Reseñas de cine

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Ago
24

Reseña de COMPLIANCE

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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¿Qué haría Ud. si es una persona de edad madura, a cargo de un negocio de comida rápida en el que trabajan muchos adolescentes, y recibe de pronto una llamada telefónica de un supuesto oficial de policía que le dice que una de sus empleadas ha sido acusada de robo y que Ud. mismo debe convertirse en un asistente cercano de la respectiva investigación, aunque se encuentre a la distancia? Esa parece ser la pregunta esencial que plantea “Compliance”, una contundente cinta que se estrenó la semana pasada en Nueva York, que sale este viernes 24 en el Nuart de L.A. y otras ciudades estadounidenses y que llega con el antecedente de haber despertado una fuerte polémica en el más reciente Festival de Sundance.

La controversia se debió no sólo al hecho de que la película contiene varias escenas fuertes, relacionadas a lo que le pasa a Becky -la jovencita acusada- una vez que se somete a la inusual pesquisa, sino también a que muchos miembros de la audiencia consideraron como inverosímil lo que pasaba ante sus ojos. Y es que lo de Sandra, la ‘manager’ de  la historia, es digno de no creerse.

Sin lugar a dudas, lo que la mujer hace (o, en todo caso, deja que otros hagan bajo su autorización) resulta muchas veces excesivo y enervante, hasta el punto de que el espectador tiene todo el derecho de exasperarse o de gritarle a la pantalla. Lo interesante es que, como se explica al inicio de la película, la trama se encuentra firmemente basada en un caso real del 2004, ocurrido en (¿dónde más?) un Mc Donald’s de Kentucky. Vista de ese modo, “Compliance” se convierte en un comentario profundamente crítico sobre el modo de actuar de los mandos medios en esta clase de negocios corporativos o, si se quiere ir más allá, en una alusión a la estupidez general de algunos estadounidenses, aunque nos imaginamos que esto último podría ser mejor recibido por los europeos (y ser por el contrario un motivo de rechazo para los espectadores locales que se sientan de algún modo aludidos).

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Sea como sea, la situación presentada sirve para incrementar la sensación de suspenso que se genera permanentemente en la cinta, y que la vuelve sin duda alguna un producto que mantiene a quien lo ve al borde del asiento, sin tener que recurrir a escenas de acción, a persecuciones callejeras ni a ‘gore’ desmedido. Se la ha acusado también de ser explotadora y morbosa, dos términos que para nosotros son siempre relativos cuando se habla de cine, aunque no podemos negar que resulta cuando menos profundamente incómoda, porque enfrenta al espectador con su propio deseo de ver hasta dónde puede llegar la situación que se presenta, lo que no la acerca necesariamente a lo escabroso, pero sí a propuestas usualmente presentes en el cine de terror psicológico.

En suma, “Compliance” -que ha sido dirigida y escrita por Craig Zobel, a quien no conocíamos, pero que tiene indudablemente un enorme talento- plantea varias cuestiones válidas sobre el nivel de consentimiento al que se pueden someter algunos adultos, sobre todo cuando entra a tallar una figura que parece estar relacionada a las ‘fuerzas de la ley’ o a una autoridad. En el caso de Sandra, es evidente que nos encontramos ante una mujer que, a pesar de haber sido colocada en un puesto de poder y de no poseer intrínsecamente un mal corazón, resulta decididamente inculta, se encuentra condicionada a cumplir órdenes sin pensar y, además, se deja convencer fácilmente cuando se le brindan unas cuantas palabras de elogio (algo que “el oficial Daniels” sabe hacer muy bien).

Aunque no se puede dejar de reconocer la valentía de la novata Dreama Walker para interpretar el papel de Becky, que la llevó a desnudarse tanto emocional como físicamente en su primer rol en el cine, la eficacia de “Compliance” se respalda ampliamente en la brillante actuación de Ann Gowd, una veterana del teatro que resulta totalmente convincente en el papel de Sandra, una mujer que, a todas luces, y a pesar de su capacidad para organizar un restaurante en condiciones normales de estrés, no tiene ni la más remota idea de lo que debe hacer cuando se enfrenta a condiciones inusuales.

Compliance3No se puede dejar tampoco de lado al “oficial Daniels”, uno de los villanos más originales que hemos tenido la oportunidad de ver, sobre todo porque actúa desde lejos y sabe aprovechar las numerosas debilidades de sus víctimas para tejer una red maquiavélica de dominio que revela una mentalidad trastornada, pero que en su pensamiento superficial parece tratarse simplemente de una broma telefónica pesada, como lo prueban las imágenes caseras que lo encuentran en su casa mientras imparte órdenes que perjudicarán de por vida a muchos de los involucrados. Aunque lo más impresionante del papel se encuentra en la voz a veces atemorizante y en otros momentos aprobatoria del personaje, su intérprete, Pat Healy, se las arregla para despertar también emociones cuando se lo muestra directamente.

Finalmente, por más que se encuentre basada en una historia real y que, como hemos podido averiguar, respete con fidelidad extrema la mayoría de los detalles visuales que se aprecian en el video de la cámara de vigilancia del Mc Donald’s real (YouTube dixit), eso no asegura que la trama de “Compliance” funcione en la pantalla. El mismo Zobel ha dicho que, ante la falta de registros sonoros sobre los sucesos originales, tuvo que emplear su creatividad para recrear por completo la larga y penosa conversación telefónica que sirve como base para la historia, lo que llevó a tener que imaginar el modo en el que “el oficial Daniels’ manejó a su voluntad a Sandra y, por extensión, a todos los que se convirtieron en sus cómplices involuntarios (o no tanto).

Sin embargo, fuera de las consideraciones que se puedan hacer sobre el reducido grado mental de los participantes en esta tragedia, es necesario decir que, al menos para nosotros, la trama no resulta del todo inverosímil, ya que, al provenir de Latinoamérica, hemos recibido últimamente informes constantes sobre llamadas en las que delincuentes indeterminados se hacen pasar por familiares de las personas a las que llaman para insinuar que éstas se encuentran en problemas y que necesitan de ayuda económica inmediata. Debido a la hora en que estos tipos llaman y al manejo psicológico que tienen del asunto, muchos de los contactados brindan sin quererlo información valiosa que es usada en su contra, y no faltan los que creen reconocer las voces de sus seres queridos en las de las de los desconocidos. Podemos asegurarles que no se trata siempre de sujetos tontos.

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