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Sep
21

Reseña de TEARS OF GAZA

 Texto: Sergio Burstein

TG1

Las reacciones que se tengan ante esta película(que estrena hoy en diferentes salas de EE.UU.) dependerán en gran medida de los conceptos predeterminados que uno lleve en la cabeza. Si se apoya firmemente al sionismo, se lo verá    directamente como un producto manipulador de propaganda para los palestinos; y si se está del lado de la otra causa, se considerará como una prueba irrefutable de que los militares israelíes se han convertido en unos bárbaros genocidas.

Pero lo interesante aquí es que "Tears of Gaza" no es una cinta de ficción. Si lo hubiera sido, sus opositores habrían tenido muchas herramientas para dilapidarla, porque, de ser planteado por actores, lo que se ve resultaría difícil de creer. El problema para ellos es que esto no es sólo un documental, sino uno que, en lugar de basarse en narraciones externas y explicaciones exhaustivas, se inclina siempre a la exhibición de situaciones visuales incuestionablemente auténticas.

Curiosamente, éste es uno de los principales reparos que se la han hecho al filme tras su paso por los festivales de rigor, bajo la perspectiva de que se encuentra tan exento de contexto que no permite entender realmente lo que ocurre en su justa medida. Sin embargo, por otro lado, la directora noruega Vibeke Lokkeberg se encuentra plenamente consciente de ese axioma que dice que "una imagen vale más que mil palabras", y no le faltan aquí ocasiones -ni imágenes- para probar su punto.

Gaza2 Para hacer las cosas más claras, hay que decir que "Tear" se refiere a la reciente y breve Guerra de Gaza, que duró cerca de dos meses y concluyó con un triunfo contundente de lsrael sobre los palestinos. A través de una serie de efectivos y conmovedores testimonios de adultos y sobre todo de niños que filmó por cuenta propia, Lokkeberg logra elaborar un convincente recuento de las consecuencias de la misma guerra, en el que no se insinúa detalle político alguno, sino el profundo dolor, desesperación y resentimiento generados en personas evidentemente civiles y sin participación armada en el conflicto.

Lo que dicen y lo que cuentan es terrible y perturbador, porque en muchos casos incluye detalles de haber encontrado cuerpos mutilados tras un ataque israelí o de haber visto a familiares acribillados supuestamente sin motivo alguno; pero, como todo testimonio, lo que dicen es susceptible de duda. El asunto es que las cosas no quedan ahí.

En una ingeniosa vuelta de tuerca, la directora europea, que no estuvo presente en el lugar durante la conflagración misma, recurre a abundante material registrado por otros para ponernos en medio de los bombardeos israelíes y mostrarnos sus consecuencias inmediatas. Y es aquí donde empieza el verdadero horror.

Gaza3Las autoridades del país atacante han dicho varias veces que no la emprendieron nunca contra los civiles y que cualquier víctima entre estos fue una consecuencia desafortunada e inevitable del modo en que Hamas (considerado como un grupo terrorista por los Estados Unidos) se escudó entre estos mismos inocentes para que sucediera justamente algo así en el caso de un ataque. Y los opositores de "Tears" han reclamado la falta absoluta de contexto en la cinta, ya que los bombardeos se dieron luego de que Hamas, emplazada sin duda en Palestina, lanzara interminablemente una serie de cohetes letales en territorio de su enemigo.

Sea como sea, las consecuencias de esta respuesta, que se pueden apreciar de primera mano en la película, no fueron sólo devastadoras y desproporcionadas, sino que aparentemente llegaron de la mano de atrocidades dignas de un juicio internacional. Tras los bombardeos -que incluyen en un caso una escuela y se plasman siempre en caóticas e impresionantes escenas de edificios en ruinas-, vemos un atroz desfile de niños muertos y ensangrentados, que son cargados en brazos por sujetos que no llevan armas; y, en uno de los momentos más desagradables, un hombre muestra ante la cámara las heridas en los cadáveres de varios infantes para probar su teoría de que los soldados israelíes los asesinaron a sangre fría y de manera premeditada.

Se tenga la ideología que se tenga, lo que vemos nos produce espanto y nos lleva de inmediato a concluir que, por más compleja e históricamente extensa que resulte, esta situación es insostenible y requiere de atención urgente. Los israelíes afirman que todo lo ocurrido a fines del 2008 y principios del 2009 se debió al constante ataque terrorista que sufrían por parte de fanáticos islámicos, y tienen sin duda un punto válido, a pesar de que la discusión territorial y social tendría que ir mucho más atrás; pero nada de eso justifica la barbarie que salta ante nosotros desde la pantalla como ningún título de "gore" lo ha hecho.

Las retribuciones provenientes de países poderosos contra naciones o comunidades menores han sido tradicionalmente brutales, y si bien suelen tener causas reales, no deberían estar libres de escrutinio y de control mundial. Lamentablemente, Estados Unidos ha hecho de esto una tradición, sobre todo en el Oriente Medio, por lo que no resulta fácil predicar desde el ejemplo. Mientras tanto, se seguirá derramando sangre y creando a sobrevivientes cargados de pesar y, por supuesto, de odio.

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