Reseña de THE INBETWEENERS
Texto: Sergio Burstein

El hecho de que sea una película británica que se exhibirá a partir de hoy de manera limitada en cines de los Estados Unidos (incluyendo a tres salas de Los Angeles) puede hacer que muchos piensen que éste es uno de esos títulos ‘raros’, complejos y con tendencias de autor que revisamos frecuentemente en estas páginas. Pero la verdad es que “The Inbetweeners” es tan poco pretenciosa y ligera como tonta y divertida.
En realidad, y sin ánimo alguno de exageración, es apropiado decir que se trata de un equivalente inglés de “American Pie” (no dudamos que sus creadores sean fans de la saga ‘gringa’) con pinceladas de "The Hangover" (esto último podría ser una coincidencia), ya que presenta básicamente a cuatro adolescentes -algunos de ellos con escasas o nulas vivencias sexuales- que se van de vacaciones y, además de emprender la infaltable búsqueda carnal (vamos, se hacen llamar "Pussy Patrol"), se dedican a beber descomunalmente, aunque falta en su menú el consumo de cualquier tipo de droga ilícita (a pesar de que, en un momento dado, el más tonto de todos inhala por la nariz la sal destinada a un trago fuerte).
La apreciación de esta clase de trabajos depende en buena medida del gusto o disgusto que se sienta por un tipo de comedia que, teniendo sus raíces en lo clásico (hablamos por ejemplo de "The Three Stooges"), abusa de las bromas sexuales y de la escatología (no sabemos si con esto contaremos demasiado, pero llega hay un excremento humano en un vidé). Si el espectador no es inmediatamente reacio a esto, es probable que disfrute mucho de la cinta, que es definitivamente una de las buenas dentro del subgenéro, aunque el disfrute dependerá también de la manera en que logre desentrañar el inglés británico (nosotros nos perdimos varias bromas).

Como ya lo dijimos, "The Inbetweeners" está basada en una serie televisiva que empleó a los mismos actores y que, como pudimos notar durante la función especial a la que asistimos, tiene varios seguidores fervientes en el Sur de California, ya que se recibió prácticamente como héroes a los miembros del reparto que se encontraban allí para ofrecer una sesión de preguntas y respuestas. Es probable que el filme se pueda gozar si se está familiarizado con el programa, cuya versión estadounidense acaba de debutar en MTV; pero lo que se ve en la pantalla grande presenta a los protagonistas con la suficiente eficiencia como para que no sintamos que estamos viendo una historia empezada y con la suficiente rapidez como para no aburrir a los que ya son expertos en la materia.
Desde la primera escena, se hace claro que el personaje central es Will McKenzie (Simon Bird), un nerd de consideración que tiene a un padre mayor y desenfadado al que su hijo le importa poco (se acaba de casar con una rubia despampanante y ni siquiera lo invitó a la boda, aparentemente por la vergüenza que éste le da). Sus tres amigos, Jay Cartwright (James Buckley), Simon Cooper (Joe Thomas) y Neil Sutherland (Blake Harrison) tienen todos distintos grados de inhabilidad social y, al menos en el último caso, una considerable falta de neuronas.
Puestas así las cosas, las comparaciones con la serie del 'pastel americano' parecen más evidentes, porque Will recuerda al Jim de Jason Biggs y Jay al Stiffler de Seann William Scott. Pero la buena noticia es que estos europeos que se trasladan a Malia, una isla en Griega, tienen sus propias personalidades y, por supuesto, sus propios grados de estupidez, que pueden provocar a veces frustración, pero que, por más predecibles que resulten, despiertan casi siempre carcajadas. Además, en medio de su abismal idiotez, Jay tiene un talento insospechado que le permite a su grupo llamar la atención de las chicas que encuentran: es un bailarín realmente inspirado, aunque también estrafalario.
Hay varias deficiencias, claro. La historia pudo estar mejor llevada e incorporar al menos algunos giros verdaderamente creativos -el devenir de la relación entre Neil y Jane (Lydia Rose Bewley), una chica con sobrepeso a la que inicialmente rechaza, se puede adivinar con los ojos cerrados y tiene un innecesario sabor a moralina-, y la locación (la costa griega) pudo ser mucho mejor aprovechada, ya que no se muestran muchos de sus atractivos y todas las chicas con las que andan los protagonistas -Alison (Laura Haddock), Lucy (Tamla Karl), Lisa (Jessica Knappet) y Jane- son de su mismo país.
Además, la única toma elaborada y llamativa -si se descuenta los numerosos desnudos frontales masculinos- es el plano secuencia que presenta la zona residencial en la que viven Will, Jay, Simon y Neil, y en la que sólo nos mantenemos por unos cuantos minutos; pero ésa no termina siendo una razón suficiente para desestimar la labor del director Ben Palmer, encargado de las dos últimas temporadas del programa televisivo, quien logra establecer un 'timing' cómico notable y cumple con el cometido de entretenernos sin pausa a lo largo de todo el metraje, ayudado por los diálogos de Damon Beesley y Iain Morris, creadores de la serie original. Un extra: si van a ver la película esta noche o mañana en L.A., podrán conocer personalmente a algunos de los simpáticos intérpretes, que andarán por allí antes y después de las proyecciones de las 7 pm.













