Reseñas de cine

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Feb
02

Reseña de SOUND CITY

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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El documental Sound City -que se estrenó ayer por tiempo limitado en las salas estadounidenses que se encuentran en esta lista y que se encuentra también disponible en la modalidad de VOD-, puede ser apreciado también desde varias perspectivas.

Puede ser visto, por ejemplo, como la historia de amor entre un rockero y la consola de sonido que le permitió grabar su obra maestra. Pero también puede ser visto como la historia de un estudio californiano de grabación que, aunque no existe más, dio a luz algunos de los discos más importantes del rock de las últimas décadas. Finalmente, puede ser visto como un acto de vanidad de su creador para codearse con un gran grupo de artistas que admira y convencer a algunos de ellos para hacer un nuevo disco usando la misma consola.

En realidad, “Sound City” es todo eso, y es probable que funcione a nivel del espectador precisamente por ello, aunque es indudable que toda su primera parte, dedicada a describir circunstancias históricas en las que entran a tallar a veces detalles técnicos sobre el proceso de registro de los grupos de rock, podrá ser mucho más disfrutada por quienes sean músicos, sepan algo del asunto o se encuentren al menos interesados en esta clase de discusiones.

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Lo positivo es que, en medio de sus inevitables inclinaciones a la especialización, “Sound City” se desarrolla de manera fluida y entretenida, pese a que su realizador –Dave Grohl, actual líder de Foo Fighters y ex baterista de Nirvana- dirige por primera vez un largometraje (ya ha hecho lo mismo con algunos videos de su grupo y acaba de lanzar uno de Soundgarden que pueden ver aquí). El mismo Grohl es también un tipo de lo más simpático que, además, parece haber dedicado esta parte de su vida a colaboraciones con figuras del género que venera.

Algunos podrían considerar que este afán por hacer cosas distintas con sus ídolos es una cuestión de gusto personal a la que puede acceder debido a la fama, y si bien esto es cierto, también lo es que Grohl comparte permanentemente dichas experiencias con el público, en consonancia con lo que dice uno de los músicos del documental al comentar que cualquiera puede hacer música en su casa, pero que la tarea colectiva es mucho más participativa y justa.

En ese sentido, la queja mayor ante “Sound City” se podría encontrar en su segunda parte, que a pesar de ser la más participativa en términos del proceso que describe, no actúa del mismo modo ante la audiencia. En este segmento, luego de narrar la historia del estudio, Grohl muestra el modo en que adquirió la citada consola Neve (una incuestionable reliquia) para instalarla en su propio estudio y llevar allí a varios músicos de alcurnia para grabar un disco de canciones completamente nuevas en la que los ilustres invitados (entre los que se incluye a Stevie Nicks, Rick Springfield -en la foto de arriba-, Josh Homme, Trent Reznor, Lee Ving de Fear y, por supuesto, Sir Paul McCartney) fueron acompañados por los Foo Fighters y Krist Novoselic, el ex bajista de Nirvana.

Sound_City_resena_3En algunos casos, los resultados parecen ser absolutamente brillantes, pero esto es algo que sólo se puede adivinar, porque Grohl sólo nos brinda la oportunidad de escuchar y de ver fragmentos breves de cada uno, lo que ha llevado a acusaciones de que el documental entero es un simple comercial para vender el disco (llamado “Sound City- Real to Reel”), que está siendo además respaldado por una serie limitada de presentaciones en vivo.

En cuanto a esto, hay varias cosas que decir, empezando por el hecho de que, si se tratara de un comercial, no habría que quejarse demasiado, porque se trataría de un comercial muy bien hecho. Pero la verdad es que todos los antecedentes que se muestran antes de esta gran secuencia final son los que le dan sentido y contexto al producto, porque hablan de unos tipos dedicados por años de años a su esforzada labor, sin depender realmente de las facilidades tecnológicas del presente y con una clara devoción por ese sonido analógico que no debería dejarse de lado.

El simple hecho de ver interactuar a todos estos rockeros notables mientras generan música nueva y excitante -que, en palabras del productor Butch Vig, intenta de algún modo recrear el sonido clásico que se logró en Sound City- es ya un placer, así como lo son los momentos iniciales del filme, llenos de anécdotas sobre el mismo centro de grabaciones en Van Nuys, narradas tanto por quienes trabajaron allí como por un ramillete de luminarias que registraron alguna placa entre sus paredes, incluyendo a Neil Young, Tom Petty, Barry Manilow, Brad Wilk de Rage Against the Machine y, por supuesto, los músicos que participan en el segmento de cierre (a excepción del ex Beatle, que nunca grabó en el estudio original).

Claro que, comercialmente, “Sound City” abre también el apetito por la compra del álbum. Ya habíamos escuchado antes “Cut Me Some Slack”, el ruidoso tema grabado con McCartney, que fue presentado en vivo durante un evento a beneficio de las víctimas del huracán Sandy que reseñamos aquí; pero las imágenes de la película dan cuenta de varias otras piezas de interés, como la colaboración entre Homme y Reznor (uno de los pocos adeptos a lo digital que participan), la poderosa canción en la que interviene Springfield (que es en realidad un tipo mucho más rockero de lo que se podría esperar, además de un gran guitarrista) y la que canta con voz extraordinaria la gran Nicks.

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