Reseñas de cine

Imprimir
Mar
18

Reseña de WINTER IN WARTIME

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

WWT1

Realizada con un gran nivel de precisión histórica y aderezada con elementos provenientes de la gran tradición del espectáculo cinematográfico, “Winter in Wartime” consigue instruir, entretener y conmover en dosis iguales.

En otras palabras, queremos decir que no es una película maravillosa, pero que cumple con mucho decoro en categorías distintas.

La parte histórica viene de su adhesión a una novela semi autobiográfica escrita por Jan Terlouw, un autor holandés cuya infancia estuvo marcada por hechos similares a los que cuenta el filme, es decir, la nada placentera pero inolvidable experiencia de haber vivido en un pequeño pueblo de la montaña durante la ocupación nazi de los años 40.

Esta circunstancia, sumada a varios sucesos realmente impactantes que no explicaremos para no revelar detalles de la trama, podría haber dado como resultado una cinta oscura y tremendista, en la misma línea de “Incendies”, otro lanzamiento internacional de Sony Pictures Classics que vimos el mismo día por simple coincidencia.

WWT2En ese sentido, “Winter in Wartime” está más cerca de, por ejemplo, “The Boy in the Striped Pajamas”. Su escena más dramática (que el director dice haber tomado de los spaghetti westerns italianos) tiene una resonancia operática que impresiona, pero que produce también un involuntario alejamiento del espectador, y la cinta toda posee la suficiente acción como para no resultar nunca pesada ni requerir un nivel de atención excesivo.

El filme funciona en sus propios términos, que en realidad se muestran muy deudores de la escuela clásica: el lenguaje visual es cuidadoso y llamativo, basado en una fotografía de gran nivel que aprovecha las posibilidades visuales de las praderas cubiertas de nieve; las actuaciones son todas buenas y uniformes; y la banda sonora, compuesta por Pino Donaggio (que ha trabajado con De Palma, Argento y Tarantino), resulta espectacular y memorable.

El director es Martin Koolhoven, un holandés que ha hecho ya varios películas existosas en su país de origen, y que se hizo primeramente conocido por un mediometraje televisivo en el que mostraba el degollamiento de un cerdo.

Esta inclinación por los detalles polémicos parece mantenerse de algún modo en la escena de “Winter in Wartime” que muestra de manera muy gráfica el modo en que se desolla un conejo; pero, curiosamente, los padecimientos humanos reciben un tratamiento mucho más discreto.

Fuera de ello, y al igual que el tratamiento de las tomas, la narrativa no busca fórmulas contemporáneas, ya que es lineal y mantiene siempre el punto de vista del protagonista, es decir, del joven Michiel, muy bien interpretado por el principiante Martijn Lakemeier. Esta es una decisión que sí nos permite compenetrarnos con la visión del niño y el modo en que asimila los eventos que empiezan a desencadenarse a su alrededor.

WWT3Hay también un sentido de sorpresa que le brinda a la cinta elementos del thriller. Al principio, tenemos a un chico enfrentado a la postura al parecer complaciente de su padre (interpretado por Raymond Thiry) ante la presencia de los nazis y entusiasmado con la llegada de un tío (Yorick van Wageningen) que representa los ideales de resistencia ante la invasión; a todo esto se suma la inesperada presencia de un soldado británico (Jamie Campbell Bower) que se enconde en el monte.

Con el transcurso del metraje, las cosas no se darán como se podría esperar, ni todos actúan de acuerdo a sus establecidas personalidades. Y esto lo que hace precisamente que la película adquiera un nivel superior a la del mero drama bélico escapista (lo que tuvo que ver con el hecho de que fue considerada por la Academia entre las finalistas para la nómina de Mejor Película Extranjera, aunque no terminó en la lista de las cinco).

Otro detalle interesante es el modo en que se presenta a los nazis. La mirada hacia ellos no es positiva, por supuesto; los soldados están dispuestos a arrestar y a disparar a cualquiera que no se someta a sus órdenes, e incluso a seleccionar al azahar a un grupo de civiles para fusilarlos como represalia ante la muerte de uno de sus compañeros.

Pero no se presenta el retrato despiadado de otras películas; por lo general, estos militares se limitan a cumplir órdenes, e intentan que sus relaciones con los pobladores no sean del todo negativos, ya que los ayudan cuando se encuentran en problemas simples y, en una escena especialmente relevante, rescatan al propio Michiel de una muerte segura.

Su representación luce casi como la que se podría hacer de las fuerzas estadounidenses cuando ocupan un territorio extranjero (un hecho que, para ser claros, no apoyamos).

En realidad, la idea aquí parece ser que el peor enemigo que uno tiene no termina siendo necesariamente el más evidente. Y no decimos más para no arruinar el pastel.

 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar