Reseñas de cine

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Oct
05

Reseña de FRANKENWEENIE

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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En nuestra entrevista con Tim Burton que publicamos ya aquí, el director repitió más de una vez que éste es un trabajo profundamente personal, y no faltan razones para creerle, porque además de tratarse de una suerte de expansión de un cortometraje de acción real que hizo en 1984, “Frankenweenie” reconstruye de algún modo experiencias de su infancia, de su entorno social y, por supuesto, de sus gustos temáticos y fílmicos.

Y lo hace no sólo a través de una adaptación de la historia original que respeta fielmente el argumento pero le agrega personajes, situaciones y puntos de interés, con la ayuda del reputado guionista John August (“Big Fish”, “Corpse Bride”, las dos “Charlie’s Angels”), sino también mediante una propuesta estética que emplea permanentemente el blanco y negro y la técnica del cuadro por cuadro (‘stop motion’) -es decir, dos escuelas tan viejas como el cine- para sumarles la conversión al formato de tercera dimensión.

El resultado es un trabajo de evidente devoción que no revoluciona el séptimo arte y que algunos comentaristas verán sin duda como una repetición de sus viejos temas (a fin de cuentas, se inspira en un corto de hace casi tres décadas), pero que los verdaderos fans recibirán probablemente con beneplácito y que a nosotros nos resultó completamente encantador.

FW_3Al igual que el primer "Frankenweenie", ésta es una producción de Disney, lo que llama poderosamente la atención cuando se sabe que la misma compañía despidió a Burton cuando éste le entregó la copia terminada del corto, ya que la consideró demasiado oscura y completamente inapropiada para los niños a los que iba supuestamente dirigida.

Se puede pensar ahora que el cineasta tuvo que negociar con sus viejos empleadores para recuperar los derechos, o que los ejecutivos del ratón Mickey se han dado finalmente cuenta de que los infantes a los que tanto querían proteger no merecen estar en una burbuja de inocencia -además de que, sí, señores, este realizador es brillante-; pero lo que importa en la pantalla no son las especulaciones, sino el hecho de que, a pesar de haber hecho una cinta familiar, Burton ha logrado mantener y hasta acentuar los tonos tétricos del relato.

Tanto el “Frankenweenie” original como el nuevo tratan de lo mismo, es decir, de un niño que vive en un suburbio estadounidense y que, luego de enfrentarse a la muerte de su querida mascota, decide revivirla a través de un alocado experimento inspirado en sus clases de ciencia. La idea se basa directamente en las cintas antiguas de “Frankenstein”, por supuesto, y las referencias eran ya evidentes en la versión inicial; pero la prolongación del concepto amplía las posibilidades de tributo y de disfrute.

De ese modo, y con la excepción de la tierna vecinita Elsa Van Helsing (cuya voz cobra vida bajo la convincente interpretación de una Winona Ryder que se anima incluso a cantar), los niños que rodean al protagonista Victor (voz del poco conocido Charlie Tahan) adquieren aspectos extravagantes y hasta monstruosos que citan a otras vertientes del género: Edgar “E” Gore (voz de Atticus Shaffer) se mantiene en la línea “frankensteiniana”, pero Toshiaki (voz de James Hiroyuki Liao) remite a las producciones japonesas de ciencia-ficción, mientras que el maestro de ciencias Rzykruski (voz del legendario Martin Landau) posee una actitud y un acento dignos del Bela Lugosi al que el mismo Landau dio vida en “Ed Wood”.

Más allá de los ‘humanos’, las criaturas que irán apareciendo después amplían el espectro de tributos desde Godzilla hasta los Gremlins, aunque nos quedamos con el espantoso -y por eso fabuloso- engendro en el que se transforma Mr. Whiskers, el apático gatito de Weird Girl (voz de Catherine O’Hara, quien también usa su garganta para interpretar a la mamá de Victor y a la Profesora de Gimnasia).

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Pese a la ocasional proclama sobre la importancia del conocimiento científico por encima de la ignorancia del “pueblo” (una New Holland de ficción que representa al Burbank nativo del cineasta), no hay nada demasiado complicado ni profundo aquí, claro, porque se habla simplemente del amor que un chico puede sentir por su perro (que es lo más realista posible, porque no habla y se comporta realmente como un perro) y de las consecuencias que puede traer el no dejar partir a un ser querido; pero esa misma sencillez es justamente uno de los méritos de la película, que se estrena en momentos en que los proyectos de cine se hacen más y más largos y más y más complicados.

Visualmente, el asunto también funciona, pese al empleo de algunas técnicas aparentemente disímiles. El blanco y negro es sin duda un factor que los financistas quisieran haber evitado debido a su indudable riesgo, pero se presta perfectamente para una propuesta en la que el homenaje a las antiguas producciones de Universal y de la Hammer resulta esencial; además, Burton ya había probado su efectividad para el largo (esa vez de acción real) en "Ed Wood", otra sentida oda a una época pasada.

En lo que respecta a la ‘stop motion’, es quizás necesario recordar que la misma técnica fue generosamente empleada para la elaboración de dos títulos que Burton supervisó estrechamente: “The Night Before Christimas” (donde fungió de productor y guionista) y “Corpse Bride” (que co-dirigió). Aunque la añeja modalidad ha sido revalidada recientemente en la pantalla grande a través de varias propuestas (entre ellas, “The Pirates! Band of Misfits” y “ParaNorman” -que, dicho sea de paso, tiene más de una semejanza estilística y temática con este “Frankenweenie”-), Burton no intenta darle aires demasiado avanzados ni vanguardistas, en consonancia con el aspecto rústico y artesanal de sus propios diseños gráficos.

Para terminar, la 3D tampoco decepciona y, de hecho, se muestra mucho más eficiente que en “Alice in Wonderland”, del mismo director, donde su aplicación a la acción real, realizada en posproducción, mostró severas limitaciones que los críticos y la audiencia no pasaron por alto. Burton insiste aquí en la conversión, pero, esta vez, su decisión funciona, ya que la tridimensionalidad se amolda sin problemas a la animación y no resulta nunca intrusiva, sino que realza a los personajes y le da profundidad de campo a sus secuencias más vistosas.

Comentarios   

 
Guest
0 # Guest 21-10-2013 21:49
Bajo un ambiente tenebroso y macabro, Burton le da un giro diferente al tradicional cortometraje de Frankenstein, en Frankenweenie se involucra la magia de la animación para darle vida a una serie de personajes bizarros pero muy atractivos para los espectadores, es una cinta que involucra muchas emociones en el público, pues en un momento incita al miedo pero de pronto puede ser tan relajada e incluso cómica ideal para toda la familia.
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