acción en el cine, ¿te sentiste mucho más cómoda en esta película que en las del pasado?
Nunca me siento segura de nada; siempre estoy aterrada, a pesar de que el director suele ser mi esposo. Una vez que está puesto en la pantalla y que lo veo, me parece que resulta convincente, pero cuando lo hago, no se siente tan ‘cool’ que como se ve, sino como algo que estás tratando desesperadamente de cumplir aunque no sabes hacerlo bien.
Todavía me siento como la persona equivocada para hacer esto, y, además, todo el mundo se comporta todo el tiempo a mi alrededor como si yo fuera la mala mayor [‘badass’]. Se siente todavía muy raro; tengo maestros maravillosos que me enseñan y es una experiencia increíble, pero me siento mucho más cómoda cuando estoy en un drama.
¿Se buscó un estilo de pelea diferente al de “Underworld” para tu personaje?
Sí, es muy distinto. En primer lugar, Lori es un ser humano, no un vampiro que combate monstruos, aunque posee un estilo de pelea que tiene que ver con el de los cómics. Traté de hacer mis escenas de riesgo en la medida de lo posible, es decir, hasta que el estudio decía que podía ser peligroso; lo cierto es que a Len le gusta que se vean las caras de los actores en esas escenas, para que todo el mundo sepa que es uno el que los está haciendo realmente. Salí definitivamente con varios moretones de ésta.
No he tenido realmente la experiencia que han tenido otros actores de encontrarse en un espacio vacío, frente a una pantalla verde y obligados a interactuar con algo que no está allí; es algo que admiro, porque me sorprende que puedan actuar bajo esas condiciones. He sido muy afortunada porque siempre he tenido a otro actor al lado; si había que pelearse con un hombre-lobo, tenía siempre a un pobre tipo sudando dentro de un traje peludo [risas]. En este caso, los carros voladores estaban ahí, lo que resultaba aterrador; y se volvió más aterrador incluso porque ese día yo estaba sufriendo envenenamiento por comida.

¿Qué elementos que nos has empleado antes usaste en este personaje, en vista de que es un villano?
Tuve el mismo tipo de aproximación de siempre, porque me interesa tratar de encontrar las razones que guían a cada personaje, aunque es en este caso hubo menos escenas de diálogo que permitieran mostrar aspectos de su personalidad, lo que llevaba a que se tuvieran que traslucir muchas cosas de manera física, porque se trata de una mujer que está empeñada en hacer bien su trabajo, lo que la transforma prácticamente en una máquina que no se puede detener.
Cuando interpretas a un villano, no estás pensando realmente en ti. Mi personaje cree que está haciendo lo correcto, y eso es algo que ocurre probablemente hasta con las personas más transtornadas. Pero es sin duda saludable poder sacar ese lado, que puede estar dentro de uno de un modo u otro.
¿Te basaste de algún modo en la interpretación que hizo Sharon Stone del mismo personaje?
No vi esa película antes de filmar ésta. La vi de joven, por supuesto; ella es preciosa y tenía una cualidad de violencia loca que le salió muy bien, pero creo que las dos versiones son muy distintas y que nuestros personajes no son en realidad intercambiables.
Debe haber sido complicado hacer esto, porque tuviste muy poco tiempo de descanso luego de terminar “Underworld: Awakening”.
Sí; normalmente tienes un periodo de entrenamiento de dos o tres meses. Para “Underworld” hice gimnasia, trampolín, cosas que no puse en práctica necesariamente en la película, pero que te preparan mentalmente para llegar a casa y pensar: “Si he hecho todo esto, es porque soy realmente una estrella del cine de acción” [risas]. Además, el proceso hace que te enfoques y, por supuesto, que te pongas en forma. Pero no lo hice aquí, porque se me dieron apenas cuatro días, por lo que conté lo de “Underworld” como mi preparación. Fue dificil, porque me di cuenta de lo dura que estaba, y luego de tantos meses haciendo esto, terminé muy cansada, por supuesto.
Háblanos un poco de tu trabajo con Jessica Biel, con quien tienes una escena de pelea muy intensa.
No creo haberme enfrentado antes a una situación parecida con una actriz. Es intimidante incluso cuando lo haces con un hombre, porque si fallas, puedes arruinarle una semana de trabajo, darle un ojo morado o, en el mejor de los casos, hacer que alguien se gaste mucho en CGI para que no se le note. Pero con Jessica todo fue muy agradable, muy civilizado, porque las mujeres tienden a asumir inmediatamente la responsabilidad si meten la pata. Finalmente, tuve que hacerlo con ella y con Colin a la vez… mmm, eso sonó muy mal [risas]. Creo que en un momento, por causalidad, le apreté la garganta a Colin de manera muy fuerte; cuando le pedí disculpas por haberlo tocado, me respondió, con un hilo de voz: “¿Tocado? ¡Casi me matas!”. Fue algo malo, pero quedó en cámara y agradezco que no le haya tocado a Jessica.
¿Fue incómodo hacer las escenas románticas con Colin frente a tu esposo, que era el director?
Es mucho peor para el chico. Lo más difícil quizás es que se dio el primer día, cuando ni siquiera habíamos tenido tiempo de conocernos; pero ya había pasado lo mismo con Scott Speedman [en la serie de “Underworld”].
¿Tiene Len y tú una manera especial de comportarse durante el rodaje para que los demás no se fijen tanto en su relación?
Claro que sí. De hecho, me contaron que un día, luego de vernos tomados de la mano o algo así, Bryan Cranston [el protagonista de “Breaking Bad” que hace aquí de villano] regresó corriendo al set para decir: “¡He visto a Kate a y Len haciéndolo!”, sin saber que estábamos casados. Me parece que sería muy difícil para un actor tratar de hablar con el director mientras su esposa está sentada en las piernas de éste, por lo que tratamos de mantener cierta discreción en ese aspecto. Y, por supuesto, si se producen desacuerdos, considero que los mensajes de textos son mucho más civilizados que los gritos.
Has hecho ya varias cintas del género fantástico; ¿eres realmente fan de éste? Porque Len nos contó que a él le fascina…
Tengo cuatro hermanos a los que les encanta y he estado expuesta a él por mucho tiempo. A mí, más que eso, me atrae porque me gusta interpretar a personajes femeninos fuertes, y es un género bueno para eso, porque los emplea mucho. Me gusta particularmente la idea de tener un carro volador, porque ya he estado demasiadas veces atorada en la [carretera] 605 [de Los Angeles]; pero tendría que ser solo yo la que lo tuviera, porque si todo el mundo manejara uno, me daría mucho miedo la posibilidad de chocar [risas]. También me gusta la idea del teléfono [que se mete debajo de la piel], pero no creo que me interesaría tenerlo metido en mi cuerpo.
¿Sueles ver muchas películas de ciencia-ficción cuando estás en casa con Len?
Cuando recién nos conocimos, yo era una gran fanática de las películas de “Alien”, así como de la serie de “Die Hard”, hasta que ésta devoró a mi esposo por dos años [risas -se refiere a que Wiseman dirigió “Live Free or Die Hard”- ]. Pero vemos cosas distintas; una de nuestras favoritas es “Dog Day Afternoon”, y otra “All About Eve”.
¿Usas mucha tecnología en ti vida cotidiana?
Miren la extensión de mi tecnología [muestra su celular, que es un modelo muy modesto]. No me gustan los iPods, sino los tocadiscos, y soy incapaz de usar un iPhone.
Hablamos hace un rato con Jessica, que tiene casi diez años menos que tú y que dice que te ves increíblemente bien porque nunca te expones al sol.
Tengo tanta suerte. Cuando era muy chica, si me ponía bajo el sol, me llenaba de inmediato de pecas, por lo que me obsesioné con el protector. Ahora como sanamente, sobre todo productos frescos, hago yoga y obligo a mi esposo a salir a correr conmigo.


















